/ jueves 13 de mayo de 2021

Una reflexión para reaccionar a tiempo

La elección del 2018 cambió radicalmente el mapa político de nuestro país al desbancar a los partidos tradicionales (PAN, PRI y PRD) un nuevo partido que obtuvo el mayor número de votos de la historia para la presidencia de la república con López Obrador.

El mensaje fue rotundo y contundente. La población quería un cambio y AMLO identificó los anhelos ciudadanos para dejar atrás el México de la corrupción, de la violencia, de la impunidad y de los privilegios.

Han pasado tres años y las expectativas de ese cambio no se han cristalizado. El COVID y el estilo de tomar decisiones de esta administración han generado incertidumbre y preocupación por el futuro de nuestro país y de nuestras familias, pero los partidos de oposición no han logrado construir una alternativa que capture el desencanto con una propuesta distinta y siguen atrapados en intereses de grupo sin lograr representar los intereses de la mayoría de la población.

Aun con el estrepitoso déficit de resultados de esta administración, y por los programas clientelares que maneja, las preferencias electorales para la elección de diputados se mantienen muy similares a las de la pasada elección federal. En su reciente entrega de @oraculus_mx, #PollOfPolls estima un 44% para Morena, 9% para el PT y 9% para el PVEM lo que acumularía 307 curules por el lado oficialista vs un 17% del PAN, 14% PRI, 6% PRD y 2% MC acumulando 193 curules para el bloque opositor; 30 curules más respecto al 2018.

Por el lado de las 15 gubernaturas en disputa que actualmente gobierna 8 el PRI (Camp, Col, Gro, SLP, Son, Sin, Tlxc y Zac), 4 el PAN (BCS, Chih, Nay y Qro), 1 Morena (BC), 1 PRD (Mich) y 1 independiente (NL); el mayor descalabro puede ser para el PRI y el mayor crecimiento para Morena. Varios estados han cerrado mucho las preferencias entre los que destacan Camp, Chih, Mich, Sin, Son, Tlxc y Zac.

Aun falta las últimas tres semanas y todo puede pasar. Arreciará la guerra y los golpes entre los candidatos y la intromisión del presidente y del aparato estatal se dejarán sentir con mayor fuerza, polarizando aun más el ambiente político nacional.

El escenario que aquí se nos presenta nos pinta un país en el que Morena podrá perder algunos diputados, pero aún seguir teniendo la mayoría simple y cercana la mayoría constitucional y un aumento importante en estados gobernados.

Las encuestas suelen fallar, pero el escenario base nos obliga a redoblar los esfuerzos para lograr una mayoría opositora en el congreso, que México requiere para recuperar los pesos y contrapesos necesarios para superar el presidencialismo exacerbado que hoy funciona en este gobierno populista y autoritario.

Cada uno desde su posición, trabajemos para lograr el voto útil que decante el resultado final hacia una mayoría no oficialista que obligue al presidente a discutir y negociar sus iniciativas en un proceso iterativo que mejore las políticas públicas y no las ocurrencias palaciegas.

Es momento de que el PAN, PRI y PRD centren su campaña en la oferta de cambio para dejar atrás el México de la corrupción, de la violencia, de la impunidad y de los privilegios y no solamente lucrar con el déficit de resultados de la 4T. Es momento de comprometerse con ese proyecto social, democrático basado en el respeto a los derechos humanos, el combate a la corrupción, que cierre las grandes brechas de desigualdad de oportunidades entre las personas y entre las regiones del país que los ciudadanos están esperando.

La elección del 2018 cambió radicalmente el mapa político de nuestro país al desbancar a los partidos tradicionales (PAN, PRI y PRD) un nuevo partido que obtuvo el mayor número de votos de la historia para la presidencia de la república con López Obrador.

El mensaje fue rotundo y contundente. La población quería un cambio y AMLO identificó los anhelos ciudadanos para dejar atrás el México de la corrupción, de la violencia, de la impunidad y de los privilegios.

Han pasado tres años y las expectativas de ese cambio no se han cristalizado. El COVID y el estilo de tomar decisiones de esta administración han generado incertidumbre y preocupación por el futuro de nuestro país y de nuestras familias, pero los partidos de oposición no han logrado construir una alternativa que capture el desencanto con una propuesta distinta y siguen atrapados en intereses de grupo sin lograr representar los intereses de la mayoría de la población.

Aun con el estrepitoso déficit de resultados de esta administración, y por los programas clientelares que maneja, las preferencias electorales para la elección de diputados se mantienen muy similares a las de la pasada elección federal. En su reciente entrega de @oraculus_mx, #PollOfPolls estima un 44% para Morena, 9% para el PT y 9% para el PVEM lo que acumularía 307 curules por el lado oficialista vs un 17% del PAN, 14% PRI, 6% PRD y 2% MC acumulando 193 curules para el bloque opositor; 30 curules más respecto al 2018.

Por el lado de las 15 gubernaturas en disputa que actualmente gobierna 8 el PRI (Camp, Col, Gro, SLP, Son, Sin, Tlxc y Zac), 4 el PAN (BCS, Chih, Nay y Qro), 1 Morena (BC), 1 PRD (Mich) y 1 independiente (NL); el mayor descalabro puede ser para el PRI y el mayor crecimiento para Morena. Varios estados han cerrado mucho las preferencias entre los que destacan Camp, Chih, Mich, Sin, Son, Tlxc y Zac.

Aun falta las últimas tres semanas y todo puede pasar. Arreciará la guerra y los golpes entre los candidatos y la intromisión del presidente y del aparato estatal se dejarán sentir con mayor fuerza, polarizando aun más el ambiente político nacional.

El escenario que aquí se nos presenta nos pinta un país en el que Morena podrá perder algunos diputados, pero aún seguir teniendo la mayoría simple y cercana la mayoría constitucional y un aumento importante en estados gobernados.

Las encuestas suelen fallar, pero el escenario base nos obliga a redoblar los esfuerzos para lograr una mayoría opositora en el congreso, que México requiere para recuperar los pesos y contrapesos necesarios para superar el presidencialismo exacerbado que hoy funciona en este gobierno populista y autoritario.

Cada uno desde su posición, trabajemos para lograr el voto útil que decante el resultado final hacia una mayoría no oficialista que obligue al presidente a discutir y negociar sus iniciativas en un proceso iterativo que mejore las políticas públicas y no las ocurrencias palaciegas.

Es momento de que el PAN, PRI y PRD centren su campaña en la oferta de cambio para dejar atrás el México de la corrupción, de la violencia, de la impunidad y de los privilegios y no solamente lucrar con el déficit de resultados de la 4T. Es momento de comprometerse con ese proyecto social, democrático basado en el respeto a los derechos humanos, el combate a la corrupción, que cierre las grandes brechas de desigualdad de oportunidades entre las personas y entre las regiones del país que los ciudadanos están esperando.