/ jueves 19 de octubre de 2023

Uruguay, los parecidos y las diferencias

Por Ricardo Gallegos

Dentro de las últimas acciones de calificación soberanas, vale la pena destacar el inicio de la evaluación de la República de Uruguay, que presentó una calificación de HR A-(G), y apreciar cómo existen ciertos parecidos y diferencias si la comparamos con países de la zona.

Una de las principales diferencias es el tamaño, la apertura y complejidad de la economía. A nivel poblacional, por ejemplo, Uruguay tiene una población de 3.5 millones, lo que podría ser equivalente a la población del estado de Michoacán. El cambio en la tasa de crecimiento poblacional para 2021 fue inclusive negativo. Lo anterior, de arranque, arroja importantes diferencias en la manera en que se enfrentan las necesidades de la población.

Un aspecto relevante que comentaban los funcionarios uruguayos era cómo la economía tuvo que desanclarse de su vecino argentino, ya que la incidencia económica y financiera de este durante muchos años impactó de manera negativa en el desempeño del soberano. Hoy, sus principales socios comerciales son Brasil, China y la Unión Europea. Su intercambio comercial sigue basado de manera importante en los productos agropecuarios, pero también la parte de servicios ha cobrado mayor importancia.

A nivel de crecimiento, Uruguay, después de la pandemia, ha logrado recuperar una senda de crecimiento constante; el año pasado alcanzó niveles de 4.9% y para este 2023 estimamos que cerrará en un 1.1%, un ligero descenso provocado por un efecto base y una desaceleración económica debido a las intensas sequias que se dieron en el primer semestre del año; para los próximos años, estimamos una recuperación promedio de 2.5%.

El costo de la deuda en los últimos años ha sido estable, aunque ligeramente alto (2.20% promedio como porcentaje del PIB), principalmente porque gran porcentaje de su deuda está indexado y ha padecido, como muchos países, del incremento de tasas; pero destaca que la composición de deuda externa dólar/peso uruguayo se ha venido reduciendo en los últimos años.

La Deuda Neta a Ingresos de Libre Disposición es quizás una de las métricas que históricamente ha limitado la calificación de Uruguay: esta se encuentra alrededor del 52%, lo cual en términos relativos es inclusive superior a otros países como México, Perú y Chile. Sin embargo, en este punto se considera no sólo el nivel de stock, sino su composición y otros atenuantes, que en su conjunto hacen que de momento no sea un nivel de alerta dentro del análisis.

¿Qué es lo que sí termina haciendo diferencia si volteamos a ver otros soberanos? Mucho tiene que ver la gobernanza y la instrumentación de políticas públicas consistentes a lo largo de los años. Algunos de los principales resultados en este sentido: reforma aprobada en abril de este año al sistema de pensiones nacional que eleva la edad de retiro de 60 a 65 años y modifica los parámetros de jubilación a las nuevas generaciones. Con esta acción, en términos generales, se estabilizaría el gasto pensionario en alrededor de 10 puntos del PIB, lo que también viene acompañado de la creación de un organismo que coordina y vigila el tema, introduce mecanismos que favorece el ahorro voluntario y establece un sistema común que permita que coexistan todos los sistemas previos.

Uruguay, dentro del índice de JP Morgan en torno a prácticas ESG en mercados emergentes, es el número uno por encima de países como Costa Rica, Chile y México y, al igual que estos otros países, han emprendido esfuerzos importantes por incorporar bonos de financiamiento ligados a la sustentabilidad. También destaca que dentro del área de América Latina es el país que más bajo nivel de riesgo país presenta, superando a países como México, Colombia, Panamá, Chile, Brasil y Perú.

El PIB per cápita es el más alto de la zona, con 20,700usd, superior a los 17,300usd de Panamá; 15,300usd de Chile; 13,200usd de Costa Rica y 11,500 de México. La tasa de trabajadores informales también es de las más bajas en América Latina: Uruguay ha pasado de una tasa de casi 43% en 2001 a una del 21% en 2022, que resalta si la contrastamos por ejemplo con México, que está cerca del 55%.

Otro aspecto que desde el punto de vista de planeación destacaría es un consejo fiscal, el cual es el encargado de acompañar al ejecutivo en el análisis y las propuestas de políticas financieras; esto se realiza con la idea de que exista un tercero que opine en torno a las propuestas de iniciativas de ingresos y egresos, con el fin de encontrar un balance efectivo entre la política y la sostenibilidad fiscal.

