/ lunes 21 de octubre de 2019

Transformación industrial e innovación

Una normalidad en la actualidad es el cambio acelerado de la realidad económica y social, producto de la urbanización de la población por un lado, y por otro, la emergencia de tecnologías digitales que están reconfigurando las relaciones sociales, productivas e institucionales.

Los cambios aparentemente están a la vista de todos, sin embargo, lo que experimentamos son cambios de carácter exponencial, a una velocidad increíble, que a su vez, no nos permiten ver su dimensión y tener que asimilar -sobre la marcha- la irrupción de nuevos negocios de base tecnológica que transfroman disruptivamente mercados, servicios y productos.

La tecnologías e innovaciones digitales han permitido un fenómeno de convergencia, su lenguaje binario, la posibilidad de almacenar y procesar grandes volúmenes de información y la matemática aplicada a la vida cotidiana, ha generado enormes clusters de inteligencia artificial disponible que reprocesan los datos y parametrizan conductas, comportamientos, procesos y modelos predictivos para transformar aceleradamente la realidad en una constante emergencia de novedades, de realidades tecnosociales y nuevas economías basadas en el conocimietdo, la gestión de datos y la automatización.

La denominada industria 4.0 es sólo una parte de esta transformación, si bien en ella se integran la mayoría de las tecnologías digitales, lo que experimentamos a su vez, es la transformación digital de los gobiernos, el comercio, la educación, y por supuesto, una digitalización de la convivencia humana.

La feria tecnológica e industrial más grande del mundo, la Hannover Messe decidió expandir sus alcances fuera de Alemania – por primera vez en 70 años- para articularse en nuevos ecosistemas productivos y regiones emergentes en el mundo y escogió a Guanajuato y la región del Bajío mexicano, para insertar una serie de estrategias de difusión y mercados de nuevas tecnologías enfocadas a la industria, las ciudades inteligentes, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y la robotización de procesos industriales.

En un contexto de reducción del crecimiento económico mundial, del neoproteccionismo y el neonacionalismo, la irrupción de las nuevas tecnologías se exponen y se difunden rápidamente, configurando escenarios contradictorios para el empleo, la educación y el desarrollo industrial. La brecha digital se expande en múltiples frentes y el mundo se polariza aún más.

El modelo de desarrollo que hemos seguido, continua en la trayectoria de la depredación ambiental y la emergencia del cambio climático que abonan a la incertidumbre y la vulnerabilidad económica mundial.

Es por ello, que la presencia de alianzas, estratégicas y colaboraciones como lo fué la Hannover Messe en México, despiertan un ánimo positivo, porque las tecnologías están a nuestro alcance, los jugadores globales que participaron ya trabajan en México y están apostando por insertar las nuevas tecnologías en las necesidades de nuestra industria, los asuntos públicos a nivel de servicios y planeación, así como en la investigación e innovación tecnológica.

Los resultados fueron alentadores, recinto lleno de expositores, miles de visitantes y la presencia de instituciones federales, estatales y municipales, y sobre todo, la participación de industriales mexicanos en busca de las novedades que pondrán en línea digital a sus organizaciones y sistemas productivos.

La alineación de las políticas industriales de la federación y los estados es una oportunidad para aprovechar la transición tecnológica digital con esquemas de innovación abierta que permitan reducir costos de transacción y generar economías de aglomeración para que los clusters industriales continúen armando sistemas colaborativos, demanda de servicios tecnológicos y se activen a nivel empresa las células de innovación que aceleren el cambio y la absorción de las nuevas tecnologías digitales.

En los ecosistemas productivos, contamos de manera tradicional con todos los elementos, instituciones de educación superior, centros de investigación, sistemas financieros, organizaciones industriales como CANACINTRA y nuevas formas de articulación industrial que redondean los elementos del ecosistema productivo, sin embargo, aún no se da la articulación necesaria para internalizar la innovación regional, dada la escasa participación conjunta de actores que orienten a los ecosistemas a producir innovaciones, desarrollo de patentes, mercados y especializaciones técnico productivas en los recursos humanos.

No sólo se trata de tener los ingredientes de la sopa, se necesita cocinar la sopa, y eso en las regiones innovadoras del mundo, se da mediante la colaboración, la suma de ideas, el examen colectivo de las innovaciones, el trabajo colectivo para las soluciones, y sobre todo, la creatividad que fundamenta la innovación abierta.

Es por ello, que la política industrial que se configura con la nueva administración y sus programas, requieren adoptar rápidamente los incentivos a la colaboración entre sectores, instituciones y empresas para lograr la articulación productiva sustentable con inteligencia, vinculación y desarrollo empresarial.

