/ miércoles 11 de septiembre de 2019

Presupuesto 2020, democratizar el crecimiento

Como cada año se abre un periodo de reflexión prospectiva alrededor del paquete económico para 2020, el cual será uno de las principales resultados de la agencia gubernamental que combina la técnica y su expresión económica en la.política.

La política económica es una estructura que soporta el andamiaje del Estado y permite generar condiciones para la creación y distribución de la riqueza. Por décadas la política económica ha estado sujeta a condiciones financieras adversas, es decir se gasta mucho, se recauda poco y se distribuye mucho menos.

La importancia del paquete económico en el contexto del plan nacional de desarrollo de la 4T establece ejes no tradicionales para la expresión de la política económica en materia de ingresos, pero sobre todo de gastos.

Por un lado se establecen estrategias para aumentar la recaudación de sectores evasores como los arrendadores y la administración fiscal fraudulenta que equivale a varios puntos del PIB, así como a los nuevos mercados digitales, las empresas de subcontratación, entre otros.

Por el dado del gasto no hay mucha variación de lo ya anunciado respecto a los programas y proyectos prioritarios del presidente. El enfoque de transferencias para la redistribución comenzará su ruta sexenal a pesar de las críticas y los llamados a cambiar el rumbo

Otro aspecto fundamental del paquete económico, es que ratifica el manejo responsable de las finanzas públicas, la autonomía de BANXICO e INEGI, así como el compromiso de no aumentar la deuda, no generar más impuestos e incrementar la inversión.

Por supuesto que las expectativas sobre el verdadero crecimiento económico a proyectar y los apoyos a PEMEX generan controversia entre analistas, calificadoras y bancos. Sin embargo el gobierno está claro en su política económica que disminuye la dependencia y estimula las soberanías estratégicas como lo son la energética, la científica y tecnológica, alimentaria etc.

Se afirma que el paquete económico propuesto se consolida un presupuesto que cambia el enfoque anterior y el uso inadecuado de los recursos. La premisa del presupuesto consiste en que cada peso gastado llegue a la base de la pirámide, sin corrupción y en el marco de austeridad republicana que marca un esfuerzo continuo por generar ahorros y economías.

La novedad es la estructura del gasto bajo esta premisa para enfrentar la desigualdad con la directriz de continuar la reorientación del gasto hacia programas de bienestar para la reducción de la pobreza y el fomento a la inversión productiva.

El Paquete económico 2020 promueve el trabajo decente y; se impulsa la productividad, la competitividad y la capacitación para mejorar las condiciones de vida y trabajo con recursos dirigidos a vincular el potencial humano, brindar oportunidades de empleo y con ello reducir la desigualdad mediante una política económica que genere crecimiento con inclusión y que democratice el crecimiento económico.

Al igual que el PND, el esfuerzo de esta política económica se expresa en los Programas

Prioritarios para el desarrollo, los cuales han generado controversia y problemas de operación, aterrizaje y cobertura.

La estrategia para el crecimiento con inclusión no parece ser suficiente para retomar la senda del crecimiento, y en todo caso, el impulso a la demanda agregada no es suficiente para consolidar una nueva inercia de expansión.

Se requiere de mayor inversión pública y privada por supuesto, frente a una caída generalizada de los componentes de inversión -sobre todo privada- que reclama reglas claras, un entorno económico propicio y un Estado de derecho sin impunidad.

Los esfuerzos en la recaudación y el combate a la evasión generarán mayor controversia y debate político y económico. También las expectativas de crecimiento vienen a la baja y será una presión adicional a las finanzas públicas que avizora también un escrutinio mayor, mejor ejercicio del gasto y una racionalización continua que garantice dos cosas. Por un lado, no endeudar más al país y segundo y por otro, no gastar más de lo que se recaude aún bajo presión.

La despresurización social que subyace en el enfoque redistributivo de los programas de gobierno se verá limitada por el encono político y un Congreso con la expectativa de retomar protagonismo en las oposiciones y en los.propios correligionarios del partido en el gobierno.

Sinceramente, se espera un debate de altura, mayor difusión sobre los fundamentos técnicos de los programas y la adicionalidad que pretenden para brindar mayor confianza a la inversión y mejorar el clima de negocios. Los acuerdos con empresarios y los esfuerzos del presidente para consolidar una relación de confianza con los sectores económicos del país deberán rendir frutos con la disciplina fiscal, el fomento a la inversión y la consolidación del Estado de derecho y el combate a la impunidad

Como cada año se abre un periodo de reflexión prospectiva alrededor del paquete económico para 2020, el cual será uno de las principales resultados de la agencia gubernamental que combina la técnica y su expresión económica en la.política.

