/ viernes 29 de noviembre de 2019

“Que el tema del terrorismo no pase de moda”

Por: Andrea Muhech González


Los temas pasan de moda. Los tópicos que un día podemos ver liderando la agenda, pueden casi ni mencionarse después aunque sigan presentes. En muchas partes, se dejó de escuchar de ISIS y se olvidó que la amenaza terrorista sigue latente y no sólo gracias a ese grupo que se encuentra en una fase “durmiente”, sino a todos los demás que permanecen activos y por todo lo que abarca el concepto, ya que pensar en el terrorismo como un solo tipo de violencia que sucede en un solo tipo de lugar y la perpetra un solo tipo de individuo, es incorrecto.

De acuerdo con el IEP (2019) en el Índice de Terrorismo Global[1] más reciente, en el 2018 hubo 52% menos muertes a causa del terrorismo después del pico que se vivió en el 2014 en donde se perdieron más vidas, con eso, estamos hablando del cuarto año consecutivo en el que ese número desciende. El motivo principal de esta aminoración es el éxito militar en el combate contra ISIS (las muertes atribuidas a ese grupo disminuyeron un 68% y los ataques un 63%) y Boko Haram. Las muertes bajaron un 15.2% del 2017 al 2018 (IEP 2019).

Hasta este punto, se podría afirmar que estamos del otro lado. Sin embargo, a pesar de que la intensidad del fenómeno ha disminuido, la realidad muestra que con la amplitud de este no ha sucedido lo mismo, así que no, no se puede cantar victoria. El 2018 representó el segundo año en el que el número de países que sufren por lo menos una muerte es más alto, ya que en 71 de los 103 lugares en los que se registraron atentados, murió por lo menos una persona (IEP 2019). Dicho lo anterior, las acciones de combate y prevención siguen siendo necesarias.

Ahora bien, ¿por qué se origina el terrorismo y por qué el tema debe de permanecer en la agenda? Según el Instituto para la Economía y la Paz (2019), la raíz, que es lo que se debe atacar primero, se encuentra en el conflicto. El 95% de las muertes ocurren en países que están en esas condiciones y eso abarca desde conflicto armado (falta de paz negativa) hasta factores más estructurales (ausencia de paz positiva) como violencia política, que en el caso de nuestro país contribuyó (entre otros temas) a posicionarnos en el lugar número 48 de los 138 que tiene el reporte. México, por ejemplo, puede no tener terrorismo “tradicional”, sin embargo, se viven un sinnúmero de situaciones que contienen elementos que nos hicieron subir un 58% en el Índice (IEP 2019). Que no pasen de moda los temas que parecen “lejanos” y no nos limitemos a visiones que aunque sean compartidas pueden ser incorrectas, ya que todo está más cerca de lo que parece y la información es el primer paso para las soluciones.

Coordinadora del Centro de Investigación para la Paz México, A.C.

@andreamuhechg

[1] http://visionofhumanity.org/app/uploads/2019/11/GTI-2019web.pdf

Por: Andrea Muhech González


Los temas pasan de moda. Los tópicos que un día podemos ver liderando la agenda, pueden casi ni mencionarse después aunque sigan presentes. En muchas partes, se dejó de escuchar de ISIS y se olvidó que la amenaza terrorista sigue latente y no sólo gracias a ese grupo que se encuentra en una fase “durmiente”, sino a todos los demás que permanecen activos y por todo lo que abarca el concepto, ya que pensar en el terrorismo como un solo tipo de violencia que sucede en un solo tipo de lugar y la perpetra un solo tipo de individuo, es incorrecto.

De acuerdo con el IEP (2019) en el Índice de Terrorismo Global[1] más reciente, en el 2018 hubo 52% menos muertes a causa del terrorismo después del pico que se vivió en el 2014 en donde se perdieron más vidas, con eso, estamos hablando del cuarto año consecutivo en el que ese número desciende. El motivo principal de esta aminoración es el éxito militar en el combate contra ISIS (las muertes atribuidas a ese grupo disminuyeron un 68% y los ataques un 63%) y Boko Haram. Las muertes bajaron un 15.2% del 2017 al 2018 (IEP 2019).

Hasta este punto, se podría afirmar que estamos del otro lado. Sin embargo, a pesar de que la intensidad del fenómeno ha disminuido, la realidad muestra que con la amplitud de este no ha sucedido lo mismo, así que no, no se puede cantar victoria. El 2018 representó el segundo año en el que el número de países que sufren por lo menos una muerte es más alto, ya que en 71 de los 103 lugares en los que se registraron atentados, murió por lo menos una persona (IEP 2019). Dicho lo anterior, las acciones de combate y prevención siguen siendo necesarias.

Ahora bien, ¿por qué se origina el terrorismo y por qué el tema debe de permanecer en la agenda? Según el Instituto para la Economía y la Paz (2019), la raíz, que es lo que se debe atacar primero, se encuentra en el conflicto. El 95% de las muertes ocurren en países que están en esas condiciones y eso abarca desde conflicto armado (falta de paz negativa) hasta factores más estructurales (ausencia de paz positiva) como violencia política, que en el caso de nuestro país contribuyó (entre otros temas) a posicionarnos en el lugar número 48 de los 138 que tiene el reporte. México, por ejemplo, puede no tener terrorismo “tradicional”, sin embargo, se viven un sinnúmero de situaciones que contienen elementos que nos hicieron subir un 58% en el Índice (IEP 2019). Que no pasen de moda los temas que parecen “lejanos” y no nos limitemos a visiones que aunque sean compartidas pueden ser incorrectas, ya que todo está más cerca de lo que parece y la información es el primer paso para las soluciones.

Coordinadora del Centro de Investigación para la Paz México, A.C.

@andreamuhechg

[1] http://visionofhumanity.org/app/uploads/2019/11/GTI-2019web.pdf

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