/ jueves 9 de diciembre de 2021

Popular, pero incapaz

Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo.

Giuseppe Mazzini


A tres años. Después de las fanfarrias, la exaltación a la figura presidencial y el desfile de feligreses y acarreados en el nuevo “día del presidente” del primero de diciembre, hablemos del México exorcizado por AMLO con sus parábolas demagógicas.

Vivimos atrapados en una vorágine de acontecimientos y paradojas. Un país donde el presidente tiene altos índices de aprobación sin haber resuelto, ni de lejos, sus principales promesas. Recordemos que el inquilino de Palacio Nacional prometió un país distinto, es más, repite diario que “ no son iguales” a los conservadores, lo hizo como candidato y en los pronunciamientos como presidente. Sus múltiples desplantes fueron reiterados y aparentemente radicales.

Cómo no recordar sus cuestionamientos a Trump, amenazando que “lo iba a poner en su lugar”. Hasta difundió un librito bravucón (“Oye, Trump”). En la práctica, ya en el ejercicio presidencial, se comportó sumiso y zalamero. Bajó los brazos ante el chantaje del aumento de aranceles que planteó Trump y lleno de militares la frontera. También, fue a la Casa Blanca a, “agradecerle el respeto que ha tenido con nuestros paisanos”. Sí, de ese tamaño fue la abyección del personaje que prometió cambiar la narrativa neoliberal.

La mayor incongruencia está en su prometida lucha contra la corrupción. En la campaña electoral el tabasqueño señaló que, “el cártel de Los Pinos era más peligroso que el del ‘Chapo’ Guzmán”. ¿Cuál fue la realidad? El capo sinaloense está preso y hasta la fecha ningún miembro significativo del “peligroso cártel de Los Pinos” está detenido, empezando por Peña Nieto, quién hoy goza de la vida. Quizá por ese pacto tácito y explícito que selló el cambio de administración. Quizá.

Y qué decir de las denuncias públicas contra sus familiares, miembros de su círculo y altos funcionarios que están involucrados en actos de corrupción y de abuso de poder. Nada. Los ha protegido el manto presidencial. Por si algo faltara, las violencias expansivas pueblan de sangre la geografía nacional y el presidente felicita a los cárteles por su “buen comportamiento”.

Para cerrar este sintético balance, su lucha a favor de los pobres ha resultado una estafa. Las aspirinas sociales no alivian las profundas heridas de los excluidos y contrastan con la riqueza insultante de la minoría, que por cierto asesora a AMLO. La anemia estructural de las acciones del gobierno, que llenó de ilusión a millones de electores presenta evidencias medibles que dejan claro los simples cambios cosméticos de la autollamada 4T. Ojalá, haya una rebelión de conciencias que desmonte la simulación oficial.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo.

Giuseppe Mazzini


A tres años. Después de las fanfarrias, la exaltación a la figura presidencial y el desfile de feligreses y acarreados en el nuevo “día del presidente” del primero de diciembre, hablemos del México exorcizado por AMLO con sus parábolas demagógicas.

Vivimos atrapados en una vorágine de acontecimientos y paradojas. Un país donde el presidente tiene altos índices de aprobación sin haber resuelto, ni de lejos, sus principales promesas. Recordemos que el inquilino de Palacio Nacional prometió un país distinto, es más, repite diario que “ no son iguales” a los conservadores, lo hizo como candidato y en los pronunciamientos como presidente. Sus múltiples desplantes fueron reiterados y aparentemente radicales.

Cómo no recordar sus cuestionamientos a Trump, amenazando que “lo iba a poner en su lugar”. Hasta difundió un librito bravucón (“Oye, Trump”). En la práctica, ya en el ejercicio presidencial, se comportó sumiso y zalamero. Bajó los brazos ante el chantaje del aumento de aranceles que planteó Trump y lleno de militares la frontera. También, fue a la Casa Blanca a, “agradecerle el respeto que ha tenido con nuestros paisanos”. Sí, de ese tamaño fue la abyección del personaje que prometió cambiar la narrativa neoliberal.

La mayor incongruencia está en su prometida lucha contra la corrupción. En la campaña electoral el tabasqueño señaló que, “el cártel de Los Pinos era más peligroso que el del ‘Chapo’ Guzmán”. ¿Cuál fue la realidad? El capo sinaloense está preso y hasta la fecha ningún miembro significativo del “peligroso cártel de Los Pinos” está detenido, empezando por Peña Nieto, quién hoy goza de la vida. Quizá por ese pacto tácito y explícito que selló el cambio de administración. Quizá.

Y qué decir de las denuncias públicas contra sus familiares, miembros de su círculo y altos funcionarios que están involucrados en actos de corrupción y de abuso de poder. Nada. Los ha protegido el manto presidencial. Por si algo faltara, las violencias expansivas pueblan de sangre la geografía nacional y el presidente felicita a los cárteles por su “buen comportamiento”.

Para cerrar este sintético balance, su lucha a favor de los pobres ha resultado una estafa. Las aspirinas sociales no alivian las profundas heridas de los excluidos y contrastan con la riqueza insultante de la minoría, que por cierto asesora a AMLO. La anemia estructural de las acciones del gobierno, que llenó de ilusión a millones de electores presenta evidencias medibles que dejan claro los simples cambios cosméticos de la autollamada 4T. Ojalá, haya una rebelión de conciencias que desmonte la simulación oficial.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

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