/ viernes 20 de diciembre de 2019

Qué viene para el 2020–I

El 2020 marca el segundo año del presidente López Obrador, quien pidió un año más para ver resultados en economía y seguridad, dos de los principales problemas que aquejan al país, y que en el primer año fueron factores que contrajeron la inversión y sembraron incertidumbre, además del entorno internacional.

Los climas convulsos son desfavorables para las inversiones, y el sector telecomunicaciones no es la excepción; podría seguir la inercia económica que prevalece, y que se mantendrá gracias a la alta demanda de servicios, pero no será con los márgenes de crecimiento que se tuvieron en otras épocas, muestra de ello es el -4.4 por ciento del PIB de telecomunicaciones en el periodo de diciembre de 2017 a diciembre de 2018, el -7.5 por ciento en el empleo del sector y el-6 por ciento en crecimiento de infraestructura. ¿Qué más viene en 2020?

En radiodifusión se despejará la duda si Radio Centro finalmente presta servicio de televisión en la Ciudad de México; vendrá una nueva licitación de estaciones de radiodifusión que precarizará más el mercado de publicidad y aún no hay un mecanismo que modere que los precios de las subastas no impacten en las contraprestaciones por las prórrogas de estaciones previamente establecidas; se resolverá la duda de si se concreta la compra de Radiopolis o si Grupo Coral pagará la indemnización.

En cuanto al órgano regulador, se abrirá una nueva etapa, ya que habrá de renovarse su Presidencia, que definirá Morena y aliados en el Senado; el Presidente hará su segundo nombramiento de comisionado, por ello habrá una nueva relación con el Gobierno. Además, está pendiente de resolución la controversia constitucional del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) contra el presupuesto federal de 2019, y queda la interrogante si ante el último recorte en el PEF 2020 se defenderá nuevamente la autonomía presupuestal.

En telecomunicaciones veremos cuál será el impulso al despliegue de redes 5G, conoceremos si se cumplen las condiciones impuestas a la fusión Disney-Fox o si el IFT tendrá que prohibir tal concentración; observaremos la revisión bienal de las obligaciones de preponderancia, y si se han cumplido las condiciones de la separación funcional del agente preponderante en telecomunicaciones; sería mala señal que la inversión privada no crezca y que algunas empresas se retiren del mercado por falta de condiciones para competir. Continuará.

INTERFERENCIAS

Vaya sorpresa y luego desmarque por parte del partido gobernante y el propio presidente, respecto a la iniciativa de reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas, finalmente, todo ha quedado en la incertidumbre, cuestión no rara en la 4T.

La iniciativa dice refrendar el Estado Laico, pero aclara que no impide la colaboración entre asociaciones religiosas y el Estado en la promoción conjunta del desarrollo cultural y social de las personas, lo que desdibuja el principio de separación del Estado e Iglesia.

Se mantiene la prohibición de que tengan estaciones de radio y televisión, pero permite que tengan publicaciones en medios digitales, y abre una participación plena en los medios, sin pasar por Gobernación, fórmula muy ambigua. Ya veremos con el tiempo si Morena no se convierte en el Judas del Juarismo.

El 2020 marca el segundo año del presidente López Obrador, quien pidió un año más para ver resultados en economía y seguridad, dos de los principales problemas que aquejan al país, y que en el primer año fueron factores que contrajeron la inversión y sembraron incertidumbre, además del entorno internacional.

Los climas convulsos son desfavorables para las inversiones, y el sector telecomunicaciones no es la excepción; podría seguir la inercia económica que prevalece, y que se mantendrá gracias a la alta demanda de servicios, pero no será con los márgenes de crecimiento que se tuvieron en otras épocas, muestra de ello es el -4.4 por ciento del PIB de telecomunicaciones en el periodo de diciembre de 2017 a diciembre de 2018, el -7.5 por ciento en el empleo del sector y el-6 por ciento en crecimiento de infraestructura. ¿Qué más viene en 2020?

En radiodifusión se despejará la duda si Radio Centro finalmente presta servicio de televisión en la Ciudad de México; vendrá una nueva licitación de estaciones de radiodifusión que precarizará más el mercado de publicidad y aún no hay un mecanismo que modere que los precios de las subastas no impacten en las contraprestaciones por las prórrogas de estaciones previamente establecidas; se resolverá la duda de si se concreta la compra de Radiopolis o si Grupo Coral pagará la indemnización.

En cuanto al órgano regulador, se abrirá una nueva etapa, ya que habrá de renovarse su Presidencia, que definirá Morena y aliados en el Senado; el Presidente hará su segundo nombramiento de comisionado, por ello habrá una nueva relación con el Gobierno. Además, está pendiente de resolución la controversia constitucional del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) contra el presupuesto federal de 2019, y queda la interrogante si ante el último recorte en el PEF 2020 se defenderá nuevamente la autonomía presupuestal.

En telecomunicaciones veremos cuál será el impulso al despliegue de redes 5G, conoceremos si se cumplen las condiciones impuestas a la fusión Disney-Fox o si el IFT tendrá que prohibir tal concentración; observaremos la revisión bienal de las obligaciones de preponderancia, y si se han cumplido las condiciones de la separación funcional del agente preponderante en telecomunicaciones; sería mala señal que la inversión privada no crezca y que algunas empresas se retiren del mercado por falta de condiciones para competir. Continuará.

INTERFERENCIAS

Vaya sorpresa y luego desmarque por parte del partido gobernante y el propio presidente, respecto a la iniciativa de reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas, finalmente, todo ha quedado en la incertidumbre, cuestión no rara en la 4T.

La iniciativa dice refrendar el Estado Laico, pero aclara que no impide la colaboración entre asociaciones religiosas y el Estado en la promoción conjunta del desarrollo cultural y social de las personas, lo que desdibuja el principio de separación del Estado e Iglesia.

Se mantiene la prohibición de que tengan estaciones de radio y televisión, pero permite que tengan publicaciones en medios digitales, y abre una participación plena en los medios, sin pasar por Gobernación, fórmula muy ambigua. Ya veremos con el tiempo si Morena no se convierte en el Judas del Juarismo.