/ miércoles 24 de abril de 2024

Salud y seguridad en el trabajo del hogar

Por: Ana Laura Huerta Martínez* y Frida Romay Hidalgo

No hay duda que la salud y la seguridad en el trabajo son aspectos fundamentales que no solo afectan la productividad, sino también el bienestar de todas las personas, especialmente en sectores como el trabajo del hogar, donde las condiciones pueden ser particularmente desafiantes.

Las trabajadoras del hogar desempeñan un papel vital en el funcionamiento de nuestros hogares, cuidando de nuestros seres queridos, manteniendo el orden de nuestros hogares a través de tareas de limpieza, y brindando apoyo en diversas áreas del hogar. Sin embargo, a menudo enfrentan riesgos significativos para su salud y seguridad debido a la naturaleza misma de su trabajo.

Las largas horas de trabajo, la exposición a productos químicos domésticos, la manipulación de equipos pesados y la falta de medidas de seguridad adecuadas son algunos de los desafíos a los que se enfrentan las trabajadoras del hogar a diario. Esta realidad resalta la necesidad urgente de priorizar la salud y la seguridad en este sector, por el bienestar de las trabajadoras y por el respeto a sus derechos laborales.

Implementar prácticas seguras y proporcionar capacitación adecuada en materia de seguridad e higiene es esencial para proteger a las trabajadoras del hogar. Esto incluye el uso de equipos de protección personal, la capacitación en el manejo seguro de productos químicos y la ergonomía en el trabajo para prevenir lesiones musculoesqueléticas.

Además, es crucial que se reconozca y se respete el trabajo de las trabajadoras del hogar, brindándoles condiciones laborales justas, acceso a servicios de salud y seguridad social, y estableciendo normativas que garanticen sus derechos fundamentales.

En ese tenor, es importante hacer eco de una reforma no tan reciente en la que se establece en la Ley del Seguro Social la obligación del empleador de incorporar a las personas trabajadoras del hogar al Instituto Mexicano del Seguro Social, para que tanto ellas como sus familiares gocen de la protección de la Seguridad Social a través de los cinco seguros previstos en la Ley de la materia: seguro de enfermedades y maternidad, de riesgos de trabajo, de invalidez y vida, de retiro, cesantía de edad avanzada y vejez, y de guarderías y prestaciones sociales, contando así de manera obligatoria con la protección de la Seguridad Social.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENEO), en el cuarto cuatrimestre del 2023, 2.04 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico. De las cuales, los hombres representaron el 3.15% de la población ocupada y las mujeres el 96.9%. La población ocupada de hombres fue mayor en el grupo etario de 15 a 24 años (14.3k), mientras que la población ocupada de mujeres fue mayor en el grupo etario de 45 a 54 años (574k). Por lo que, como primer punto es importante señalar que al acompañar, diseñar políticas públicas e implementar leyes, no hay que perder de vista tener una perspectiva de género interseccional. Usar gafas violeta reconociendo los determinantes sociales a los que se enfrentan es primordial.

Por otro lado, la ENEO señala que la informalidad laboral de las personas trabajadoras del hogar alcanzó un 96.2%, lo que implicó un aumento de 0.22 puntos porcentuales respecto al tercer trimestre de 2023 (96%). Lo cual nos muestra que, aun cuando en el marco jurídico ya se señala la obligatoriedad que tienen los empleadores para inscribirlas al IMSS desde el 2022, esto no es una realidad para la gran mayoría. Por lo que cuando requieran acceder a servicios de salud, la opción que tienen ellas, así como 51.4 millones de personas más en México, es el IMSS Bienestar. Este es un organismo público descentralizado que comenzó a operar el año pasado y hoy ya está en 23 entidades federativas. No obstante, aun cuando todas las personas que no tenemos seguridad social contamos con esta opción, es derecho de las trabajadoras del hogar contar con seguridad social y por ende, ser atendidas en el IMSS el cual es el subsistema que más derechohabientes tiene y que a diferencia del IMSS Bienestar sí se encuentra en todo el país.

Promover un entorno laboral seguro y saludable para las trabajadoras del hogar no solo mejora su calidad de vida, sino que también contribuye al bienestar general de la sociedad. Reconocer y valorar su labor es un paso crucial hacia una sociedad más justa e inclusiva.

