/ jueves 23 de septiembre de 2021

Salamanca: ¿Qué pasó?

Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.

Séneca


La explosión de un artefacto a las puertas del restaurante-bar Barra 1604, en Salamanca, cuyo saldo fue la muerte de dos personas, entre ellas el dueño, Mauricio Salvador Romero y el gerente, Mario Alberto Hernandez, pone, otra vez, en el centro del debate público los alcances de las violencias y de la inseguridad pública que han dominado al país.

Llama la atención el desaseo en el manejo de la escena del crimen, donde nadie la resguardó oportuna y profesionalmente. Pero, además, las contradicciones de la interpretación de los hechos por parte de la autoridad local son relevantes: por un lado, en declaraciones recogidas por el periódico Milenio (21/sep/2021, p. 6) la Secretaria Ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública de Guanajuato, Sophia Huett, afirmó que, “una de las líneas de investigación en la explosión […] es la de temas de índole personal, ya que no coincide con las características intimidatorias tradicionales que se han dado en Guanajuato”; y, en contraste, el gobernador de la misma entidad, Diego Sinuhe Vallejo, calificó el atentado como “acto terrorista sin precedentes en el estado, el cual eleva el nivel de violencia de lo que hemos vivido”. Aunque, horas después se retractó.

Esta diferencia entre los gobernantes locales, dibuja, en parte, la crisis por la que atraviesa la entidad cuyos saldos en homicidios dolosos lo coloca en el nada honroso primer lugar del país. Sería bueno que ambos funcionarios fueran más cuidadosos antes de hablar. Claro, sabemos que es mucho pedir.

No sería correcto especular acerca de los posibles responsables de la agresión, lo que interesa es colocar el hecho en el contexto social del municipio y del estado. Recordemos que se vendió la idea de que con la detención del “Marro” y su gavilla se pacificaría el ambiente delictivo. Lo que sucedió, y era lo esperado, fue una nueva disputa por la plaza entre los diversos grupos de la delincuencia organizada.

En Guanajuato domina un grupo con ideología derechista, incapaz de enfrentar a la criminalidad desde una plataforma multidimensional. No tienen políticas públicas que favorezcan la cohesión ni la prevención social. Por supuesto, lo sucedido en Salamanca, sea quien sea el responsable, es sólo una pequeña muestra de los procesos de hegemonización que ejerce la delincuencia organizada, que crece sin parar. Y el gobierno federal únicamente ofrece alianza tácita con el narcotráfico. Por eso, el gabinete de seguridad toma el Senado sin ningún recato para apoyar a la endeble Secretaria de Seguridad, con la anuencia de los senadores de “oposición”. Su política hace agua.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz


Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.

Séneca


La explosión de un artefacto a las puertas del restaurante-bar Barra 1604, en Salamanca, cuyo saldo fue la muerte de dos personas, entre ellas el dueño, Mauricio Salvador Romero y el gerente, Mario Alberto Hernandez, pone, otra vez, en el centro del debate público los alcances de las violencias y de la inseguridad pública que han dominado al país.

Llama la atención el desaseo en el manejo de la escena del crimen, donde nadie la resguardó oportuna y profesionalmente. Pero, además, las contradicciones de la interpretación de los hechos por parte de la autoridad local son relevantes: por un lado, en declaraciones recogidas por el periódico Milenio (21/sep/2021, p. 6) la Secretaria Ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública de Guanajuato, Sophia Huett, afirmó que, “una de las líneas de investigación en la explosión […] es la de temas de índole personal, ya que no coincide con las características intimidatorias tradicionales que se han dado en Guanajuato”; y, en contraste, el gobernador de la misma entidad, Diego Sinuhe Vallejo, calificó el atentado como “acto terrorista sin precedentes en el estado, el cual eleva el nivel de violencia de lo que hemos vivido”. Aunque, horas después se retractó.

Esta diferencia entre los gobernantes locales, dibuja, en parte, la crisis por la que atraviesa la entidad cuyos saldos en homicidios dolosos lo coloca en el nada honroso primer lugar del país. Sería bueno que ambos funcionarios fueran más cuidadosos antes de hablar. Claro, sabemos que es mucho pedir.

No sería correcto especular acerca de los posibles responsables de la agresión, lo que interesa es colocar el hecho en el contexto social del municipio y del estado. Recordemos que se vendió la idea de que con la detención del “Marro” y su gavilla se pacificaría el ambiente delictivo. Lo que sucedió, y era lo esperado, fue una nueva disputa por la plaza entre los diversos grupos de la delincuencia organizada.

En Guanajuato domina un grupo con ideología derechista, incapaz de enfrentar a la criminalidad desde una plataforma multidimensional. No tienen políticas públicas que favorezcan la cohesión ni la prevención social. Por supuesto, lo sucedido en Salamanca, sea quien sea el responsable, es sólo una pequeña muestra de los procesos de hegemonización que ejerce la delincuencia organizada, que crece sin parar. Y el gobierno federal únicamente ofrece alianza tácita con el narcotráfico. Por eso, el gabinete de seguridad toma el Senado sin ningún recato para apoyar a la endeble Secretaria de Seguridad, con la anuencia de los senadores de “oposición”. Su política hace agua.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz


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