/ miércoles 4 de septiembre de 2019

Polyforum Cultural Siqueiros

Cuando era niño tuve una patineta de aglomerados de madera, lo mismo que una avalancha, compartida con mis primos. Ambos habían sido regalo de un tío que en su momento fabricó este tipo de juguetes. Con el paso del tiempo el aglomerado fue absorbiendo la humedad y se pudrió. No sé cuánto tiempo nos duraron.

Uno no pensaría que David Alfaro Siqueiros haya utilizado el mismo material para los murales que plasmó en la parte exterior del Polyforum, pero así fue, e incluso en la parte superior ocupó fibra de vidrio. El resultado es un alto deterioro de uno de los murales más grandes del mundo. Los aglomerados están humedecidos y han perdido color; la fibra de vidrio está despintada. La obra se irá perdiendo si no hay un inversión para rescatarla: parte de la culpa la tiene una selección de materiales que a la postre habría resultado inadecuada, pero que en su momento parecía ser innovadora; la principal culpa está en la falta de sustentabilidad financiera de ese espacio.

En este momento, los generadores comerciales que tenía el Polyforum Cultural Siqueiros han cerrado: una sucursal bancaria, un restaurante y la propia renta de lugar para eventos. Hay un proyecto en curso que aún no obtiene todas las autorizaciones para iniciar la obra: se trata de un edificio que se construirá en el extremo norte del terreno, ocupando el 10% del mismo.

El proyecto que comento no es el primero que se presenta para lograr la sustentabilidad financiera del Polyforum, pero sí el que está ha logrado mayor consensos, incluso de autoridades federales como Bellas Artes.

Hace varios años se planteó una torre que encerraba al Polyforum, lo que en cierta forma representaba el encarcelamiento de Siqueiros en la década de los sesenta. Este primer planteamiento generó un rechazo unánime. Luego hubo otro proyecto con mayor aceptación: desplazar el Polyforum dentro del mismo terreno para permitir la construcción de un edificio. Tenía mejor respuesta de especialistas en conservación del patrimonio artístico, sin embargo, al tener que mover la construcción actual implicaba subordinar la obra de Siqueiros al nuevo proyecto y generó oposición vecinal.

El planteamiento actual, que ha avanzado ya en el otorgamiento de permisos, tiene grandes bondades. La principal, diría, es la sustentabilidad financiera del Polyforum. Los inversionistas deberán recuperar su propia inversión, pero a la vez garantizar que la renta del suelo se esté reinvirtiendo en un fideicomiso para restaurar y conservar la obra mural, y los dos museos que tendrá el lugar, uno de sitio y otro del mecenazgo.

Adicionalmente, hay que considerar que el edificio está diseñado para reflejar la obra en los techos del Polyforum, de tal suerte que queden exhibidos en el cristal espejo, o puedan verse desde la propia torre. Uno de los principales beneficios también será la ampliación de las áreas peatonales y de esparcimiento en la esquina de Insurgentes y Filadelfia, ya que el inmueble generará una gran plaza abierta, sin restricciones, que ampliará las áreas peatonales en dirección al World Trade Center, que hoy están desbordadas por la saturación de transeúntes.

Este proyecto me entusiasma porque tiene la posibilidad de convertirse en un muy buen ejemplo tanto de apertura de espacios privados para el uso público, como de conservación del patrimonio artístico mediante una estructura de financiamiento sustentable, lo que debe volverse un ejemplo para el futuro en nuestro país.

Cuando era niño tuve una patineta de aglomerados de madera, lo mismo que una avalancha, compartida con mis primos. Ambos habían sido regalo de un tío que en su momento fabricó este tipo de juguetes. Con el paso del tiempo el aglomerado fue absorbiendo la humedad y se pudrió. No sé cuánto tiempo nos duraron.

Uno no pensaría que David Alfaro Siqueiros haya utilizado el mismo material para los murales que plasmó en la parte exterior del Polyforum, pero así fue, e incluso en la parte superior ocupó fibra de vidrio. El resultado es un alto deterioro de uno de los murales más grandes del mundo. Los aglomerados están humedecidos y han perdido color; la fibra de vidrio está despintada. La obra se irá perdiendo si no hay un inversión para rescatarla: parte de la culpa la tiene una selección de materiales que a la postre habría resultado inadecuada, pero que en su momento parecía ser innovadora; la principal culpa está en la falta de sustentabilidad financiera de ese espacio.

En este momento, los generadores comerciales que tenía el Polyforum Cultural Siqueiros han cerrado: una sucursal bancaria, un restaurante y la propia renta de lugar para eventos. Hay un proyecto en curso que aún no obtiene todas las autorizaciones para iniciar la obra: se trata de un edificio que se construirá en el extremo norte del terreno, ocupando el 10% del mismo.

El proyecto que comento no es el primero que se presenta para lograr la sustentabilidad financiera del Polyforum, pero sí el que está ha logrado mayor consensos, incluso de autoridades federales como Bellas Artes.

Hace varios años se planteó una torre que encerraba al Polyforum, lo que en cierta forma representaba el encarcelamiento de Siqueiros en la década de los sesenta. Este primer planteamiento generó un rechazo unánime. Luego hubo otro proyecto con mayor aceptación: desplazar el Polyforum dentro del mismo terreno para permitir la construcción de un edificio. Tenía mejor respuesta de especialistas en conservación del patrimonio artístico, sin embargo, al tener que mover la construcción actual implicaba subordinar la obra de Siqueiros al nuevo proyecto y generó oposición vecinal.

El planteamiento actual, que ha avanzado ya en el otorgamiento de permisos, tiene grandes bondades. La principal, diría, es la sustentabilidad financiera del Polyforum. Los inversionistas deberán recuperar su propia inversión, pero a la vez garantizar que la renta del suelo se esté reinvirtiendo en un fideicomiso para restaurar y conservar la obra mural, y los dos museos que tendrá el lugar, uno de sitio y otro del mecenazgo.

Adicionalmente, hay que considerar que el edificio está diseñado para reflejar la obra en los techos del Polyforum, de tal suerte que queden exhibidos en el cristal espejo, o puedan verse desde la propia torre. Uno de los principales beneficios también será la ampliación de las áreas peatonales y de esparcimiento en la esquina de Insurgentes y Filadelfia, ya que el inmueble generará una gran plaza abierta, sin restricciones, que ampliará las áreas peatonales en dirección al World Trade Center, que hoy están desbordadas por la saturación de transeúntes.

Este proyecto me entusiasma porque tiene la posibilidad de convertirse en un muy buen ejemplo tanto de apertura de espacios privados para el uso público, como de conservación del patrimonio artístico mediante una estructura de financiamiento sustentable, lo que debe volverse un ejemplo para el futuro en nuestro país.

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