/ jueves 31 de marzo de 2022

Sin mirar de lado

La gravedad de los problemas que vivimos en nuestro país, nos demandan participar a todos para resolverlos

La gran molestia e irritación de la ciudadanía no ha logrado transformarse en una fuerza articulada sanadora capaz de resolver la inseguridad, la impunidad, la desigualdad y la falta de oportunidades para las mayorías.

Muchas personas inconformes prefieren optar por alejarse y no participar en la cosa pública pero eso solo ayuda a perpetuar el status quo y no avanzar en la solucion de los problemas.

Esto sucedede en el delicado tema de la violencia y la inseguridad en nuestro pais. Cada día, aparecen noticias terribles de homicidios, feminicidios, desapariciones forzadas, asesinatos de periodistas y defensores de derechos humanos. La normalizacion de la violencia nos genera una gruesa capa de insensibilidad, un callo de protección como mecanismo de defensa para poder convivir con esa dramática realidad.

Nos invade un sentimiento de impotencia e intimidación, ante la magnitud del problema que nos rebasa abrumadoramente. Pensamos que no está en nuestras manos la solución del problema. Que es problema de los demás, de las autoridades y de los políticos. Pero la violencia nos amenaza a todos y el problema en vez de reducirse, se agrava cada vez mas.

Tenemos que dejar de asumir la situación como dada e inamobible.

Los violentos, los corruptos y los delincuentes son una minoría en numero pero nosotros nos mantenemos al margen de lo que hacen, por miedo o por la convicción de que teniendo un buen comportamiento de nuestra parte, contribuimos a la paz. Lo triste es que no es suficiente.

En México vivimos un grave deterioro de la seguridad evidenciando el rotundo fracaso de la estrategia del Gobierno en esta materia. El problema es heredado, pero se ha agravado mas en esta administración.

De las cien mil personas deaparecidas en nuestro país, la tercera parte han ocurrido en los tres años de este gobierno como se podrá constatar en el Informe del Comité Contra la Desaparición Forzada de Personas a partir de su visita en noviembre de 2021

Aun no termina marzo y ya contabilizamos seis masacres en este mes:

El día 8 de marzo, diez personas ejecutadas en Atlixco, Puebla

El 9, una jornada violenta en Guanajuato con el homicidio de diez y seis personas.

El 17 de marzo, en Zacatecas seis hombres y una mujer maniatados y asesinados con impactos de bala.

El día 18 un grupo de personas armadas mató a seis integrantes de una familia en Metlatónoc, Guerrero

El 26 asesinados con quinietos balazos dos mujeres y un hombre en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua

El 27, un grupo armado asesina a veinte personas en un palenque en Zinapécuaro, Michoacán.

Es la obligación del Estado garantizar la seguridad de la ciudadanía y el castigo a los criminales. Pero es responsabiidad de la ciudadanía reclamar cuentas al goberno por la falta de resultados y la necesidad de cambiar la estrategia.

La militarización del país, la nula actuación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la violencia narrativa desde el Palacio Nacional nos exigen alzar la voz y exigir una evaluación autocrítica para corregir el rumbo.

No podemos mirar para otro lado, porque no hay democracia sin demócratas, ni desarrollo sin la participación ciudadana.

Martin Luther King lo expresó en una famosa frase a finales de los años sesenta: "No me estremece la maldad de los malos, sino la indiferencia de los buenos ".


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La gravedad de los problemas que vivimos en nuestro país, nos demandan participar a todos para resolverlos

La gran molestia e irritación de la ciudadanía no ha logrado transformarse en una fuerza articulada sanadora capaz de resolver la inseguridad, la impunidad, la desigualdad y la falta de oportunidades para las mayorías.

Muchas personas inconformes prefieren optar por alejarse y no participar en la cosa pública pero eso solo ayuda a perpetuar el status quo y no avanzar en la solucion de los problemas.

Esto sucedede en el delicado tema de la violencia y la inseguridad en nuestro pais. Cada día, aparecen noticias terribles de homicidios, feminicidios, desapariciones forzadas, asesinatos de periodistas y defensores de derechos humanos. La normalizacion de la violencia nos genera una gruesa capa de insensibilidad, un callo de protección como mecanismo de defensa para poder convivir con esa dramática realidad.

Nos invade un sentimiento de impotencia e intimidación, ante la magnitud del problema que nos rebasa abrumadoramente. Pensamos que no está en nuestras manos la solución del problema. Que es problema de los demás, de las autoridades y de los políticos. Pero la violencia nos amenaza a todos y el problema en vez de reducirse, se agrava cada vez mas.

Tenemos que dejar de asumir la situación como dada e inamobible.

Los violentos, los corruptos y los delincuentes son una minoría en numero pero nosotros nos mantenemos al margen de lo que hacen, por miedo o por la convicción de que teniendo un buen comportamiento de nuestra parte, contribuimos a la paz. Lo triste es que no es suficiente.

En México vivimos un grave deterioro de la seguridad evidenciando el rotundo fracaso de la estrategia del Gobierno en esta materia. El problema es heredado, pero se ha agravado mas en esta administración.

De las cien mil personas deaparecidas en nuestro país, la tercera parte han ocurrido en los tres años de este gobierno como se podrá constatar en el Informe del Comité Contra la Desaparición Forzada de Personas a partir de su visita en noviembre de 2021

Aun no termina marzo y ya contabilizamos seis masacres en este mes:

El día 8 de marzo, diez personas ejecutadas en Atlixco, Puebla

El 9, una jornada violenta en Guanajuato con el homicidio de diez y seis personas.

El 17 de marzo, en Zacatecas seis hombres y una mujer maniatados y asesinados con impactos de bala.

El día 18 un grupo de personas armadas mató a seis integrantes de una familia en Metlatónoc, Guerrero

El 26 asesinados con quinietos balazos dos mujeres y un hombre en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua

El 27, un grupo armado asesina a veinte personas en un palenque en Zinapécuaro, Michoacán.

Es la obligación del Estado garantizar la seguridad de la ciudadanía y el castigo a los criminales. Pero es responsabiidad de la ciudadanía reclamar cuentas al goberno por la falta de resultados y la necesidad de cambiar la estrategia.

La militarización del país, la nula actuación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la violencia narrativa desde el Palacio Nacional nos exigen alzar la voz y exigir una evaluación autocrítica para corregir el rumbo.

No podemos mirar para otro lado, porque no hay democracia sin demócratas, ni desarrollo sin la participación ciudadana.

Martin Luther King lo expresó en una famosa frase a finales de los años sesenta: "No me estremece la maldad de los malos, sino la indiferencia de los buenos ".


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