/ lunes 22 de marzo de 2021

Por un México sano

En 2014, México ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco. No obstante, los gobiernos neoliberales habían sido omisos en adecuar la legislación para proteger la salud de todos los mexicanos. Pero hoy, por fortuna, la situación ha cambiado, y si algo ha quedado claro en esta pandemia es que lo más importante para todas las personas es el cuidado de la salud en todas sus etapas.

En relación con la adicción al tabaco, es necesario dejar de normalizar la actividad de fumar, porque lo normal es no fumar. El pernicioso hábito de fumar, de acuerdo con el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, causa la muerte de más de ocho millones de personas cada año, y de ellas varios millones padecen cáncer de pulmón, tuberculosis, asma o enfermedades pulmonares crónicas provocadas por el tabaco.

La regulación que existe actualmente en México está lejos de las prácticas internacionales, y es por ello que han sido turnadas diversas iniciativas a las Comisiones de Salud y de Economía de la Cámara de Diputados para actualizar la Ley General para el Control del Tabaco, con el objetivo primordial de quedar adecuadamente inmersos en el convenio marco internacional de control del tabaquismo que firmamos hace casi 10 años.

Los principales puntos de las propuestas se centran en: 1) la prohibición total de la publicidad de tabaco en cualquiera de sus formas; 2) empaquetado neutro; 3) ampliación de los espacios 100% libres de humo de cigarro; 4) prohibición para el uso de saborizantes, y 5) prohibición de cigarrillos electrónicos de nicotina.

De ninguna manera podría argumentarse que estas propuestas tienen un impacto negativo para la sociedad, al contrario, serán muchas las ventajas que traerá consigo la aprobación de esta normativa.

En primer lugar, al no fumar aumentarán los años de vida de las personas, no sólo en cantidad, sino también en calidad. En el aspecto económico, y aunque la industria del cigarro produce ingresos de aproximadamente 40 mil millones de pesos, la realidad en materia de salud es que la recaudación anual por el impuesto especial del tabaco (IEPS) corresponde a menos de la mitad de los costos directos de atención médica atribuida al tabaco, que supera los 90 mil millones de pesos.

Al aumentar los espacios libres de humo de cigarro a lugares concurridos, aunque estén al aire libre, adaptamos la legislación a la nueva realidad, y lugares como parques o terrazas ya son parte de nuestra nueva normalidad; sin embargo, no se puede fumar, por ejemplo, en restaurantes que tengan mesas en el exterior, porque los espacios cerrados están limitados por motivo de la pandemia. Diversos estudios han demostrado que los bares tampoco bajaron sus ventas o concurrencia al prohibir fumar al interior de los locales.

Respecto al tema del empaque neutro y la prohibición de la publicidad, se busca acabar de una vez por todas con la publicidad engañosa o fuera de contexto que aún puede verse en torno a la venta de cigarros. Debe quedar claro que no hay nada atractivo o beneficioso en fumar, y por ende la publicidad que se hace o pudiera hacerse, es la asociada a las fatales consecuencias del fumar. Además, el empaque neutro permite la marca de los cigarrillos en el mismo, por lo que las personas sabrían qué cigarrillos están consumiendo.

El hecho de que añadan saborizantes artificiales a los cigarrillos, es para captar a un público adolescente que todavía se identifica con los sabores dulces. Si bien es cierto que está prohibido vender cigarros a menores de edad, el producto está diseñado para ellos; y con la prevención se busca que les sea más difícil iniciar en la adicción a la nicotina. De ahí que esta propuesta de ley plantea que se debe prohibir cualquier tipo de saborizantes.

Respecto de los cigarrillos electrónicos o vapeadores, es necesario establecer una regulación más estricta, incluso considerando la posibilidad de mantener la prohibición absoluta de su comercialización, ya que ante la novedad del invento se utilizó una publicidad engañosa, diciendo que no generaba daño como los cigarros, cuando nuevos descubrimientos demuestran que pueden ser mucho más dañinos que el propio cigarrillo de combustión.

Las anteriores restricciones de ningún modo fomentan la comercialización ilegal del cigarro, es claro que su venta –dentro de la nueva normatividad– sigue siendo perfectamente legal, sin embargo, se limitan las oportunidades de generar nuevos consumidores.

Los legisladores de Morena estamos convencidos de que la lucha por construir una mejor sociedad, invariablemente pasa por establecer mecanismos normativos para procurar una mejor salud para todos los mexicanos. La prevención es fundamental y sabemos bien que la transformación también consiste en preponderar la vida y su calidad en términos dignos y bien protegidos.

