/ viernes 16 de agosto de 2019

Rosario Robles ya, y Ruiz Esparza ¿para cuándo?

En septiembre del año pasado, escribimos en este mismo espacio sobre el triste caso de Rosario Robles, sobre su tradición de corrupción, victimización y, sobre todo, de la gran capacidad de construir ingenierías para el mal.

Hoy el tema vuelve a ser vigente, Rosario Robles está en la cárcel, no por una persecución política, sino por una larga cadena de obscuridades: el endeudamiento del PRD, su íntima relación con el Caso Ahumada, la “estafa maestra”, además del desvió de miles de millones de pesos con empresas fantasmas.

Los alardes que se hicieron hace un año en ese sentido, de que “no tienen pruebas contra mí”, y que nunca después de tantos indicios de corrupción por primera vez Rosario Robles enfrenta un proceso judicial. Se debe destacar que en su momento ni siquiera recibió un reproche público del entonces Presidente.

Rosario Robles representa un segmento sustantivo pero no definitivo de esta ingeniería de maldad y corrupción, que va desde complejos sistemas administrativos y fiscales, grandes abogados y un manejo financiero sofisticado, pero no es la única, hay otros casos emblemáticos.

El olvido es una de las formas más crueles de la injusticia y nosotros no olvidamos a los muertos en el socavón, ni el incremento desmesurado en obras, ni la mafia en la obra pública que se desarrolló en el sexenio anterior, el responsable del cochinero del aeropuerto, el Tren a Toluca y muchos otros casos que fueron documentados en el pasado y denunciados, por quien esto escribe, en el Senado de la República, obviamente estamos hablando del Mozart de la corrupción: Ruiz Esparza.

Nunca aclaró de forma convincente todos los escándalos alrededor de estos hechos, la única respuesta que se tuvo fue soberbia y prepotencia, incluso debemos de recordar que se opuso sistemáticamente a que en el Senado hubiera una comisión de seguimiento a las obras del aeropuerto, que de haberse dado, nos hubiéramos ahorrado como país no solo millones de dólares, sino el desgastante debate sobre un proyecto que todo el mundo sabía muerto e imposible y que sólo los que tenían interés político en ello le tenían fe.

La justicia será servida, hoy Rosario Robles, y Ruiz Esparza ¿para cuándo?

TWITTER: @LuisH_Fernandez

En septiembre del año pasado, escribimos en este mismo espacio sobre el triste caso de Rosario Robles, sobre su tradición de corrupción, victimización y, sobre todo, de la gran capacidad de construir ingenierías para el mal.

Hoy el tema vuelve a ser vigente, Rosario Robles está en la cárcel, no por una persecución política, sino por una larga cadena de obscuridades: el endeudamiento del PRD, su íntima relación con el Caso Ahumada, la “estafa maestra”, además del desvió de miles de millones de pesos con empresas fantasmas.

Los alardes que se hicieron hace un año en ese sentido, de que “no tienen pruebas contra mí”, y que nunca después de tantos indicios de corrupción por primera vez Rosario Robles enfrenta un proceso judicial. Se debe destacar que en su momento ni siquiera recibió un reproche público del entonces Presidente.

Rosario Robles representa un segmento sustantivo pero no definitivo de esta ingeniería de maldad y corrupción, que va desde complejos sistemas administrativos y fiscales, grandes abogados y un manejo financiero sofisticado, pero no es la única, hay otros casos emblemáticos.

El olvido es una de las formas más crueles de la injusticia y nosotros no olvidamos a los muertos en el socavón, ni el incremento desmesurado en obras, ni la mafia en la obra pública que se desarrolló en el sexenio anterior, el responsable del cochinero del aeropuerto, el Tren a Toluca y muchos otros casos que fueron documentados en el pasado y denunciados, por quien esto escribe, en el Senado de la República, obviamente estamos hablando del Mozart de la corrupción: Ruiz Esparza.

Nunca aclaró de forma convincente todos los escándalos alrededor de estos hechos, la única respuesta que se tuvo fue soberbia y prepotencia, incluso debemos de recordar que se opuso sistemáticamente a que en el Senado hubiera una comisión de seguimiento a las obras del aeropuerto, que de haberse dado, nos hubiéramos ahorrado como país no solo millones de dólares, sino el desgastante debate sobre un proyecto que todo el mundo sabía muerto e imposible y que sólo los que tenían interés político en ello le tenían fe.

La justicia será servida, hoy Rosario Robles, y Ruiz Esparza ¿para cuándo?

TWITTER: @LuisH_Fernandez

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