/ martes 11 de diciembre de 2018

Un presupuesto equilibrado

Por: JUAN MANUEL HERNÁNDEZ NIEBLA

Presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo Democrático de Coparmex

El próximo 15 de diciembre es la fecha límite en la que el nuevo gobierno federal deberá presentar el presupuesto para 2019, mismo que tendrá que ser aprobado por el Congreso antes del 31 de este mes.

El tema viste particular importancia por ser el primero que presenta AMLO como presidente, y deberá explicar la manera como se financiarán todas las promesas de campaña hechas durante el pasado proceso electoral.

El presidente prometió incluir en este primer ejercicio cuando menos 25 proyectos prioritarios que incluyen los apoyos a los llamados “ninis”, pensiones para personas de la tercera edad, así como megaproyectos de infraestructura como el Tren Maya, la rehabilitación y reconstrucción de refinerías, el costo financiero de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, y la consecuente construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

El gran reto es cómo absorber estos costos sin incurrir en déficits presupuestales o indisciplina financiera, que de darse impactarían seriamente las finanzas y la certidumbre necesaria para el crecimiento del país.

En este sentido es fundamental una planeación equilibrada y sustentada del gasto público a lo largo del sexenio recién iniciado, priorizando al mismo tiempo los problemas más apremiantes del país.

Un presupuesto equilibrado deberá tener como características esenciales la calidad y eficiencia en el gasto público, enfocándose en proyectos esenciales para el desarrollo y fortalecimiento institucional a largo plazo.

En relación a la calidad y eficiencia del gasto, se requieren procesos certeros de evaluación del uso de los recursos, incluyendo incentivos para promover el buen desempeño fiscal, tanto de la Federación como de los gobiernos estatales y municipales, estableciendo métricas de calidad y desempeño en el ejercicio de los mismos.

Paralelamente, es necesario fortalecer los mecanismos de revisión del gasto, reduciendo los tiempos en los que la Auditoría Superior de la Federación analiza el uso de los recursos, esto con el objetivo de prevenir dispendios y corrupción.

Un presupuesto equilibrado se deberá reflejar en la consolidación de finanzas públicas sanas, sin incurrir en más déficits por la implementación de los programas sociales y de inversión que se proponen.

La priorización de los programas deberá enfocarse en los proyectos esenciales para el desarrollo social del país, como lo son la educación, la salud, la seguridad, y el combate a la pobreza.

Finalmente, se deben asignar los recursos necesarios para garantizar la sustentabilidad de las instituciones democráticas que garanticen el Estado de derecho, la transparencia, el sistema anticorrupción, y la autonomía gubernamental de los tres órdenes de gobierno.

Un presupuesto reflejado en finanzas públicas sanas es la piedra angular para el desarrollo económico del país.

Por tanto, es importante que su aprobación se realice con estricta responsabilidad, y que sea resultado de un debate profundo con la participación de la sociedad.

El camino para lograr un sexenio próspero comienza ya, y es responsabilidad de todos los mexicanos.

Correo: jm@loginam.com

Twitter: @hernandez_sd

Por: JUAN MANUEL HERNÁNDEZ NIEBLA

Presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo Democrático de Coparmex

El próximo 15 de diciembre es la fecha límite en la que el nuevo gobierno federal deberá presentar el presupuesto para 2019, mismo que tendrá que ser aprobado por el Congreso antes del 31 de este mes.

El tema viste particular importancia por ser el primero que presenta AMLO como presidente, y deberá explicar la manera como se financiarán todas las promesas de campaña hechas durante el pasado proceso electoral.

El presidente prometió incluir en este primer ejercicio cuando menos 25 proyectos prioritarios que incluyen los apoyos a los llamados “ninis”, pensiones para personas de la tercera edad, así como megaproyectos de infraestructura como el Tren Maya, la rehabilitación y reconstrucción de refinerías, el costo financiero de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, y la consecuente construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

El gran reto es cómo absorber estos costos sin incurrir en déficits presupuestales o indisciplina financiera, que de darse impactarían seriamente las finanzas y la certidumbre necesaria para el crecimiento del país.

En este sentido es fundamental una planeación equilibrada y sustentada del gasto público a lo largo del sexenio recién iniciado, priorizando al mismo tiempo los problemas más apremiantes del país.

Un presupuesto equilibrado deberá tener como características esenciales la calidad y eficiencia en el gasto público, enfocándose en proyectos esenciales para el desarrollo y fortalecimiento institucional a largo plazo.

En relación a la calidad y eficiencia del gasto, se requieren procesos certeros de evaluación del uso de los recursos, incluyendo incentivos para promover el buen desempeño fiscal, tanto de la Federación como de los gobiernos estatales y municipales, estableciendo métricas de calidad y desempeño en el ejercicio de los mismos.

Paralelamente, es necesario fortalecer los mecanismos de revisión del gasto, reduciendo los tiempos en los que la Auditoría Superior de la Federación analiza el uso de los recursos, esto con el objetivo de prevenir dispendios y corrupción.

Un presupuesto equilibrado se deberá reflejar en la consolidación de finanzas públicas sanas, sin incurrir en más déficits por la implementación de los programas sociales y de inversión que se proponen.

La priorización de los programas deberá enfocarse en los proyectos esenciales para el desarrollo social del país, como lo son la educación, la salud, la seguridad, y el combate a la pobreza.

Finalmente, se deben asignar los recursos necesarios para garantizar la sustentabilidad de las instituciones democráticas que garanticen el Estado de derecho, la transparencia, el sistema anticorrupción, y la autonomía gubernamental de los tres órdenes de gobierno.

Un presupuesto reflejado en finanzas públicas sanas es la piedra angular para el desarrollo económico del país.

Por tanto, es importante que su aprobación se realice con estricta responsabilidad, y que sea resultado de un debate profundo con la participación de la sociedad.

El camino para lograr un sexenio próspero comienza ya, y es responsabilidad de todos los mexicanos.

Correo: jm@loginam.com

Twitter: @hernandez_sd