  • *Coordinadora de la Causa Trabajo Digno
  • **Jefa de la Causa de Salud y Bienestar, en Nosotrxs

Por: Ana Laura Huerta Martínez* y Frida Romay Hidalgo

No hay duda que la salud y la seguridad en el trabajo son aspectos fundamentales que no solo afectan la productividad, sino también el bienestar de todas las personas, especialmente en sectores como el trabajo del hogar, donde las condiciones pueden ser particularmente desafiantes.

Las trabajadoras del hogar desempeñan un papel vital en el funcionamiento de nuestros hogares, cuidando de nuestros seres queridos, manteniendo el orden de nuestros hogares a través de tareas de limpieza, y brindando apoyo en diversas áreas del hogar. Sin embargo, a menudo enfrentan riesgos significativos para su salud y seguridad debido a la naturaleza misma de su trabajo.

Las largas horas de trabajo, la exposición a productos químicos domésticos, la manipulación de equipos pesados y la falta de medidas de seguridad adecuadas son algunos de los desafíos a los que se enfrentan las trabajadoras del hogar a diario. Esta realidad resalta la necesidad urgente de priorizar la salud y la seguridad en este sector, por el bienestar de las trabajadoras y por el respeto a sus derechos laborales.

Implementar prácticas seguras y proporcionar capacitación adecuada en materia de seguridad e higiene es esencial para proteger a las trabajadoras del hogar. Esto incluye el uso de equipos de protección personal, la capacitación en el manejo seguro de productos químicos y la ergonomía en el trabajo para prevenir lesiones musculoesqueléticas.

Además, es crucial que se reconozca y se respete el trabajo de las trabajadoras del hogar, brindándoles condiciones laborales justas, acceso a servicios de salud y seguridad social, y estableciendo normativas que garanticen sus derechos fundamentales.

En ese tenor, es importante hacer eco de una reforma no tan reciente en la que se establece en la Ley del Seguro Social la obligación del empleador de incorporar a las personas trabajadoras del hogar al Instituto Mexicano del Seguro Social, para que tanto ellas como sus familiares gocen de la protección de la Seguridad Social a través de los cinco seguros previstos en la Ley de la materia: seguro de enfermedades y maternidad, de riesgos de trabajo, de invalidez y vida, de retiro, cesantía de edad avanzada y vejez, y de guarderías y prestaciones sociales, contando así de manera obligatoria con la protección de la Seguridad Social.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENEO), en el cuarto cuatrimestre del 2023, 2.04 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico. De las cuales, los hombres representaron el 3.15% de la población ocupada y las mujeres el 96.9%. La población ocupada de hombres fue mayor en el grupo etario de 15 a 24 años (14.3k), mientras que la población ocupada de mujeres fue mayor en el grupo etario de 45 a 54 años (574k). Por lo que, como primer punto es importante señalar que al acompañar, diseñar políticas públicas e implementar leyes, no hay que perder de vista tener una perspectiva de género interseccional. Usar gafas violeta reconociendo los determinantes sociales a los que se enfrentan es primordial.

Por otro lado, la ENEO señala que la informalidad laboral de las personas trabajadoras del hogar alcanzó un 96.2%, lo que implicó un aumento de 0.22 puntos porcentuales respecto al tercer trimestre de 2023 (96%). Lo cual nos muestra que, aun cuando en el marco jurídico ya se señala la obligatoriedad que tienen los empleadores para inscribirlas al IMSS desde el 2022, esto no es una realidad para la gran mayoría. Por lo que cuando requieran acceder a servicios de salud, la opción que tienen ellas, así como 51.4 millones de personas más en México, es el IMSS Bienestar. Este es un organismo público descentralizado que comenzó a operar el año pasado y hoy ya está en 23 entidades federativas. No obstante, aun cuando todas las personas que no tenemos seguridad social contamos con esta opción, es derecho de las trabajadoras del hogar contar con seguridad social y por ende, ser atendidas en el IMSS el cual es el subsistema que más derechohabientes tiene y que a diferencia del IMSS Bienestar sí se encuentra en todo el país.

Promover un entorno laboral seguro y saludable para las trabajadoras del hogar no solo mejora su calidad de vida, sino que también contribuye al bienestar general de la sociedad. Reconocer y valorar su labor es un paso crucial hacia una sociedad más justa e inclusiva.

  • *Coordinadora de la Causa Trabajo Digno
  • **Jefa de la Causa de Salud y Bienestar, en Nosotrxs