/ domingo 17 de marzo de 2024

Telarañas digitales / Airbnb: claroscuros en la nueva era del hospedaje

A Iñaki Berenzon, publico conocedor.


Airbnb está representando una verdadera competencia para la industria hotelera. En nuestros días, no solo los más jóvenes optan por hospedarse en un Airbnb, sino que prácticamente todas las personas, están dándole una oportunidad a la plataforma para alojarse en uno de sus servicios, aprovechando que tiene un alcance mundial y que conecta al usuario con el propietario, diversificando las opciones y regulando los precios de hospedaje que pueden estar por debajo de las tarifas medias establecidas por los hoteles. Las propiedades que pueden rentarse en Airbnb abarcan prácticamente todos los presupuestos, desde una habitación en una casa sencilla, que puede ofrecer o no un baño independiente, incluir la cena y transmitir calor de hogar, hasta mansiones de lujo en Los Ángeles que ofrecen jacuzzis, piscinas, montar a caballo e incluso canchas deportivas y deportes extremos.

Hacer un viaje y contar con Airbnb simplifica las tareas y puede ayudar a economizar los presupuestos, así como reunir a varias personas en el mismo espacio, mejorando los viajes colectivos pues las personas pueden relacionarse más estrechamente que como lo harían en un hotel. Airbnb permite elegir diferentes servicios, desde aquellos donde el usuario se hace cargo de la limpieza, hasta los que ofrecen todo el servicio a la manera de un hotel de lujo; sin contar que es más sencillo llevar mascotas u hospedar a muchas personas en un espacio pequeño. Esta serie de ventajas, aunado a la garantía de satisfacción que otorga la propia plataforma, permiten diversificar las opciones también en locaciones cercanas. Es común rentar alguna casa de fin de semana dentro de la misma ciudad aprovechando una piscina, asador o la montaña, lo que fomenta la movilidad en espacios reducidos.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas al hablar de Airbnb, pues como ocurre con otras plataformas que actúan como intermediarias entre los propietarios y los usuarios, tales como Uber, Didi, Rappi, InDrive, etcétera, sus ganancias pueden llegar a resultar desproporcionadas en comparación con el servicio que ofrecen, que finalmente es vinculante y ejerce poder por su popularidad. Sin embargo, las responsabilidades que la plataforma asume sobre las propiedades están por debajo de lo que los propietarios suelen esperar, dejándolos a merced de ciertos daños, así como desvinculándose del uso que los hospedados hagan del inmueble.

De esta forma, es muy común ver en redes sociales videos donde los propietarios muestran la falta de responsabilidad de algunos visitantes al cuidar las instalaciones, realizar la limpieza en los casos en los que ésta no está incluida en los servicios, e incluso sustraen objetos de las propiedades, que no pueden ser identificados de inmediato por el propietario, y que pueden resultar básicos para habitar el lugar o al menos tener una estancia cómoda en él.

Aunque este no es ni de cerca el problema más grave. La renta de hospedajes por medio de Airbnb está siendo utilizada por criminales para cometer actos deleznables, sobre todo asociados con la trata de personas y el abuso a menores, aprovechando el menor control que existe de las actividades que llevan a cabo en contraposición con la vigilancia que se esperaría en un hotel. También están siendo utilizados para reuniones del crimen organizado, intercambio de mercancías ilícitas, e incluso para almacenar armas de fuego y otra clase de circunstancias ilegales y peligrosas; tanto para quienes se encuentran en el inmueble como para los propietarios, que en la mayoría de las veces no están presentes o aparecen únicamente para entregar y recibir el inmueble.

Ante estas circunstancias, se ha pedido mayor control e intervención de las autoridades y legislaciones vinculantes de la plataforma, lo que ya de entrada es complicado al tratarse tratos internacionales que no responden a un derecho específico y que pueden regularse de manera diferente según el país. En el otro extremo, algunos propietarios han llegado a espiar mediante cámaras a los usuarios, atentando contra su privacidad. Es importante que todos, propietarios y usuarios contribuyamos a la seguridad reportando cualquier situación sospechosa, respetando la privacidad y tratando cualquier lugar al que lleguemos como si de nuestro hogar se tratara.

