/ miércoles 10 de julio de 2019

Salida de Urzúa: ¿continuidad o cambio?

La renuncia de Carlos Urzúa a la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público debe representar un momento de profunda reflexión para la 4T, no solo es la salida de un funcionario que ostentaba una de las mayores responsabilidades en el sector público, también constituye el retiro del economista más cercano al presidente López Obrador.

Durante siste meses en funciones, y años de trabajo cercano con el presidente, Urzúa fue el encargado de elaborar la política económica con la que, en principio, se daría vida a la transformación deseada por el titular del Poder Ejecutivo.

Parecía que había un consenso en temas como la austeridad republicana y las implicaciones que ello tendría sobre el crecimiento económico. Modificaciones profundas al presupuesto público, sin generar endeudamiento, han sido parte de la estrategia que en principio era convergente entre la visión del presidente y su secretario.

La carta de renuncia de Urzúa muestra que en realidad existieron divergencias significativas que precipitaron su salida.

Sin mediar la relevancia del puesto como secretario o del poder político que ello implicaba, Urzúa decidió retirarse de la función pública y envió un mensaje de desacuerdo que generó algunos sobresaltos en el tipo de cambio y las bolsas de valores.

La respuesta del presidente López Obrador también fue expedita: nombrar a Arturo Herrera como nuevo titular de la SHCP lo cual tuvo como objetivo atenuar la incertidumbre y mostrar que habrá continuidad en la implementación de sus estrategias.

El desafío no será menor, el crecimiento económico de México requiere de un mayor fomento a la inversión productiva, tanto pública como privada. De igual forma se necesita implementar una política industrial y sectorial que propicie desarrollo en todo México.

Los límites de los programas de austeridad se encuentran en el desarrollo social y económico que México requiere. Abatir la pobreza, revertir la precarización del mercado laboral y generar crecimiento económico son tres pendientes históricos que deberá atender la 4T. Todo ello al mismo tiempo que se realiza la operación cicatriz que ha provocado la renuncia de Carlos Urzúa.

Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico

La renuncia de Carlos Urzúa a la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público debe representar un momento de profunda reflexión para la 4T, no solo es la salida de un funcionario que ostentaba una de las mayores responsabilidades en el sector público, también constituye el retiro del economista más cercano al presidente López Obrador.

Durante siste meses en funciones, y años de trabajo cercano con el presidente, Urzúa fue el encargado de elaborar la política económica con la que, en principio, se daría vida a la transformación deseada por el titular del Poder Ejecutivo.

Parecía que había un consenso en temas como la austeridad republicana y las implicaciones que ello tendría sobre el crecimiento económico. Modificaciones profundas al presupuesto público, sin generar endeudamiento, han sido parte de la estrategia que en principio era convergente entre la visión del presidente y su secretario.

La carta de renuncia de Urzúa muestra que en realidad existieron divergencias significativas que precipitaron su salida.

Sin mediar la relevancia del puesto como secretario o del poder político que ello implicaba, Urzúa decidió retirarse de la función pública y envió un mensaje de desacuerdo que generó algunos sobresaltos en el tipo de cambio y las bolsas de valores.

La respuesta del presidente López Obrador también fue expedita: nombrar a Arturo Herrera como nuevo titular de la SHCP lo cual tuvo como objetivo atenuar la incertidumbre y mostrar que habrá continuidad en la implementación de sus estrategias.

El desafío no será menor, el crecimiento económico de México requiere de un mayor fomento a la inversión productiva, tanto pública como privada. De igual forma se necesita implementar una política industrial y sectorial que propicie desarrollo en todo México.

Los límites de los programas de austeridad se encuentran en el desarrollo social y económico que México requiere. Abatir la pobreza, revertir la precarización del mercado laboral y generar crecimiento económico son tres pendientes históricos que deberá atender la 4T. Todo ello al mismo tiempo que se realiza la operación cicatriz que ha provocado la renuncia de Carlos Urzúa.

Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico

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