/ lunes 15 de julio de 2019

Recesión industrial y desarrollo social

Negarle una verdadera Política Industrial a México fue renunciar al desarrollo social. Todas las naciones desarrolladas tienen un poderoso sector industrial que abre el camino al progreso tecnológico y a los beneficios sociales que produce.

En los países exitosos la inversión en infraestructura y el fomento de su industria es una política de Estado.

El desarrollo industrial moderno, vinculado a un sistema educativo de alta calidad e interrelacionado a la creación de empresas nacionales de alto valor agregado es el mecanismo para superar los rezagos.

En México el modelo neoliberal negó el desarrollo industrial. La famosa frase, que sigue viva, de que “la mejor política industrial es la que no existe” creó una factura socioeconómica que se sigue pagando: la destrucción de la industria nacional de alto valor agregado convirtió a México en una gran base maquiladora de exportación dependiente de la inversión e innovación extranjera.

Pocas empresas nacionales han logrado sobrevivir, pero enfrentan el acoso de la competencia desleal externa y la interna: México restringe el desarrollo de sus medianas y grandes empresas innovadoras.

Sobre ese desequilibrio estructural hoy hay un nuevo freno económico por la ausencia de una Política Industrial. Las cifras de los últimos ocho meses lo confirman.

La información publicada por el Inegi hasta el mes de mayo revela que la recesión industrial es una realidad. No sólo se observan ocho meses consecutivos de caída a tasa anual, también que aumenta la fuerza de la contracción.

En mayo el retroceso fue de (-) 3.1 por ciento, la mayor caída desde octubre de 2009. De igual forma no se había apreciado un encadenamiento de caídas tan amplio desde la recesión de 2009. ¿El resultado? En los primeros seis meses de la actual administración la industria promedia un retroceso de (-) 1.8 por ciento.

De los 29 principales componentes de la actividad industrial 19 exhibieron una tasa de variación negativa- .Con ello se confirmó la tendencia negativa estructural en 16 componentes y un estancamiento en 3.

Los sectores más afectados son la construcción, la minería, la extracción de petróleo y gas, la industria química, la industria siderúrgica, los servicios industriales, el vestido, los textiles y el calzado. Sin embargo, el letargo productivo también avanza sobre el sector automotriz, la fabricación de maquinaria y equipo y la industria de la electrónica.

¿Por qué se debe revertir la precarización industrial? Porque ello tiene un efecto negativo en el mercado laboral. La evidencia es clara.

De acuerdo con información del IMSS, en los primeros seis meses de la actual administración (diciembremayo) se han perdido 75 mil empleos formales (63 mil en la construcción).

La consecuencia es el debilitamiento del mercado interno. El consumo crece a tasas de solo 1.1 por ciento, básicamente por el aumento de población. Los hogares renuncian a la compra de bienes que no sean básicos.

Para revertir lo descrito se debe avanzar en la conformación de una nueva política económica enfocada al desarrollo social con bases productivas. El único camino sostenible se genera a través de la industria, es la lección que la economía mundial ha dejado durante los últimos 100 años.

Negarle una verdadera Política Industrial a México fue renunciar al desarrollo social. Todas las naciones desarrolladas tienen un poderoso sector industrial que abre el camino al progreso tecnológico y a los beneficios sociales que produce.

En los países exitosos la inversión en infraestructura y el fomento de su industria es una política de Estado.

El desarrollo industrial moderno, vinculado a un sistema educativo de alta calidad e interrelacionado a la creación de empresas nacionales de alto valor agregado es el mecanismo para superar los rezagos.

En México el modelo neoliberal negó el desarrollo industrial. La famosa frase, que sigue viva, de que “la mejor política industrial es la que no existe” creó una factura socioeconómica que se sigue pagando: la destrucción de la industria nacional de alto valor agregado convirtió a México en una gran base maquiladora de exportación dependiente de la inversión e innovación extranjera.

Pocas empresas nacionales han logrado sobrevivir, pero enfrentan el acoso de la competencia desleal externa y la interna: México restringe el desarrollo de sus medianas y grandes empresas innovadoras.

Sobre ese desequilibrio estructural hoy hay un nuevo freno económico por la ausencia de una Política Industrial. Las cifras de los últimos ocho meses lo confirman.

La información publicada por el Inegi hasta el mes de mayo revela que la recesión industrial es una realidad. No sólo se observan ocho meses consecutivos de caída a tasa anual, también que aumenta la fuerza de la contracción.

En mayo el retroceso fue de (-) 3.1 por ciento, la mayor caída desde octubre de 2009. De igual forma no se había apreciado un encadenamiento de caídas tan amplio desde la recesión de 2009. ¿El resultado? En los primeros seis meses de la actual administración la industria promedia un retroceso de (-) 1.8 por ciento.

De los 29 principales componentes de la actividad industrial 19 exhibieron una tasa de variación negativa- .Con ello se confirmó la tendencia negativa estructural en 16 componentes y un estancamiento en 3.

Los sectores más afectados son la construcción, la minería, la extracción de petróleo y gas, la industria química, la industria siderúrgica, los servicios industriales, el vestido, los textiles y el calzado. Sin embargo, el letargo productivo también avanza sobre el sector automotriz, la fabricación de maquinaria y equipo y la industria de la electrónica.

¿Por qué se debe revertir la precarización industrial? Porque ello tiene un efecto negativo en el mercado laboral. La evidencia es clara.

De acuerdo con información del IMSS, en los primeros seis meses de la actual administración (diciembremayo) se han perdido 75 mil empleos formales (63 mil en la construcción).

La consecuencia es el debilitamiento del mercado interno. El consumo crece a tasas de solo 1.1 por ciento, básicamente por el aumento de población. Los hogares renuncian a la compra de bienes que no sean básicos.

Para revertir lo descrito se debe avanzar en la conformación de una nueva política económica enfocada al desarrollo social con bases productivas. El único camino sostenible se genera a través de la industria, es la lección que la economía mundial ha dejado durante los últimos 100 años.

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