/ lunes 22 de enero de 2024

Una acción, dice más que mil palabras

Entre otras reflexiones, decía la semana pasada que nuestras acciones, deben ser reflejo de las convicciones, valores y forma de pensar de cada persona, incluso en el servicio público.

Algunos vecinos me decían que al leer las reflexiones que comparto en este espacio, encuentran el consejo o recomendación que les daría en persona.

Me llenó de gusto saberlo, pues lo que comparto con ustedes, es una de las tantas formas de apreciar la realidad, y siempre refiero lo que vivimos semana a semana. En esta ocasión, no es la excepción.

Siempre he dicho que una de las cosas que más me gustan de mi trabajo, es estar en constante contacto con la ciudadanía, pues compartimos opiniones, puntos de vista y retroalimentamos nuestras ideas.

Por eso, la labor de gestión y acercamiento entre las autoridades y los ciudadanos, juega un papel importante en el trabajo de los representantes populares, y debe hacerse con responsabilidad y compromiso.

La forma de realizar cada gestión, de atender cada necesidad o de cubrir algún servicio, refleja la empatía con cada una de las personas. Quien lo recibe, lo agradece y valora por la vocación y convicción de quien lo realiza.

Con eso, recuerdo la frase: “tanta ciudadanía como sea posible, y tanto Gobierno como sea necesario” pues además de ser una convicción, es una forma de ver la sociedad y valorar nuestras instituciones.

Esa reflexión hace latente que todo el Gobierno se debe a la ciudadanía, pues es la razón y fin de nuestras acciones diarias, y es la oportunidad que tenemos como servidores públicos, de dejar nuestro legado en cada acción que realizamos.

Si todas y todos quienes desempeñan una función en el servicio público, sea la que sea, aplicáramos ese mismo criterio, pondríamos como eje de nuestra labor, a las personas y el bien común de nuestra sociedad.

Así, quienes pensamos a mediano y largo plazo por nuestra comunidad y nuestra ciudad, estamos convencidos que con pequeñas acciones, logramos grandes cambios.

Encontrar personas con esa vocación y talante para dejar huella en todo lo que emprenden, es difícil pero no imposible; son quienes trascienden en las instituciones y en la función.

Decía que las instituciones están pensadas para prevalecer a los servidores públicos, sin importar su buena o mala gestión, incluso a pesar de atentar contra ellas.

Sin embargo, los servidores públicos con destacada vocación y talento excepcional, consolidan instituciones que garantizan nuestros derechos.

Adaptarse a las condiciones del tiempo y espacio para realizar sus actividades, se llama resiliencia. Las personas resilientes, son el impulso para generar sinergia en una sociedad.

Lograr sinergia y estar en el servicio público, merecen el reconocimiento a su trayectoria y trascender en la memoria colectiva.


Entre otras reflexiones, decía la semana pasada que nuestras acciones, deben ser reflejo de las convicciones, valores y forma de pensar de cada persona, incluso en el servicio público.

Algunos vecinos me decían que al leer las reflexiones que comparto en este espacio, encuentran el consejo o recomendación que les daría en persona.

Me llenó de gusto saberlo, pues lo que comparto con ustedes, es una de las tantas formas de apreciar la realidad, y siempre refiero lo que vivimos semana a semana. En esta ocasión, no es la excepción.

Siempre he dicho que una de las cosas que más me gustan de mi trabajo, es estar en constante contacto con la ciudadanía, pues compartimos opiniones, puntos de vista y retroalimentamos nuestras ideas.

Por eso, la labor de gestión y acercamiento entre las autoridades y los ciudadanos, juega un papel importante en el trabajo de los representantes populares, y debe hacerse con responsabilidad y compromiso.

La forma de realizar cada gestión, de atender cada necesidad o de cubrir algún servicio, refleja la empatía con cada una de las personas. Quien lo recibe, lo agradece y valora por la vocación y convicción de quien lo realiza.

Con eso, recuerdo la frase: “tanta ciudadanía como sea posible, y tanto Gobierno como sea necesario” pues además de ser una convicción, es una forma de ver la sociedad y valorar nuestras instituciones.

Esa reflexión hace latente que todo el Gobierno se debe a la ciudadanía, pues es la razón y fin de nuestras acciones diarias, y es la oportunidad que tenemos como servidores públicos, de dejar nuestro legado en cada acción que realizamos.

Si todas y todos quienes desempeñan una función en el servicio público, sea la que sea, aplicáramos ese mismo criterio, pondríamos como eje de nuestra labor, a las personas y el bien común de nuestra sociedad.

Así, quienes pensamos a mediano y largo plazo por nuestra comunidad y nuestra ciudad, estamos convencidos que con pequeñas acciones, logramos grandes cambios.

Encontrar personas con esa vocación y talante para dejar huella en todo lo que emprenden, es difícil pero no imposible; son quienes trascienden en las instituciones y en la función.

Decía que las instituciones están pensadas para prevalecer a los servidores públicos, sin importar su buena o mala gestión, incluso a pesar de atentar contra ellas.

Sin embargo, los servidores públicos con destacada vocación y talento excepcional, consolidan instituciones que garantizan nuestros derechos.

Adaptarse a las condiciones del tiempo y espacio para realizar sus actividades, se llama resiliencia. Las personas resilientes, son el impulso para generar sinergia en una sociedad.

Lograr sinergia y estar en el servicio público, merecen el reconocimiento a su trayectoria y trascender en la memoria colectiva.