Diputada Federal Coordinadora Temática de Economía del Grupo Parlamentario de Morena

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta

En 2014, México ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco. No obstante, los gobiernos neoliberales habían sido omisos en adecuar la legislación para proteger la salud de todos los mexicanos. Pero hoy, por fortuna, la situación ha cambiado, y si algo ha quedado claro en esta pandemia es que lo más importante para todas las personas es el cuidado de la salud en todas sus etapas.

En relación con la adicción al tabaco, es necesario dejar de normalizar la actividad de fumar, porque lo normal es no fumar. El pernicioso hábito de fumar, de acuerdo con el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, causa la muerte de más de ocho millones de personas cada año, y de ellas varios millones padecen cáncer de pulmón, tuberculosis, asma o enfermedades pulmonares crónicas provocadas por el tabaco.

La regulación que existe actualmente en México está lejos de las prácticas internacionales, y es por ello que han sido turnadas diversas iniciativas a las Comisiones de Salud y de Economía de la Cámara de Diputados para actualizar la Ley General para el Control del Tabaco, con el objetivo primordial de quedar adecuadamente inmersos en el convenio marco internacional de control del tabaquismo que firmamos hace casi 10 años.

Los principales puntos de las propuestas se centran en: 1) la prohibición total de la publicidad de tabaco en cualquiera de sus formas; 2) empaquetado neutro; 3) ampliación de los espacios 100% libres de humo de cigarro; 4) prohibición para el uso de saborizantes, y 5) prohibición de cigarrillos electrónicos de nicotina.

De ninguna manera podría argumentarse que estas propuestas tienen un impacto negativo para la sociedad, al contrario, serán muchas las ventajas que traerá consigo la aprobación de esta normativa.

En primer lugar, al no fumar aumentarán los años de vida de las personas, no sólo en cantidad, sino también en calidad. En el aspecto económico, y aunque la industria del cigarro produce ingresos de aproximadamente 40 mil millones de pesos, la realidad en materia de salud es que la recaudación anual por el impuesto especial del tabaco (IEPS) corresponde a menos de la mitad de los costos directos de atención médica atribuida al tabaco, que supera los 90 mil millones de pesos.

Al aumentar los espacios libres de humo de cigarro a lugares concurridos, aunque estén al aire libre, adaptamos la legislación a la nueva realidad, y lugares como parques o terrazas ya son parte de nuestra nueva normalidad; sin embargo, no se puede fumar, por ejemplo, en restaurantes que tengan mesas en el exterior, porque los espacios cerrados están limitados por motivo de la pandemia. Diversos estudios han demostrado que los bares tampoco bajaron sus ventas o concurrencia al prohibir fumar al interior de los locales.

Respecto al tema del empaque neutro y la prohibición de la publicidad, se busca acabar de una vez por todas con la publicidad engañosa o fuera de contexto que aún puede verse en torno a la venta de cigarros. Debe quedar claro que no hay nada atractivo o beneficioso en fumar, y por ende la publicidad que se hace o pudiera hacerse, es la asociada a las fatales consecuencias del fumar. Además, el empaque neutro permite la marca de los cigarrillos en el mismo, por lo que las personas sabrían qué cigarrillos están consumiendo.

El hecho de que añadan saborizantes artificiales a los cigarrillos, es para captar a un público adolescente que todavía se identifica con los sabores dulces. Si bien es cierto que está prohibido vender cigarros a menores de edad, el producto está diseñado para ellos; y con la prevención se busca que les sea más difícil iniciar en la adicción a la nicotina. De ahí que esta propuesta de ley plantea que se debe prohibir cualquier tipo de saborizantes.

Respecto de los cigarrillos electrónicos o vapeadores, es necesario establecer una regulación más estricta, incluso considerando la posibilidad de mantener la prohibición absoluta de su comercialización, ya que ante la novedad del invento se utilizó una publicidad engañosa, diciendo que no generaba daño como los cigarros, cuando nuevos descubrimientos demuestran que pueden ser mucho más dañinos que el propio cigarrillo de combustión.

Las anteriores restricciones de ningún modo fomentan la comercialización ilegal del cigarro, es claro que su venta –dentro de la nueva normatividad– sigue siendo perfectamente legal, sin embargo, se limitan las oportunidades de generar nuevos consumidores.

Los legisladores de Morena estamos convencidos de que la lucha por construir una mejor sociedad, invariablemente pasa por establecer mecanismos normativos para procurar una mejor salud para todos los mexicanos. La prevención es fundamental y sabemos bien que la transformación también consiste en preponderar la vida y su calidad en términos dignos y bien protegidos.

Diputada Federal Coordinadora Temática de Economía del Grupo Parlamentario de Morena

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta