/ jueves 10 de enero de 2019

Primer acuerdo de gobierno

Tras su toma de protesta, el primer acuerdo firmado por el presidente López Obrador, fue un instrumento de cooperación con Guatemala, Honduras y El Salvador, con el propósito de crear un Plan de Desarrollo Integral para atender el fenómeno migratorio que se ha suscitado en nuestra frontera sur y que, en últimas fechas, ha llamado la atención del mundo entero, a raíz de la denominada “Caravana Migrante”.

Atender este fenómeno representa una tarea titánica para el Estado Mexicano ya que no solo depende de las acciones que podamos emprender para ofrecer a nuestros hermanos centroamericanos un trato digno, sino de lo que hagan sus países de origen para modificar las causas que dan origen a la migración.

Estos tres países conforman el triángulo del norte y en su conjunto tienen grandes áreas de oportunidad, ya que son la novena economía de la región y ocupan el noveno sitio en exportaciones, sin embargo, en los últimos años han registrado un crecimiento económico bajo, el 57% de su población vive en pobreza y el 30% de los jóvenes de entre 14 y 25 años no estudian ni trabajan, aunado a que presenta graves niveles de violencia y de problemas sociales como el embarazo adolescente.

A México le tocará fortalecer su política exterior para garantizar un trato digno a los migrantes que buscan cruzar nuestro país para llegar a Estados Unidos, de manera particular a niñas, niños, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad.

No podemos cerrar las puertas del país a nuestros hermanos centroamericanos, hay profundos lazos históricos y culturales que nos unen a ellos, pero sobre todo, el trato que pedimos para los mexicanos que van a Estados Unidos en busca del llamado “sueño americano” debe ser el mismo que ofrezcamos a quienes vienen a nuestro país buscando mejores oportunidades para sus familias. Si bien las naciones tienen fronteras, la humanidad no puede poner límites a su solidaridad.

Tras su toma de protesta, el primer acuerdo firmado por el presidente López Obrador, fue un instrumento de cooperación con Guatemala, Honduras y El Salvador, con el propósito de crear un Plan de Desarrollo Integral para atender el fenómeno migratorio que se ha suscitado en nuestra frontera sur y que, en últimas fechas, ha llamado la atención del mundo entero, a raíz de la denominada “Caravana Migrante”.

Atender este fenómeno representa una tarea titánica para el Estado Mexicano ya que no solo depende de las acciones que podamos emprender para ofrecer a nuestros hermanos centroamericanos un trato digno, sino de lo que hagan sus países de origen para modificar las causas que dan origen a la migración.

Estos tres países conforman el triángulo del norte y en su conjunto tienen grandes áreas de oportunidad, ya que son la novena economía de la región y ocupan el noveno sitio en exportaciones, sin embargo, en los últimos años han registrado un crecimiento económico bajo, el 57% de su población vive en pobreza y el 30% de los jóvenes de entre 14 y 25 años no estudian ni trabajan, aunado a que presenta graves niveles de violencia y de problemas sociales como el embarazo adolescente.

A México le tocará fortalecer su política exterior para garantizar un trato digno a los migrantes que buscan cruzar nuestro país para llegar a Estados Unidos, de manera particular a niñas, niños, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad.

No podemos cerrar las puertas del país a nuestros hermanos centroamericanos, hay profundos lazos históricos y culturales que nos unen a ellos, pero sobre todo, el trato que pedimos para los mexicanos que van a Estados Unidos en busca del llamado “sueño americano” debe ser el mismo que ofrezcamos a quienes vienen a nuestro país buscando mejores oportunidades para sus familias. Si bien las naciones tienen fronteras, la humanidad no puede poner límites a su solidaridad.