/ jueves 28 de julio de 2022

Qué prefiere, ¿Plástico o pistolas? 

Hacia una cultura de paz.

www.floryanez.com


Ante todo, hay que situar a la persona en el contexto, exponer la situación e invitarle a reflexionar sobre el problema y sobre todo, contestarse la pregunta ¿por qué será importante lo que escribo para quién lo lea? En tiempo vacacional (como ahora) hay pocos sucesos que comentar. Por esta razón, más allá de noticias, las personas (algunas) leen novelas o libro de interés que recomendaron en algún blog. Mi preocupación es que, si varias no leen ni las noticias entonces, que tomen un lomo de cientos de páginas parece más improbable. Sin embargo y a pesar de lo anterior, mi primer impulso fue compartir reflexiones de la extraordinario novela “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde y su relevancia en la actualidad, como cuando fue escrito: “Las dos cosas que gobiernan y que causan terror a la sociedad son la moral y la religión, bajo la creencia del temor de Dios”. Si no ha leído al “Gray de Wilde” (no al erótico de las “Cincuenta Sombras”), se lo recomiendo. Pero decidí mejor abandonar la religión y la moral y narrar un fragmento de un libro de mi autoría.

…Arribamos a la frontera de Uganda con Ruanda. En medio de la selva sin ninguna edificación, más que una caseta y una pluma que separaba ambos territorios, nos bajaron del autobús con nuestro equipaje y nos hicieron caminar del lado de Ruada. En el puesto de revisión, abrieron mi maleta para registrarla exhaustivamente, como sucede en la mayoría de las fronteras en búsqueda de drogas o armas; pero un alemán que se encontraba a mi lado me dijo que estaban en búsqueda de bolsas de plástico, porque era un delito penado hasta con prisión poseer una.

Confundida y nervosa, traté de recordar si mis zapatos iban envueltos en una bolsa, pues de ser así, podría ser detenida y llevada a prisión. Hay videos de personas pidiendo clemencia porque intentaron introducirlas ilegalmente al país y otras, siendo detenidas por lo mismo, como criminales que trafican drogas o armas, pero en este caso, bolsas de plástico. ¿Quién y para qué traficaría ese objeto sabiendo que puede ir a prisión? Lo podría entender de un traficante de drogas, de órganos y armas, pero ¿bolsas? El militar seguía escudriñando la maleta hasta que me la devolvió para cerrarla y seguir mi camino. Luego me enteré sobre la de la Ley de Plásticos que prohíbe la fabricación, importación, uso y venta de bolsas y artículos de plástico de un solo uso. Ante el panorama de cifras estratosféricas de basura que producimos diariamente en el mundo, mantener el país limpio se convirtió prioritario, tanto que era más amenaza un plástico a una pistola. El genocidio cambió la vida de los ruandeses de la noche a la mañana no sólo negativamente; ahora es un ejemplo de nación limpia y segura. ¿Se imagina usted ir a prisión en México por tener una bolsa de plástico en su domicilio? No habría cárceles suficientes para 125 millones de mexicanos.

Y sin dejar fuera a Dorian Gray: Estamos tan envueltos en nuestra vanidad, que poco nos importa a quién o cómo dañamos. “Sabe usted más de lo que cree saber, así como sabe usted menos de lo que quiere saber”.

Hacia una cultura de paz.

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Ante todo, hay que situar a la persona en el contexto, exponer la situación e invitarle a reflexionar sobre el problema y sobre todo, contestarse la pregunta ¿por qué será importante lo que escribo para quién lo lea? En tiempo vacacional (como ahora) hay pocos sucesos que comentar. Por esta razón, más allá de noticias, las personas (algunas) leen novelas o libro de interés que recomendaron en algún blog. Mi preocupación es que, si varias no leen ni las noticias entonces, que tomen un lomo de cientos de páginas parece más improbable. Sin embargo y a pesar de lo anterior, mi primer impulso fue compartir reflexiones de la extraordinario novela “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde y su relevancia en la actualidad, como cuando fue escrito: “Las dos cosas que gobiernan y que causan terror a la sociedad son la moral y la religión, bajo la creencia del temor de Dios”. Si no ha leído al “Gray de Wilde” (no al erótico de las “Cincuenta Sombras”), se lo recomiendo. Pero decidí mejor abandonar la religión y la moral y narrar un fragmento de un libro de mi autoría.

…Arribamos a la frontera de Uganda con Ruanda. En medio de la selva sin ninguna edificación, más que una caseta y una pluma que separaba ambos territorios, nos bajaron del autobús con nuestro equipaje y nos hicieron caminar del lado de Ruada. En el puesto de revisión, abrieron mi maleta para registrarla exhaustivamente, como sucede en la mayoría de las fronteras en búsqueda de drogas o armas; pero un alemán que se encontraba a mi lado me dijo que estaban en búsqueda de bolsas de plástico, porque era un delito penado hasta con prisión poseer una.

Confundida y nervosa, traté de recordar si mis zapatos iban envueltos en una bolsa, pues de ser así, podría ser detenida y llevada a prisión. Hay videos de personas pidiendo clemencia porque intentaron introducirlas ilegalmente al país y otras, siendo detenidas por lo mismo, como criminales que trafican drogas o armas, pero en este caso, bolsas de plástico. ¿Quién y para qué traficaría ese objeto sabiendo que puede ir a prisión? Lo podría entender de un traficante de drogas, de órganos y armas, pero ¿bolsas? El militar seguía escudriñando la maleta hasta que me la devolvió para cerrarla y seguir mi camino. Luego me enteré sobre la de la Ley de Plásticos que prohíbe la fabricación, importación, uso y venta de bolsas y artículos de plástico de un solo uso. Ante el panorama de cifras estratosféricas de basura que producimos diariamente en el mundo, mantener el país limpio se convirtió prioritario, tanto que era más amenaza un plástico a una pistola. El genocidio cambió la vida de los ruandeses de la noche a la mañana no sólo negativamente; ahora es un ejemplo de nación limpia y segura. ¿Se imagina usted ir a prisión en México por tener una bolsa de plástico en su domicilio? No habría cárceles suficientes para 125 millones de mexicanos.

Y sin dejar fuera a Dorian Gray: Estamos tan envueltos en nuestra vanidad, que poco nos importa a quién o cómo dañamos. “Sabe usted más de lo que cree saber, así como sabe usted menos de lo que quiere saber”.