*Director General Adjunto de Análisis Económico en HR Ratings


Por Ricardo Gallegos

Dentro de las últimas acciones de calificación soberanas, vale la pena destacar el inicio de la evaluación de la República de Uruguay, que presentó una calificación de HR A-(G), y apreciar cómo existen ciertos parecidos y diferencias si la comparamos con países de la zona.

Una de las principales diferencias es el tamaño, la apertura y complejidad de la economía. A nivel poblacional, por ejemplo, Uruguay tiene una población de 3.5 millones, lo que podría ser equivalente a la población del estado de Michoacán. El cambio en la tasa de crecimiento poblacional para 2021 fue inclusive negativo. Lo anterior, de arranque, arroja importantes diferencias en la manera en que se enfrentan las necesidades de la población.

Un aspecto relevante que comentaban los funcionarios uruguayos era cómo la economía tuvo que desanclarse de su vecino argentino, ya que la incidencia económica y financiera de este durante muchos años impactó de manera negativa en el desempeño del soberano. Hoy, sus principales socios comerciales son Brasil, China y la Unión Europea. Su intercambio comercial sigue basado de manera importante en los productos agropecuarios, pero también la parte de servicios ha cobrado mayor importancia.

A nivel de crecimiento, Uruguay, después de la pandemia, ha logrado recuperar una senda de crecimiento constante; el año pasado alcanzó niveles de 4.9% y para este 2023 estimamos que cerrará en un 1.1%, un ligero descenso provocado por un efecto base y una desaceleración económica debido a las intensas sequias que se dieron en el primer semestre del año; para los próximos años, estimamos una recuperación promedio de 2.5%.

El costo de la deuda en los últimos años ha sido estable, aunque ligeramente alto (2.20% promedio como porcentaje del PIB), principalmente porque gran porcentaje de su deuda está indexado y ha padecido, como muchos países, del incremento de tasas; pero destaca que la composición de deuda externa dólar/peso uruguayo se ha venido reduciendo en los últimos años.

La Deuda Neta a Ingresos de Libre Disposición es quizás una de las métricas que históricamente ha limitado la calificación de Uruguay: esta se encuentra alrededor del 52%, lo cual en términos relativos es inclusive superior a otros países como México, Perú y Chile. Sin embargo, en este punto se considera no sólo el nivel de stock, sino su composición y otros atenuantes, que en su conjunto hacen que de momento no sea un nivel de alerta dentro del análisis.

¿Qué es lo que sí termina haciendo diferencia si volteamos a ver otros soberanos? Mucho tiene que ver la gobernanza y la instrumentación de políticas públicas consistentes a lo largo de los años. Algunos de los principales resultados en este sentido: reforma aprobada en abril de este año al sistema de pensiones nacional que eleva la edad de retiro de 60 a 65 años y modifica los parámetros de jubilación a las nuevas generaciones. Con esta acción, en términos generales, se estabilizaría el gasto pensionario en alrededor de 10 puntos del PIB, lo que también viene acompañado de la creación de un organismo que coordina y vigila el tema, introduce mecanismos que favorece el ahorro voluntario y establece un sistema común que permita que coexistan todos los sistemas previos.

Uruguay, dentro del índice de JP Morgan en torno a prácticas ESG en mercados emergentes, es el número uno por encima de países como Costa Rica, Chile y México y, al igual que estos otros países, han emprendido esfuerzos importantes por incorporar bonos de financiamiento ligados a la sustentabilidad. También destaca que dentro del área de América Latina es el país que más bajo nivel de riesgo país presenta, superando a países como México, Colombia, Panamá, Chile, Brasil y Perú.

El PIB per cápita es el más alto de la zona, con 20,700usd, superior a los 17,300usd de Panamá; 15,300usd de Chile; 13,200usd de Costa Rica y 11,500 de México. La tasa de trabajadores informales también es de las más bajas en América Latina: Uruguay ha pasado de una tasa de casi 43% en 2001 a una del 21% en 2022, que resalta si la contrastamos por ejemplo con México, que está cerca del 55%.

Otro aspecto que desde el punto de vista de planeación destacaría es un consejo fiscal, el cual es el encargado de acompañar al ejecutivo en el análisis y las propuestas de políticas financieras; esto se realiza con la idea de que exista un tercero que opine en torno a las propuestas de iniciativas de ingresos y egresos, con el fin de encontrar un balance efectivo entre la política y la sostenibilidad fiscal.

*Director General Adjunto de Análisis Económico en HR Ratings