/ domingo 7 de julio de 2019

¡¿Qué desaparezca el Ejército?!

Si por mi fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad”.

Así lo ha dicho en una entrevista el Presidente de la República con motivo de los primeros siete meses de gobierno, aunque pareciera que en realidad lo dijo un mandatario estadounidense.

Se trata, evidentemente, de una declaración que ofende al Pueblo de México, que tiene en sus Fuerzas Armadas a su institución pública más valorada y reconocida por su heroísmo, patriotismo, vocación de servicio y efectividad en las labores que le son encomendadas.

Las Fuerzas Armadas sirven desinteresadamente al Pueblo de México. No importa el color del partido político en el gobierno, siempre y cuando sus militantes hayan resultado electos democrática y popularmente, con base en lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Las Fuerzas Armadas son las guardianas de la Constitución y de las leyes que de ella se desprenden.

Las mujeres y los hombres que deciden ingresar al Ejército, a la Marina y a la Fuerza Aérea lo hacen para dedicar su vida a la Nación. Y lo hacen de tiempo completo, con base en una férrea disciplina, amplia visión y profesional preparación que reciben en las aulas y campos militares.

De ninguna forma se trata de una institución prescindible en un Estado pacifista como históricamente lo ha sido México, sino al contrario, porque queremos seguir siendo pacifistas y un país en el que se acate la norma y no la voluntad de un hombre, las y los mexicanos queremos y defendemos a nuestras Fuerzas Armadas como baluarte de nuestro desarrollo democrático e institucional.

Los hombres van y vienen, pero las instituciones públicas permanecen porque no son creación de un gobierno, sino de la Nación.

Efectivamente existen numerosas y poderosas resistencias en contra de atacar a las Fuerzas Armadas, y la primera de ellas es la del Pueblo de México, que ve en sus soldados a los más nobles servidores públicos.

Sirvan estas líneas para expresar a las y los soldados y marinos el reconocimiento y agradecimiento del Pueblo de México por su inquebrantable labor en bien del País.

Además de las funciones que legalmente tienen, como lo es la salvaguarda de la soberanía nacional y la atención de la población afectada por desastres naturales y antropogénicos, los soldados de México no han dudado en acudir al llamado del Poder Ejecutivo Federal para cuidar su integridad y la de su familia, plantar árboles, construir aeropuertos, distribuir libros, integrar la Guardia Nacional, vigilar la distribución de combustible, recoger sargazo y ofrendar su vida en bien de los mexicanos.

Mayor muestra de Institucionalidad y Amor Patrio no hay.

camachovargas@prodigy.net.mx

@jlcamachov

Si por mi fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad”.

Así lo ha dicho en una entrevista el Presidente de la República con motivo de los primeros siete meses de gobierno, aunque pareciera que en realidad lo dijo un mandatario estadounidense.

Se trata, evidentemente, de una declaración que ofende al Pueblo de México, que tiene en sus Fuerzas Armadas a su institución pública más valorada y reconocida por su heroísmo, patriotismo, vocación de servicio y efectividad en las labores que le son encomendadas.

Las Fuerzas Armadas sirven desinteresadamente al Pueblo de México. No importa el color del partido político en el gobierno, siempre y cuando sus militantes hayan resultado electos democrática y popularmente, con base en lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Las Fuerzas Armadas son las guardianas de la Constitución y de las leyes que de ella se desprenden.

Las mujeres y los hombres que deciden ingresar al Ejército, a la Marina y a la Fuerza Aérea lo hacen para dedicar su vida a la Nación. Y lo hacen de tiempo completo, con base en una férrea disciplina, amplia visión y profesional preparación que reciben en las aulas y campos militares.

De ninguna forma se trata de una institución prescindible en un Estado pacifista como históricamente lo ha sido México, sino al contrario, porque queremos seguir siendo pacifistas y un país en el que se acate la norma y no la voluntad de un hombre, las y los mexicanos queremos y defendemos a nuestras Fuerzas Armadas como baluarte de nuestro desarrollo democrático e institucional.

Los hombres van y vienen, pero las instituciones públicas permanecen porque no son creación de un gobierno, sino de la Nación.

Efectivamente existen numerosas y poderosas resistencias en contra de atacar a las Fuerzas Armadas, y la primera de ellas es la del Pueblo de México, que ve en sus soldados a los más nobles servidores públicos.

Sirvan estas líneas para expresar a las y los soldados y marinos el reconocimiento y agradecimiento del Pueblo de México por su inquebrantable labor en bien del País.

Además de las funciones que legalmente tienen, como lo es la salvaguarda de la soberanía nacional y la atención de la población afectada por desastres naturales y antropogénicos, los soldados de México no han dudado en acudir al llamado del Poder Ejecutivo Federal para cuidar su integridad y la de su familia, plantar árboles, construir aeropuertos, distribuir libros, integrar la Guardia Nacional, vigilar la distribución de combustible, recoger sargazo y ofrendar su vida en bien de los mexicanos.

Mayor muestra de Institucionalidad y Amor Patrio no hay.

camachovargas@prodigy.net.mx

@jlcamachov

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