/ martes 19 de marzo de 2019

Que nos hablen los jueces

En el año 2016, la magistrada Claudia Mavel Curiel López fue electa por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para competir por la investidura de jueza en la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal. El 22 de septiembre de 2016, la magistrada Curiel López compareció ante el Senado de la República para defender la idoneidad de su candidatura. En aquella ocasión, ella destacó todos los puestos que ha ocupado: jueza federal, secretaria técnica en el Consejo de la Judicatura Federal, secretaria de estudio y cuenta en el Tribunal Electoral Federal y magistrada. Ese día en el Senado, la exposición fue clara, persuasiva, inteligente, y daba cuenta de las tablas de la jueza Curiel López, que sin embargo, no fue electa para el Tribunal Electoral Federal. Usted puede ver la comparecencia y “oír” su voz en el canal del Congreso de la Unión.

La magistrada Curiel López volvió a los reflectores hace algunos días. El motivo fue una nota y un audio publicados en los medios de comunicación. Allí, supuestamente, la magistrada le pide a sus compañeros que no hagan críticas al poder ejecutivo, al ejercicio del poder y hace un llamado a la prudencia de otros jueces, bajo la pena de abrir procedimientos administrativos. Se escucha: “él tiene ya detectados a las personas”. El audio indica a un director nacional como el responsable de darle el mensaje, para que ella a su vez, lo diera a otros jueces. El Consejo de la Judicatura Federal emitió un comunicado donde señaló que la nota era falsa, y no se desmintió el audio. La magistrada Curiel López pudo dar una explicación, pero, no lo hizo.

El ruido le hace bien a las democracias y ciertos silencios las ahorcan. Los miembros del Poder Judicial de la Federación deben de gozar de todas las garantías para expresarse en cualquier tema, incluso en materia política. No se trata de que sus sentencias se dicten conforme a sus posturas personales o ideológicas sino que en el ámbito privado, conferencias o cátedras se puedan manifestar sobre cualquier asunto, ya sea de manera crítica o a favor de distintos temas. Existen diversos tipos de silencio, la censura o la autocensura no es un silencio honesto. La postura de algunos políticos en redes sociales nos puede gustar, disgustar o ser indiferente. Hasta las mentadas de madre, los despropósitos, los por dioses y los platos rotos construyen democracia. La censura, acciones disuasorias en contra de la libertad de expresión y los silencios desmantelan nuestra comunidad política. La magistrada Curiel López tiene el deber ético de dar una explicación, más cuando la sociedad le ha encargado que defienda los derechos humanos (como la libertad de expresión) desde su asiento como magistrada federal.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ( CIDH) tiene un caso, para sesionar, sobre libertad de expresión y jueces (Daniel Urrutia versus Chile). Este asunto nos podría dar guías, lineamientos, luz y cánones en estos casos. Aunque en este apartado, me parece que no deberíamos tener problemas. México tiene jueces muy vocales y participativos en los asuntos públicos, hay jueces con columnas de opinión, otros participan en radio o televisión. Entre más visibles mejor, la sociedad los puede evaluar. Nuestro país se mueve tan rápido que la nota que señala a la magistrada Curiel se olvidará esta semana. El audio y el escándalo se van a extraviar pronto, que no se pierda el deber ético de encontrar la explicación de lo que sucedió.

En el año 2016, la magistrada Claudia Mavel Curiel López fue electa por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para competir por la investidura de jueza en la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal. El 22 de septiembre de 2016, la magistrada Curiel López compareció ante el Senado de la República para defender la idoneidad de su candidatura. En aquella ocasión, ella destacó todos los puestos que ha ocupado: jueza federal, secretaria técnica en el Consejo de la Judicatura Federal, secretaria de estudio y cuenta en el Tribunal Electoral Federal y magistrada. Ese día en el Senado, la exposición fue clara, persuasiva, inteligente, y daba cuenta de las tablas de la jueza Curiel López, que sin embargo, no fue electa para el Tribunal Electoral Federal. Usted puede ver la comparecencia y “oír” su voz en el canal del Congreso de la Unión.

La magistrada Curiel López volvió a los reflectores hace algunos días. El motivo fue una nota y un audio publicados en los medios de comunicación. Allí, supuestamente, la magistrada le pide a sus compañeros que no hagan críticas al poder ejecutivo, al ejercicio del poder y hace un llamado a la prudencia de otros jueces, bajo la pena de abrir procedimientos administrativos. Se escucha: “él tiene ya detectados a las personas”. El audio indica a un director nacional como el responsable de darle el mensaje, para que ella a su vez, lo diera a otros jueces. El Consejo de la Judicatura Federal emitió un comunicado donde señaló que la nota era falsa, y no se desmintió el audio. La magistrada Curiel López pudo dar una explicación, pero, no lo hizo.

El ruido le hace bien a las democracias y ciertos silencios las ahorcan. Los miembros del Poder Judicial de la Federación deben de gozar de todas las garantías para expresarse en cualquier tema, incluso en materia política. No se trata de que sus sentencias se dicten conforme a sus posturas personales o ideológicas sino que en el ámbito privado, conferencias o cátedras se puedan manifestar sobre cualquier asunto, ya sea de manera crítica o a favor de distintos temas. Existen diversos tipos de silencio, la censura o la autocensura no es un silencio honesto. La postura de algunos políticos en redes sociales nos puede gustar, disgustar o ser indiferente. Hasta las mentadas de madre, los despropósitos, los por dioses y los platos rotos construyen democracia. La censura, acciones disuasorias en contra de la libertad de expresión y los silencios desmantelan nuestra comunidad política. La magistrada Curiel López tiene el deber ético de dar una explicación, más cuando la sociedad le ha encargado que defienda los derechos humanos (como la libertad de expresión) desde su asiento como magistrada federal.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ( CIDH) tiene un caso, para sesionar, sobre libertad de expresión y jueces (Daniel Urrutia versus Chile). Este asunto nos podría dar guías, lineamientos, luz y cánones en estos casos. Aunque en este apartado, me parece que no deberíamos tener problemas. México tiene jueces muy vocales y participativos en los asuntos públicos, hay jueces con columnas de opinión, otros participan en radio o televisión. Entre más visibles mejor, la sociedad los puede evaluar. Nuestro país se mueve tan rápido que la nota que señala a la magistrada Curiel se olvidará esta semana. El audio y el escándalo se van a extraviar pronto, que no se pierda el deber ético de encontrar la explicación de lo que sucedió.

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