La política económica es una estructura que soporta el andamiaje del Estado y permite generar condiciones para la creación y distribución de la riqueza. Por décadas la política económica ha estado sujeta a condiciones financieras adversas, es decir se gasta mucho, se recauda poco y se distribuye mucho menos.

La importancia del paquete económico en el contexto del plan nacional de desarrollo de la 4T establece ejes no tradicionales para la expresión de la política económica en materia de ingresos, pero sobre todo de gastos.

Por un lado se establecen estrategias para aumentar la recaudación de sectores evasores como los arrendadores y la administración fiscal fraudulenta que equivale a varios puntos del PIB, así como a los nuevos mercados digitales, las empresas de subcontratación, entre otros.

Por el dado del gasto no hay mucha variación de lo ya anunciado respecto a los programas y proyectos prioritarios del presidente. El enfoque de transferencias para la redistribución comenzará su ruta sexenal a pesar de las críticas y los llamados a cambiar el rumbo

Otro aspecto fundamental del paquete económico, es que ratifica el manejo responsable de las finanzas públicas, la autonomía de BANXICO e INEGI, así como el compromiso de no aumentar la deuda, no generar más impuestos e incrementar la inversión.

Por supuesto que las expectativas sobre el verdadero crecimiento económico a proyectar y los apoyos a PEMEX generan controversia entre analistas, calificadoras y bancos. Sin embargo el gobierno está claro en su política económica que disminuye la dependencia y estimula las soberanías estratégicas como lo son la energética, la científica y tecnológica, alimentaria etc.

Se afirma que el paquete económico propuesto se consolida un presupuesto que cambia el enfoque anterior y el uso inadecuado de los recursos. La premisa del presupuesto consiste en que cada peso gastado llegue a la base de la pirámide, sin corrupción y en el marco de austeridad republicana que marca un esfuerzo continuo por generar ahorros y economías.

La novedad es la estructura del gasto bajo esta premisa para enfrentar la desigualdad con la directriz de continuar la reorientación del gasto hacia programas de bienestar para la reducción de la pobreza y el fomento a la inversión productiva.

El Paquete económico 2020 promueve el trabajo decente y; se impulsa la productividad, la competitividad y la capacitación para mejorar las condiciones de vida y trabajo con recursos dirigidos a vincular el potencial humano, brindar oportunidades de empleo y con ello reducir la desigualdad mediante una política económica que genere crecimiento con inclusión y que democratice el crecimiento económico.

Al igual que el PND, el esfuerzo de esta política económica se expresa en los Programas

Prioritarios para el desarrollo, los cuales han generado controversia y problemas de operación, aterrizaje y cobertura.

La estrategia para el crecimiento con inclusión no parece ser suficiente para retomar la senda del crecimiento, y en todo caso, el impulso a la demanda agregada no es suficiente para consolidar una nueva inercia de expansión.

Se requiere de mayor inversión pública y privada por supuesto, frente a una caída generalizada de los componentes de inversión -sobre todo privada- que reclama reglas claras, un entorno económico propicio y un Estado de derecho sin impunidad.

Los esfuerzos en la recaudación y el combate a la evasión generarán mayor controversia y debate político y económico. También las expectativas de crecimiento vienen a la baja y será una presión adicional a las finanzas públicas que avizora también un escrutinio mayor, mejor ejercicio del gasto y una racionalización continua que garantice dos cosas. Por un lado, no endeudar más al país y segundo y por otro, no gastar más de lo que se recaude aún bajo presión.

La despresurización social que subyace en el enfoque redistributivo de los programas de gobierno se verá limitada por el encono político y un Congreso con la expectativa de retomar protagonismo en las oposiciones y en los.propios correligionarios del partido en el gobierno.

Sinceramente, se espera un debate de altura, mayor difusión sobre los fundamentos técnicos de los programas y la adicionalidad que pretenden para brindar mayor confianza a la inversión y mejorar el clima de negocios. Los acuerdos con empresarios y los esfuerzos del presidente para consolidar una relación de confianza con los sectores económicos del país deberán rendir frutos con la disciplina fiscal, el fomento a la inversión y la consolidación del Estado de derecho y el combate a la impunidad

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