A Iñaki Berenzon, publico conocedor.


Airbnb está representando una verdadera competencia para la industria hotelera. En nuestros días, no solo los más jóvenes optan por hospedarse en un Airbnb, sino que prácticamente todas las personas, están dándole una oportunidad a la plataforma para alojarse en uno de sus servicios, aprovechando que tiene un alcance mundial y que conecta al usuario con el propietario, diversificando las opciones y regulando los precios de hospedaje que pueden estar por debajo de las tarifas medias establecidas por los hoteles. Las propiedades que pueden rentarse en Airbnb abarcan prácticamente todos los presupuestos, desde una habitación en una casa sencilla, que puede ofrecer o no un baño independiente, incluir la cena y transmitir calor de hogar, hasta mansiones de lujo en Los Ángeles que ofrecen jacuzzis, piscinas, montar a caballo e incluso canchas deportivas y deportes extremos.

Hacer un viaje y contar con Airbnb simplifica las tareas y puede ayudar a economizar los presupuestos, así como reunir a varias personas en el mismo espacio, mejorando los viajes colectivos pues las personas pueden relacionarse más estrechamente que como lo harían en un hotel. Airbnb permite elegir diferentes servicios, desde aquellos donde el usuario se hace cargo de la limpieza, hasta los que ofrecen todo el servicio a la manera de un hotel de lujo; sin contar que es más sencillo llevar mascotas u hospedar a muchas personas en un espacio pequeño. Esta serie de ventajas, aunado a la garantía de satisfacción que otorga la propia plataforma, permiten diversificar las opciones también en locaciones cercanas. Es común rentar alguna casa de fin de semana dentro de la misma ciudad aprovechando una piscina, asador o la montaña, lo que fomenta la movilidad en espacios reducidos.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas al hablar de Airbnb, pues como ocurre con otras plataformas que actúan como intermediarias entre los propietarios y los usuarios, tales como Uber, Didi, Rappi, InDrive, etcétera, sus ganancias pueden llegar a resultar desproporcionadas en comparación con el servicio que ofrecen, que finalmente es vinculante y ejerce poder por su popularidad. Sin embargo, las responsabilidades que la plataforma asume sobre las propiedades están por debajo de lo que los propietarios suelen esperar, dejándolos a merced de ciertos daños, así como desvinculándose del uso que los hospedados hagan del inmueble.

De esta forma, es muy común ver en redes sociales videos donde los propietarios muestran la falta de responsabilidad de algunos visitantes al cuidar las instalaciones, realizar la limpieza en los casos en los que ésta no está incluida en los servicios, e incluso sustraen objetos de las propiedades, que no pueden ser identificados de inmediato por el propietario, y que pueden resultar básicos para habitar el lugar o al menos tener una estancia cómoda en él.

Aunque este no es ni de cerca el problema más grave. La renta de hospedajes por medio de Airbnb está siendo utilizada por criminales para cometer actos deleznables, sobre todo asociados con la trata de personas y el abuso a menores, aprovechando el menor control que existe de las actividades que llevan a cabo en contraposición con la vigilancia que se esperaría en un hotel. También están siendo utilizados para reuniones del crimen organizado, intercambio de mercancías ilícitas, e incluso para almacenar armas de fuego y otra clase de circunstancias ilegales y peligrosas; tanto para quienes se encuentran en el inmueble como para los propietarios, que en la mayoría de las veces no están presentes o aparecen únicamente para entregar y recibir el inmueble.

Ante estas circunstancias, se ha pedido mayor control e intervención de las autoridades y legislaciones vinculantes de la plataforma, lo que ya de entrada es complicado al tratarse tratos internacionales que no responden a un derecho específico y que pueden regularse de manera diferente según el país. En el otro extremo, algunos propietarios han llegado a espiar mediante cámaras a los usuarios, atentando contra su privacidad. Es importante que todos, propietarios y usuarios contribuyamos a la seguridad reportando cualquier situación sospechosa, respetando la privacidad y tratando cualquier lugar al que lleguemos como si de nuestro hogar se tratara.