/ jueves 4 de junio de 2020

¿Salir o no salir?: verdadero galimatías

El haber llegado al último día de la Jornada Nacional de Sana Distancia no significó que la epidemia del Covid-19 se haya terminado ni tampoco las restricciones de movilidad, dijo Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Salud, advirtiendo que: “No es regresar a la normalidad, no es abrir libremente todas las actividades sociales económicas y educativas, no lo es. Lo enfatizo porque es imprescindible que la sociedad sepa que el peligro persiste y que toda la República se encuentra con el semáforo rojo, excepción de Zacatecas que está con el semáforo en naranja”.

Ahora bien, se supone que a palabras claras ideas simples y entendibles. Ateniéndome a lo dicho por López Gatell es como si se me hubiera advertido que concluyó la llamada “sana distancia”, que podemos regresar a la normalidad con ciertas restricciones sanitarias pero que… el peligro subsiste porque la pandemia sigue poniendo en muy grave riesgo a toda la República. ¿Entonces terminó o no la pandemia? Además, los gobiernos de las distintas entidades federales dispondrán las formas para ayudar a reducir los riesgos de contagios.

En otros términos, salga usted a la calle aunque el riesgo sea mortal, ante lo que la más elemental lógica nos dice que es preferible y sin la menor duda no salir a la calle. En suma, salga y no salga. Lo cual es absurdo, contrario al sentido común, contradictorio, opuesto al cuidado de la salud y a una buena política. ¡Ah, la política! La Organización Mundial de la Salud ha advertido claramente sobre el enorme peligro del covid-19, no dando por concluido su ciclo de contagio; Organización que, por cierto, ha recibido un fuerte manotazo de Trump quien le ha retirado la financiación de su país disponiendo también, entre otras cosas, que su propia economía funcione a plenitud dando a conocer su plan titulado “Abriendo América de Nuevo”, mediante el cual al menos 29 estados de la Unión Americana reiniciarían actividades “relativamente pronto”. “Debemos -dijo- tener una economía funcionando. Y lo queremos obtener muy, muy rápido”. ¿Qué clase de presiones, pues, hemos recibido de los Estados Unidos? Dudas que surgen y perfectamente motivadas de las palabras confusas, sibilinas, de López-Gatell. Yo pienso que no hay que darle muchas vueltas al asunto cuando lo simple aparece con diáfana claridad, o sea, “salga pero no salga”.

Ya sé que se han establecido una serie de reglas para “volver a la normalidad”, reconociéndose algo muy importante, a saber, que una cuarentena prolongada trae consigo una serie de problemas, con todas sus repercusiones en el funcionamiento de las empresas, que imposibilita de hecho su cabal cumplimiento. A mayor abundamiento el desempleo en el país rebasa lo alarmante llegando a un millón de desempleados, en palabras del Presidente López Obrador. En conclusión, ¿el galimatías de López-Gatell ha sido involuntario, inducido o irresponsable y sin bases concretas en la realidad? Es difícil saberlo con precisión aunque no lo es tanto deduciéndolo de lo que pasa.

Lo concreto en el caso es que hay desconcierto en la sociedad, inquietud e incluso desconfianza. ¿Salir o no salir? ¿Quedarse en casa o no? El temor se ha vuelto incertidumbre peligrosa desde el punto de vista político y de salud personal y general. ¿Es culpa de López-Gatell? Lo iremos viendo y sabiendo con el tiempo, que le dará al subsecretario el toque político que ha buscado o que le ha llegado muy a su pesar o no. ¿O acaso el alto servidor público se dirá a sí mismo que el hombre es él y sus circunstancia de covid-19?


@RaulCarranca

www.facebook.com/despacho.raulcarranca

El haber llegado al último día de la Jornada Nacional de Sana Distancia no significó que la epidemia del Covid-19 se haya terminado ni tampoco las restricciones de movilidad, dijo Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Salud, advirtiendo que: “No es regresar a la normalidad, no es abrir libremente todas las actividades sociales económicas y educativas, no lo es. Lo enfatizo porque es imprescindible que la sociedad sepa que el peligro persiste y que toda la República se encuentra con el semáforo rojo, excepción de Zacatecas que está con el semáforo en naranja”.

Ahora bien, se supone que a palabras claras ideas simples y entendibles. Ateniéndome a lo dicho por López Gatell es como si se me hubiera advertido que concluyó la llamada “sana distancia”, que podemos regresar a la normalidad con ciertas restricciones sanitarias pero que… el peligro subsiste porque la pandemia sigue poniendo en muy grave riesgo a toda la República. ¿Entonces terminó o no la pandemia? Además, los gobiernos de las distintas entidades federales dispondrán las formas para ayudar a reducir los riesgos de contagios.

En otros términos, salga usted a la calle aunque el riesgo sea mortal, ante lo que la más elemental lógica nos dice que es preferible y sin la menor duda no salir a la calle. En suma, salga y no salga. Lo cual es absurdo, contrario al sentido común, contradictorio, opuesto al cuidado de la salud y a una buena política. ¡Ah, la política! La Organización Mundial de la Salud ha advertido claramente sobre el enorme peligro del covid-19, no dando por concluido su ciclo de contagio; Organización que, por cierto, ha recibido un fuerte manotazo de Trump quien le ha retirado la financiación de su país disponiendo también, entre otras cosas, que su propia economía funcione a plenitud dando a conocer su plan titulado “Abriendo América de Nuevo”, mediante el cual al menos 29 estados de la Unión Americana reiniciarían actividades “relativamente pronto”. “Debemos -dijo- tener una economía funcionando. Y lo queremos obtener muy, muy rápido”. ¿Qué clase de presiones, pues, hemos recibido de los Estados Unidos? Dudas que surgen y perfectamente motivadas de las palabras confusas, sibilinas, de López-Gatell. Yo pienso que no hay que darle muchas vueltas al asunto cuando lo simple aparece con diáfana claridad, o sea, “salga pero no salga”.

Ya sé que se han establecido una serie de reglas para “volver a la normalidad”, reconociéndose algo muy importante, a saber, que una cuarentena prolongada trae consigo una serie de problemas, con todas sus repercusiones en el funcionamiento de las empresas, que imposibilita de hecho su cabal cumplimiento. A mayor abundamiento el desempleo en el país rebasa lo alarmante llegando a un millón de desempleados, en palabras del Presidente López Obrador. En conclusión, ¿el galimatías de López-Gatell ha sido involuntario, inducido o irresponsable y sin bases concretas en la realidad? Es difícil saberlo con precisión aunque no lo es tanto deduciéndolo de lo que pasa.

Lo concreto en el caso es que hay desconcierto en la sociedad, inquietud e incluso desconfianza. ¿Salir o no salir? ¿Quedarse en casa o no? El temor se ha vuelto incertidumbre peligrosa desde el punto de vista político y de salud personal y general. ¿Es culpa de López-Gatell? Lo iremos viendo y sabiendo con el tiempo, que le dará al subsecretario el toque político que ha buscado o que le ha llegado muy a su pesar o no. ¿O acaso el alto servidor público se dirá a sí mismo que el hombre es él y sus circunstancia de covid-19?


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