Una normalidad en la actualidad es el cambio acelerado de la realidad económica y social, producto de la urbanización de la población por un lado, y por otro, la emergencia de tecnologías digitales que están reconfigurando las relaciones sociales, productivas e institucionales.

Los cambios aparentemente están a la vista de todos, sin embargo, lo que experimentamos son cambios de carácter exponencial, a una velocidad increíble, que a su vez, no nos permiten ver su dimensión y tener que asimilar -sobre la marcha- la irrupción de nuevos negocios de base tecnológica que transfroman disruptivamente mercados, servicios y productos.

La tecnologías e innovaciones digitales han permitido un fenómeno de convergencia, su lenguaje binario, la posibilidad de almacenar y procesar grandes volúmenes de información y la matemática aplicada a la vida cotidiana, ha generado enormes clusters de inteligencia artificial disponible que reprocesan los datos y parametrizan conductas, comportamientos, procesos y modelos predictivos para transformar aceleradamente la realidad en una constante emergencia de novedades, de realidades tecnosociales y nuevas economías basadas en el conocimietdo, la gestión de datos y la automatización.

La denominada industria 4.0 es sólo una parte de esta transformación, si bien en ella se integran la mayoría de las tecnologías digitales, lo que experimentamos a su vez, es la transformación digital de los gobiernos, el comercio, la educación, y por supuesto, una digitalización de la convivencia humana.

La feria tecnológica e industrial más grande del mundo, la Hannover Messe decidió expandir sus alcances fuera de Alemania – por primera vez en 70 años- para articularse en nuevos ecosistemas productivos y regiones emergentes en el mundo y escogió a Guanajuato y la región del Bajío mexicano, para insertar una serie de estrategias de difusión y mercados de nuevas tecnologías enfocadas a la industria, las ciudades inteligentes, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y la robotización de procesos industriales.

En un contexto de reducción del crecimiento económico mundial, del neoproteccionismo y el neonacionalismo, la irrupción de las nuevas tecnologías se exponen y se difunden rápidamente, configurando escenarios contradictorios para el empleo, la educación y el desarrollo industrial. La brecha digital se expande en múltiples frentes y el mundo se polariza aún más.

El modelo de desarrollo que hemos seguido, continua en la trayectoria de la depredación ambiental y la emergencia del cambio climático que abonan a la incertidumbre y la vulnerabilidad económica mundial.

Es por ello, que la presencia de alianzas, estratégicas y colaboraciones como lo fué la Hannover Messe en México, despiertan un ánimo positivo, porque las tecnologías están a nuestro alcance, los jugadores globales que participaron ya trabajan en México y están apostando por insertar las nuevas tecnologías en las necesidades de nuestra industria, los asuntos públicos a nivel de servicios y planeación, así como en la investigación e innovación tecnológica.

Los resultados fueron alentadores, recinto lleno de expositores, miles de visitantes y la presencia de instituciones federales, estatales y municipales, y sobre todo, la participación de industriales mexicanos en busca de las novedades que pondrán en línea digital a sus organizaciones y sistemas productivos.

La alineación de las políticas industriales de la federación y los estados es una oportunidad para aprovechar la transición tecnológica digital con esquemas de innovación abierta que permitan reducir costos de transacción y generar economías de aglomeración para que los clusters industriales continúen armando sistemas colaborativos, demanda de servicios tecnológicos y se activen a nivel empresa las células de innovación que aceleren el cambio y la absorción de las nuevas tecnologías digitales.

En los ecosistemas productivos, contamos de manera tradicional con todos los elementos, instituciones de educación superior, centros de investigación, sistemas financieros, organizaciones industriales como CANACINTRA y nuevas formas de articulación industrial que redondean los elementos del ecosistema productivo, sin embargo, aún no se da la articulación necesaria para internalizar la innovación regional, dada la escasa participación conjunta de actores que orienten a los ecosistemas a producir innovaciones, desarrollo de patentes, mercados y especializaciones técnico productivas en los recursos humanos.

No sólo se trata de tener los ingredientes de la sopa, se necesita cocinar la sopa, y eso en las regiones innovadoras del mundo, se da mediante la colaboración, la suma de ideas, el examen colectivo de las innovaciones, el trabajo colectivo para las soluciones, y sobre todo, la creatividad que fundamenta la innovación abierta.

Es por ello, que la política industrial que se configura con la nueva administración y sus programas, requieren adoptar rápidamente los incentivos a la colaboración entre sectores, instituciones y empresas para lograr la articulación productiva sustentable con inteligencia, vinculación y desarrollo empresarial.

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