/ jueves 24 de septiembre de 2020

¿Por qué la UNAM?

¿Por qué es la UNAM un peligro para muchos políticos? Los recientes ataques a la UNAM -no importa el número de personas que participaron en ellos- hacen imprescindible la pregunta, aparte el hecho de que de manera extraña se han silenciado. En efecto, se han dado en un entorno social previo a las elecciones del año entrante, señalando a la Universidad como un blanco a desvalorizar. Maquiavelo dice en El Príncipe que el blanco a atacar define al atacante, con lo que se entiende que lo que es y representa la Universidad es un estorbo para los propósitos del atacador. Si ésta es pluralidad de pensamiento los que orquestan el ataque son unipensadores, o sea, con un solo punto de vista, con una meta, con una idea. La verdad es que flota en el ambiente político de México una sola ideología oficial con sello de totalitarismo. ¿Pero quién la ostenta, quien la maneja? ¿El Presidente o los que a su alrededor riñen y se enfrentan con verbosidad dañosa? Ideología oficial que obviamente no admite compartir ideas. Por eso estorba la pluralidad de pensamiento universitaria. Pero la pregunta clave es quién ostenta esa ideología oficial, a quién le estorba que piensen los demás.


Es muy fácil y hasta simple decir que el Presidente es el responsable, basado ello en su manera de ser. Desde luego los atacantes están en el entorno oficial. O sea, el enemigo de lo que es la Universidad viene de allí, lo que no impide que a río revuelto haya otros pescadores. El Presidente, sin duda, se encapricha con cosas que dice, sostiene y pregona, pero aprovechando esta circunstancia llegan otros que hacen del capricho presidencial una regla general. ¿Por qué? Porque les conviene ya que un solo camino, una sola línea, facilita el acceso al poder que ambicionan. Por ello el pensar universitario, la variedad de pensamiento, los juicios críticos que esto conlleva, son un freno que detiene la ambición política de algunos. La potencia intelectual de la Universidad, su fuego crítico, propio de una Universidad pública, impiden compartir ideas a ciertas cúpulas del poder político en México; lo que es o sería democracia en el sentido más elevado. Compartir ideas, analizarlas, ponerlas en manos del electorado. Pero la diversidad de pensamiento, su cultivo y su propagación son un valladar para los que quieren el predominio de una sola idea. En consecuencia ese es el motivo por el que se golpea a la Universidad, alegando disparidad de género o atentados de cualquier clase contra las mujeres. Eso alegan los operadores de una idea motriz. En suma, se halla en riesgo la pluralidad de pensamiento expresada en libertad, tesoro éste invaluable de nuestra Máxima Casa de Estudios. Por eso no se le debe restar importancia a los sucesos a que aludo. Seguramente habrá una pregunta: ¿quién manda a esas personas que agreden? La respuesta parecerá vaga: nadie en concreto. Los agresores obedecen a una atmósfera de ideas nocivas e incluso pueden actuar motu proprio, por su cuenta, y respirando esa atmósfera creada por otros. En conclusión, los verdaderos agresores se han de frotar las manos de satisfacción por haber creado ese aire impuro. Pero están allí, obstruyendo el desarrollo democrático y tratando de que la libertad ideológica, la expresión de ideas sin cortapisa de ninguna clase, la universalidad de pensamiento, cedan sitio al obscurantismo y al retroceso. Ese es el peligro del que debemos estar conscientes y oponernos a él.


Profesor Emérito de la UNAM

Sígueme en Twitter: @RaulCarranca

Y Facebook: www.facebook.com/despacho.raulcarranca

¿Por qué es la UNAM un peligro para muchos políticos? Los recientes ataques a la UNAM -no importa el número de personas que participaron en ellos- hacen imprescindible la pregunta, aparte el hecho de que de manera extraña se han silenciado. En efecto, se han dado en un entorno social previo a las elecciones del año entrante, señalando a la Universidad como un blanco a desvalorizar. Maquiavelo dice en El Príncipe que el blanco a atacar define al atacante, con lo que se entiende que lo que es y representa la Universidad es un estorbo para los propósitos del atacador. Si ésta es pluralidad de pensamiento los que orquestan el ataque son unipensadores, o sea, con un solo punto de vista, con una meta, con una idea. La verdad es que flota en el ambiente político de México una sola ideología oficial con sello de totalitarismo. ¿Pero quién la ostenta, quien la maneja? ¿El Presidente o los que a su alrededor riñen y se enfrentan con verbosidad dañosa? Ideología oficial que obviamente no admite compartir ideas. Por eso estorba la pluralidad de pensamiento universitaria. Pero la pregunta clave es quién ostenta esa ideología oficial, a quién le estorba que piensen los demás.


Es muy fácil y hasta simple decir que el Presidente es el responsable, basado ello en su manera de ser. Desde luego los atacantes están en el entorno oficial. O sea, el enemigo de lo que es la Universidad viene de allí, lo que no impide que a río revuelto haya otros pescadores. El Presidente, sin duda, se encapricha con cosas que dice, sostiene y pregona, pero aprovechando esta circunstancia llegan otros que hacen del capricho presidencial una regla general. ¿Por qué? Porque les conviene ya que un solo camino, una sola línea, facilita el acceso al poder que ambicionan. Por ello el pensar universitario, la variedad de pensamiento, los juicios críticos que esto conlleva, son un freno que detiene la ambición política de algunos. La potencia intelectual de la Universidad, su fuego crítico, propio de una Universidad pública, impiden compartir ideas a ciertas cúpulas del poder político en México; lo que es o sería democracia en el sentido más elevado. Compartir ideas, analizarlas, ponerlas en manos del electorado. Pero la diversidad de pensamiento, su cultivo y su propagación son un valladar para los que quieren el predominio de una sola idea. En consecuencia ese es el motivo por el que se golpea a la Universidad, alegando disparidad de género o atentados de cualquier clase contra las mujeres. Eso alegan los operadores de una idea motriz. En suma, se halla en riesgo la pluralidad de pensamiento expresada en libertad, tesoro éste invaluable de nuestra Máxima Casa de Estudios. Por eso no se le debe restar importancia a los sucesos a que aludo. Seguramente habrá una pregunta: ¿quién manda a esas personas que agreden? La respuesta parecerá vaga: nadie en concreto. Los agresores obedecen a una atmósfera de ideas nocivas e incluso pueden actuar motu proprio, por su cuenta, y respirando esa atmósfera creada por otros. En conclusión, los verdaderos agresores se han de frotar las manos de satisfacción por haber creado ese aire impuro. Pero están allí, obstruyendo el desarrollo democrático y tratando de que la libertad ideológica, la expresión de ideas sin cortapisa de ninguna clase, la universalidad de pensamiento, cedan sitio al obscurantismo y al retroceso. Ese es el peligro del que debemos estar conscientes y oponernos a él.


Profesor Emérito de la UNAM

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