/ domingo 29 de noviembre de 2020

¿Por qué México necesita Doctores en Derecho?

Nuestro país es otro a raíz de la pandemia que asola a la población desde febrero pasado y cuyos efectos aún no conocemos en toda su magnitud ni en toda su multiplicidad.

La economía, seguridad, docencia, comercio, turismo, administración pública, diplomacia, minería, maquila… todo ha sido trastocado por el virus cuya vacuna aún no existe ni tampoco un tratamiento médico certero para atenderlo. Pareciera que el mundo lleva nueve meses en pausa.

Sin embargo, también es cierto que las sociedades se están reorganizando y buscando mitigar los efectos perjudiciales que el Covid-19 ha traído a sus integrantes y a sus sectores.

Ante esa labor titánica el Derecho, como instrumento imprescindible de organización social, no puede ni debe ser ajeno a ese análisis, pues además de adecuar su propio funcionamiento, es el marco para que ese reordenamiento se realice con pleno respeto a los derechos y la legalidad.

Justamente, el director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Dr. Raúl Contreras Bustamante, ha encabezado la ceremonia virtual para conmemorar el 70 aniversario de la fundación del doctorado, misión en la que la Máxima Casa de Estudios ha sido pionera, marcado el paso y creado los cuadros que han, a su vez, impulsado la formación de abogados y estudiosos del derecho.

Fue el 10 de abril de 1950 cuando en la UNAM se creó el posgrado en Derecho en momentos de expansión y modernización para el país y hoy, en plena pandemia, mucho tiene qué aportar las y los estudiosos del Derecho.

La investigación, docencia y difusión de la cultura jurídica que realizan las y los doctores en Derecho resultan fundamentales para responder en tiempo y forma a las transformaciones permanente de la realidad y que repercuten en el andamiaje jurídico.

Proponer soluciones jurídicas no solo a los problemas sociales, económicos, biológicos, políticos y culturales, sino también a la propia formación de investigadores, que atañe a profesores, investigadores y alumnos, es labor propia del doctorado en Derecho. Y ante las nuevas realidades, hoy más que nunca México debe echar mano de las y los doctores en Derecho que tan solo en la Facultad que encabeza el jurista Raúl Contreras suman más de 450 en las diversas áreas del conocimiento jurídico.

Los retos son enormes y la capacidad creada en la Universidad Nacional Autónoma de México también. México cuenta con su Universidad porque ésta cuenta con México.


@jlcamachov


Nuestro país es otro a raíz de la pandemia que asola a la población desde febrero pasado y cuyos efectos aún no conocemos en toda su magnitud ni en toda su multiplicidad.

La economía, seguridad, docencia, comercio, turismo, administración pública, diplomacia, minería, maquila… todo ha sido trastocado por el virus cuya vacuna aún no existe ni tampoco un tratamiento médico certero para atenderlo. Pareciera que el mundo lleva nueve meses en pausa.

Sin embargo, también es cierto que las sociedades se están reorganizando y buscando mitigar los efectos perjudiciales que el Covid-19 ha traído a sus integrantes y a sus sectores.

Ante esa labor titánica el Derecho, como instrumento imprescindible de organización social, no puede ni debe ser ajeno a ese análisis, pues además de adecuar su propio funcionamiento, es el marco para que ese reordenamiento se realice con pleno respeto a los derechos y la legalidad.

Justamente, el director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Dr. Raúl Contreras Bustamante, ha encabezado la ceremonia virtual para conmemorar el 70 aniversario de la fundación del doctorado, misión en la que la Máxima Casa de Estudios ha sido pionera, marcado el paso y creado los cuadros que han, a su vez, impulsado la formación de abogados y estudiosos del derecho.

Fue el 10 de abril de 1950 cuando en la UNAM se creó el posgrado en Derecho en momentos de expansión y modernización para el país y hoy, en plena pandemia, mucho tiene qué aportar las y los estudiosos del Derecho.

La investigación, docencia y difusión de la cultura jurídica que realizan las y los doctores en Derecho resultan fundamentales para responder en tiempo y forma a las transformaciones permanente de la realidad y que repercuten en el andamiaje jurídico.

Proponer soluciones jurídicas no solo a los problemas sociales, económicos, biológicos, políticos y culturales, sino también a la propia formación de investigadores, que atañe a profesores, investigadores y alumnos, es labor propia del doctorado en Derecho. Y ante las nuevas realidades, hoy más que nunca México debe echar mano de las y los doctores en Derecho que tan solo en la Facultad que encabeza el jurista Raúl Contreras suman más de 450 en las diversas áreas del conocimiento jurídico.

Los retos son enormes y la capacidad creada en la Universidad Nacional Autónoma de México también. México cuenta con su Universidad porque ésta cuenta con México.


@jlcamachov