/ jueves 10 de marzo de 2022

Todo se derrumbó

Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados.

Mark Twain


El discurso obradorista, junto con su máscara de pureza cayó en mil pedazos. Sus convocatorias morales e higiénicas se agotaron. Su división de poderes y perorata justiciera resultó ser bisutería. El discurso prístino se contaminó. La autoridad honesta y recta resultó ser sólo una capa endeble y desechable. El mundo feliz prometido es ahora una pesadilla.

El viejo rostro corrupto de las anteriores administraciones nada tienen que envidiarle a los manejos turbios de la supuesta “transformación”. La arbitrariedad y la prepotencia se pasean campantes por Palacio Nacional. Los acólitos de la clase política dominante buscan desviar la atención de lo central: alegan, defendiendo al Fiscal General, que fueron ilegales los audios que lo exhiben en su real dimensión, desde su posición de privilegio, manejar a los miembros de la Suprema Corte y utilizar las leyes a su conveniencia para sus venganzas personales.

Bien. Aceptemos la ilegalidad de la intervención telefónica, pero, ¿qué hacemos con el contenido de dicha acción?, ¿la desechamos?, ¿la olvidamos? Gertz Manero, por su parte, acepta con descaro la conversación, la cual es un atropello a la presumida división de poderes y muestra su prepotencia al ostentar contar con la ponencia del ministro Alberto Pérez Dayán y la lealtad de otros ministros.

Pérez Dayán, en lugar de desmentir los dichos del Fiscal, se ha escondido en la toga y no ha declarado nada acerca de la entrega ilegal del expediente en un juicio relacionado con la muerte del hermano del representante del ministerio público federal. Además, recordemos los calificativos que le pone al ministro de la corte, cuando afirma que “le quería ver la cara de pendejo”. Que nadie se espante, quizá así se llevan los susodichos funcionarios. El lenguaje misógino también se recrea.

Pérez Dayán y Gertz Manero tienen que explicar públicamente ¿qué hacía en poder del fiscal un proyecto?, ¿así funciona la impartición de justicia en México? y ¿no que AMLO y su gobierno eran distintos? Para que no queden dudas de la crisis y su descomposición, López Obrador defiende a Gertz aduciendo que, “es un asunto que él quiere que se aclare y se haga justicia” ¡Caramba! El presidente justifica que el fiscal litigue un caso personal con tiempo y recursos del erario público. El mito de la lucha contra la corrupción se dinamitó. Se esfumó la rendición de cuentas y la aplicación de la justicia exhibió su grotesca desnudez. ¿Alguien podrá confiar en la FGR y en la SCJN después de esto? Todo se derrumbó… en tres años.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados.

Mark Twain


El discurso obradorista, junto con su máscara de pureza cayó en mil pedazos. Sus convocatorias morales e higiénicas se agotaron. Su división de poderes y perorata justiciera resultó ser bisutería. El discurso prístino se contaminó. La autoridad honesta y recta resultó ser sólo una capa endeble y desechable. El mundo feliz prometido es ahora una pesadilla.

El viejo rostro corrupto de las anteriores administraciones nada tienen que envidiarle a los manejos turbios de la supuesta “transformación”. La arbitrariedad y la prepotencia se pasean campantes por Palacio Nacional. Los acólitos de la clase política dominante buscan desviar la atención de lo central: alegan, defendiendo al Fiscal General, que fueron ilegales los audios que lo exhiben en su real dimensión, desde su posición de privilegio, manejar a los miembros de la Suprema Corte y utilizar las leyes a su conveniencia para sus venganzas personales.

Bien. Aceptemos la ilegalidad de la intervención telefónica, pero, ¿qué hacemos con el contenido de dicha acción?, ¿la desechamos?, ¿la olvidamos? Gertz Manero, por su parte, acepta con descaro la conversación, la cual es un atropello a la presumida división de poderes y muestra su prepotencia al ostentar contar con la ponencia del ministro Alberto Pérez Dayán y la lealtad de otros ministros.

Pérez Dayán, en lugar de desmentir los dichos del Fiscal, se ha escondido en la toga y no ha declarado nada acerca de la entrega ilegal del expediente en un juicio relacionado con la muerte del hermano del representante del ministerio público federal. Además, recordemos los calificativos que le pone al ministro de la corte, cuando afirma que “le quería ver la cara de pendejo”. Que nadie se espante, quizá así se llevan los susodichos funcionarios. El lenguaje misógino también se recrea.

Pérez Dayán y Gertz Manero tienen que explicar públicamente ¿qué hacía en poder del fiscal un proyecto?, ¿así funciona la impartición de justicia en México? y ¿no que AMLO y su gobierno eran distintos? Para que no queden dudas de la crisis y su descomposición, López Obrador defiende a Gertz aduciendo que, “es un asunto que él quiere que se aclare y se haga justicia” ¡Caramba! El presidente justifica que el fiscal litigue un caso personal con tiempo y recursos del erario público. El mito de la lucha contra la corrupción se dinamitó. Se esfumó la rendición de cuentas y la aplicación de la justicia exhibió su grotesca desnudez. ¿Alguien podrá confiar en la FGR y en la SCJN después de esto? Todo se derrumbó… en tres años.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

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