/ sábado 19 de septiembre de 2020

Sismos y solidaridad

Estudiosos del tema observan que se retiene o evoca más vivamente y durante más tiempo los eventos positivos que los negativos o neutros. Así pues, es más probable que los recuerdos estén llenos de marcas imborrables cuando provienen de acontecimientos vividos desde la calidez, el gesto afectivo y lleno de humanidad. El pintor holandés, Vincent Van Gogh (1853 – 1890) que disfrutó de la permanente y oportuna solidaridad de su hermano Theo, escribió en una de sus cartas dirigidas a él: “El molino ya no está; pero el viento sigue, todavía”.

En ese sentido, evoquemos dos sismos: el sucedido hace 35 años y el reciente del 2017, (paradójicamente), en misma fecha, 19 de septiembre. Recordemos la fraternidad que se manifestó creativamente: cadenas humanas sacando cascajo, aportando víveres y cobijo, curando dolor; aplaudiendo, estableciendo el hombro con hombro y mano a mano. Participación social improbable sacar de la memoria.

Hace cinco años en este espacio decíamos del sismo del 85: “De esas remembranzas prevalecen las luces de la solidaridad humana: las variadas y creativas expresiones de dar el bien al otro. El recuento de imágenes tristes acompaña los recuerdos amorosos y de gran fraternidad. Pérdidas irrecuperables de vidas humanas [un minuto de silencio], severos daños económicos al colapsar inmuebles, algunos de valor histórico, transformaron la vida cotidiana y el paisaje urbano”

¿Y las lecciones aprendidas? Podríamos afirmar que hemos abierto las puertas de la protección civil, solidaridad y resiliencia. Forjado más oportunidades en la vida y de vida en la presente y futuras generaciones. Se ha avanzado en la cultura de la autoprotección, se configuran acciones individuales e institucionales que abonan al reporte deseado y esperado: “saldo blanco”.

¿Cuáles son los escenarios? Especialistas insisten firmemente que buena parte del territorio se encuentra en una zona sísmica. Reiteran con evidencias que es la cultura de la prevención lo que reduce la vulnerabilidad y el dolor.

Ante las embestidas de la naturaleza, conocer, comprender, sensibilizarnos de los componentes controlables y no controlables en lo individual, familiar, comunitario e institucional para respuestas y comportamientos en tiempo y forma. Destaca el Sistema Nacional de Protección Civil, ejercicios de simulacro, la Alerta sísmica, el Plan de Prevención, Auxilio y Recuperación de la Secretaría de la Defensa Nacional, así como las normas de construcción, entre otros que fortalecen la protección civil del tejido social.

Comentemos un caso solidario en inmuebles dañados por los sismos. En la Ciudad de México el sano compromiso con la transparencia. Un nuevo portal electrónico que será actualizado cada mes, contenidos de información vinculado al proceso de intervención de cada uno de los inmuebles censados: la empresa encargada de la rehabilitación o reedificación, el director de responsable de obra, presupuesto asignado y demás.

¿Qué conservar y atesorar? La cultura de la prevención y participación social como sujeto activo en la protección civil. Las buenas prácticas cotidianas de sociedad y Gobierno para fortalecer, innovar, acciones corresponsables, gestión integral, incluyente y resiliente de riesgos.

Para concluir, honremos la prevención: A manera de ejemplo ¿Sabemos cuál es el lugar más seguro de la casa? ¿Ya fijamos un punto de reunión en caso de evacuación? ¿Los documentos más importantes de cada miembro de la familia?, ¿Objetos útiles para emergencias?...

hazael.ruiz@hotmail.com

Estudiosos del tema observan que se retiene o evoca más vivamente y durante más tiempo los eventos positivos que los negativos o neutros. Así pues, es más probable que los recuerdos estén llenos de marcas imborrables cuando provienen de acontecimientos vividos desde la calidez, el gesto afectivo y lleno de humanidad. El pintor holandés, Vincent Van Gogh (1853 – 1890) que disfrutó de la permanente y oportuna solidaridad de su hermano Theo, escribió en una de sus cartas dirigidas a él: “El molino ya no está; pero el viento sigue, todavía”.

En ese sentido, evoquemos dos sismos: el sucedido hace 35 años y el reciente del 2017, (paradójicamente), en misma fecha, 19 de septiembre. Recordemos la fraternidad que se manifestó creativamente: cadenas humanas sacando cascajo, aportando víveres y cobijo, curando dolor; aplaudiendo, estableciendo el hombro con hombro y mano a mano. Participación social improbable sacar de la memoria.

Hace cinco años en este espacio decíamos del sismo del 85: “De esas remembranzas prevalecen las luces de la solidaridad humana: las variadas y creativas expresiones de dar el bien al otro. El recuento de imágenes tristes acompaña los recuerdos amorosos y de gran fraternidad. Pérdidas irrecuperables de vidas humanas [un minuto de silencio], severos daños económicos al colapsar inmuebles, algunos de valor histórico, transformaron la vida cotidiana y el paisaje urbano”

¿Y las lecciones aprendidas? Podríamos afirmar que hemos abierto las puertas de la protección civil, solidaridad y resiliencia. Forjado más oportunidades en la vida y de vida en la presente y futuras generaciones. Se ha avanzado en la cultura de la autoprotección, se configuran acciones individuales e institucionales que abonan al reporte deseado y esperado: “saldo blanco”.

¿Cuáles son los escenarios? Especialistas insisten firmemente que buena parte del territorio se encuentra en una zona sísmica. Reiteran con evidencias que es la cultura de la prevención lo que reduce la vulnerabilidad y el dolor.

Ante las embestidas de la naturaleza, conocer, comprender, sensibilizarnos de los componentes controlables y no controlables en lo individual, familiar, comunitario e institucional para respuestas y comportamientos en tiempo y forma. Destaca el Sistema Nacional de Protección Civil, ejercicios de simulacro, la Alerta sísmica, el Plan de Prevención, Auxilio y Recuperación de la Secretaría de la Defensa Nacional, así como las normas de construcción, entre otros que fortalecen la protección civil del tejido social.

Comentemos un caso solidario en inmuebles dañados por los sismos. En la Ciudad de México el sano compromiso con la transparencia. Un nuevo portal electrónico que será actualizado cada mes, contenidos de información vinculado al proceso de intervención de cada uno de los inmuebles censados: la empresa encargada de la rehabilitación o reedificación, el director de responsable de obra, presupuesto asignado y demás.

¿Qué conservar y atesorar? La cultura de la prevención y participación social como sujeto activo en la protección civil. Las buenas prácticas cotidianas de sociedad y Gobierno para fortalecer, innovar, acciones corresponsables, gestión integral, incluyente y resiliente de riesgos.

Para concluir, honremos la prevención: A manera de ejemplo ¿Sabemos cuál es el lugar más seguro de la casa? ¿Ya fijamos un punto de reunión en caso de evacuación? ¿Los documentos más importantes de cada miembro de la familia?, ¿Objetos útiles para emergencias?...

hazael.ruiz@hotmail.com