/ jueves 17 de marzo de 2022

Rasgos de la pesadilla

A lo que más temo es al poder con impunidad. Le temo al abuso del poder y al poder de abusar.

Isabel Allende


1. El ciudadano presidente López Obrador simula que es un demócrata. Desde su triunfo en las urnas ha sufrido un creciente proceso de deterioro de sus promesas de campaña frente al ejercicio concreto del poder. El estoico candidato es ahora un autoritario, incapaz de aceptar el disenso y la diversidad. Retoma la vieja consigna del 68 de “prohibido prohibir”, pero su discurso es lo contrario. No hay día en que no calumnie a sus opositores o a quien piensa y escribe distinto a sus acciones o arengas. Los desplantes son para endulzar y envalentonar a su feligresía.

2. Sus peleas verbales sólo están orientadas para presentarse como un líder infalible que tiene el valor “moral”, que es el único albacea del “pueblo”. Por eso es capaz de lanzar escupitajos al parlamento europeo por atreverse a plantear preocupaciones acerca de los múltiples asesinatos a periodistas. No puede aceptar que opinen otros de lo que sucede en su parcela feudalizada, mucho menos si no encarnan a “la nación, a la patria y al pueblo” que, según los senadores morenistas, en un alarde de abyección, sintetiza la figura del tabasqueño.

3. Para el inquilino de Palacio no hay violencia extendida en el país y su ocurrencia criminológica, por llamarla de alguna manera, de “abrazos no balazos”, está funcionando. No comprende la dimensión y profundidad de la violencia devastadora que coloca a la delincuencia organizada como la dictaminadora y reguladora de la vida cotidiana de millones de personas. Cree que con pactar ¾tácita o explícitamente¾ con un bloque delictivo, como lo hicieron sus antecesores y llenar de dinero y poder a los militares, el control vertical está garantizado.

4. AMLO se extravió. No contento con anular las guarderías, ahora desaparecen las escuelas de tiempo completo, cuya importancia para muchas madres y padres, y para los propios educandos, es esencial para sus vidas. Sin reparo, envía los recursos para proyectos clientelares y cautivos.

5. El mundo de AMLO está localizado en una galaxia ajena a los mortales. Lo edificó a partir de suposiciones y conjeturas, no con instrumentos científicos y medibles. Por eso, la seguridad, la economía, la salud y la educación viven crisis distintas, pero caracterizadas por el descuido, la ocurrencia, la venganza y los malos manejos.

Epílogo. Por si algo faltara, la justicia y sus ramificaciones formales transitan entre el estiércol y el lodo. Y ahí el presidente solapa y protege. La pesadilla nos estalla en la cara.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

A lo que más temo es al poder con impunidad. Le temo al abuso del poder y al poder de abusar.

Isabel Allende


1. El ciudadano presidente López Obrador simula que es un demócrata. Desde su triunfo en las urnas ha sufrido un creciente proceso de deterioro de sus promesas de campaña frente al ejercicio concreto del poder. El estoico candidato es ahora un autoritario, incapaz de aceptar el disenso y la diversidad. Retoma la vieja consigna del 68 de “prohibido prohibir”, pero su discurso es lo contrario. No hay día en que no calumnie a sus opositores o a quien piensa y escribe distinto a sus acciones o arengas. Los desplantes son para endulzar y envalentonar a su feligresía.

2. Sus peleas verbales sólo están orientadas para presentarse como un líder infalible que tiene el valor “moral”, que es el único albacea del “pueblo”. Por eso es capaz de lanzar escupitajos al parlamento europeo por atreverse a plantear preocupaciones acerca de los múltiples asesinatos a periodistas. No puede aceptar que opinen otros de lo que sucede en su parcela feudalizada, mucho menos si no encarnan a “la nación, a la patria y al pueblo” que, según los senadores morenistas, en un alarde de abyección, sintetiza la figura del tabasqueño.

3. Para el inquilino de Palacio no hay violencia extendida en el país y su ocurrencia criminológica, por llamarla de alguna manera, de “abrazos no balazos”, está funcionando. No comprende la dimensión y profundidad de la violencia devastadora que coloca a la delincuencia organizada como la dictaminadora y reguladora de la vida cotidiana de millones de personas. Cree que con pactar ¾tácita o explícitamente¾ con un bloque delictivo, como lo hicieron sus antecesores y llenar de dinero y poder a los militares, el control vertical está garantizado.

4. AMLO se extravió. No contento con anular las guarderías, ahora desaparecen las escuelas de tiempo completo, cuya importancia para muchas madres y padres, y para los propios educandos, es esencial para sus vidas. Sin reparo, envía los recursos para proyectos clientelares y cautivos.

5. El mundo de AMLO está localizado en una galaxia ajena a los mortales. Lo edificó a partir de suposiciones y conjeturas, no con instrumentos científicos y medibles. Por eso, la seguridad, la economía, la salud y la educación viven crisis distintas, pero caracterizadas por el descuido, la ocurrencia, la venganza y los malos manejos.

Epílogo. Por si algo faltara, la justicia y sus ramificaciones formales transitan entre el estiércol y el lodo. Y ahí el presidente solapa y protege. La pesadilla nos estalla en la cara.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

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