/ viernes 13 de julio de 2018

Va en serio

La elección terminó con un vencedor inobjetable y un cambio en el poder sustantivo, las esperanzas y las propuestas han quedado atrás, ahora con gran alegría y optimismo, veo a un presidente electo en la ruta de hacerlas realidad.

El rumbo es claro: austeridad e integridad. El presidente electo López Obrador ha señalado a sus colaboradores y a la sociedad que no consentirá ni permitirá ningún acto de corrupción ni de familiares, amigos o equipo. El suyo será un gobierno esbelto, sin privilegios ni dispendio.

El tiempo se está aprovechando con gran eficacia, nunca antes en la historia de nuestro país habíamos visto claridad sobre el rumbo y alcances del gobierno que inicia, el diálogo y las señales de certidumbre no sólo han dado tranquilidad a los mercados, también a la sociedad y a la clase política.

La agenda legislativa es clara, los primeros pasos serán: tipificar como delitos graves la corrupción y el “huachicoleo”, aprobar la revocación de mandato y la revocación de la Reforma Educativa. Se va a elaborar un proyecto de reforma del artículo 108 de la Constitución para que el Presidente pueda ser juzgado; también se va a establecer en el artículo tercero el derecho a la educación pública y gratuita en todos los niveles, incluida la educación superior; además de revisar si se necesita llevar a cabo alguna reforma para aumentar el salario mínimo al doble en la zona fronteriza del norte del país y se realizarán cambios en leyes, reglamentos, decretos o acuerdos para ajustar la estructura administrativa de gobierno al plan de austeridad republicano.

Pareciera muy lejano el día de la elección pero han pasado apenas 12 días, sin embargo la dinámica ha sido tan intensa y el volumen de noticias tan grande que da señales de una fase de gobierno más avanzada. Las reuniones con el gobierno de Estados Unidos, cámaras empresariales, diputados y senadores electos dan certidumbre y una idea clara de cuál es el rumbo.

Una marca del sexenio será amputar cualquier gasto suntuario y que no genere un valor público al Estado mexicano, frente a una tradición de cortesanía, comodidades extraordinarias, dispendios y actitudes faraónicas; pasar de la prepotencia a la vocación de servicio; del hedonismo y la voracidad al patriotismo, será un cambio que tendrá grandes beneficios para nuestro país.

A pocos días de la elección, podemos decir con sinceridad y objetividad que en el combate a la corrupción, rescate del Estado mexicano y la austeridad, el gobierno de López Obrador va en serio.

XXX TWITTER: @LuisHFernandez

La elección terminó con un vencedor inobjetable y un cambio en el poder sustantivo, las esperanzas y las propuestas han quedado atrás, ahora con gran alegría y optimismo, veo a un presidente electo en la ruta de hacerlas realidad.

El rumbo es claro: austeridad e integridad. El presidente electo López Obrador ha señalado a sus colaboradores y a la sociedad que no consentirá ni permitirá ningún acto de corrupción ni de familiares, amigos o equipo. El suyo será un gobierno esbelto, sin privilegios ni dispendio.

El tiempo se está aprovechando con gran eficacia, nunca antes en la historia de nuestro país habíamos visto claridad sobre el rumbo y alcances del gobierno que inicia, el diálogo y las señales de certidumbre no sólo han dado tranquilidad a los mercados, también a la sociedad y a la clase política.

La agenda legislativa es clara, los primeros pasos serán: tipificar como delitos graves la corrupción y el “huachicoleo”, aprobar la revocación de mandato y la revocación de la Reforma Educativa. Se va a elaborar un proyecto de reforma del artículo 108 de la Constitución para que el Presidente pueda ser juzgado; también se va a establecer en el artículo tercero el derecho a la educación pública y gratuita en todos los niveles, incluida la educación superior; además de revisar si se necesita llevar a cabo alguna reforma para aumentar el salario mínimo al doble en la zona fronteriza del norte del país y se realizarán cambios en leyes, reglamentos, decretos o acuerdos para ajustar la estructura administrativa de gobierno al plan de austeridad republicano.

Pareciera muy lejano el día de la elección pero han pasado apenas 12 días, sin embargo la dinámica ha sido tan intensa y el volumen de noticias tan grande que da señales de una fase de gobierno más avanzada. Las reuniones con el gobierno de Estados Unidos, cámaras empresariales, diputados y senadores electos dan certidumbre y una idea clara de cuál es el rumbo.

Una marca del sexenio será amputar cualquier gasto suntuario y que no genere un valor público al Estado mexicano, frente a una tradición de cortesanía, comodidades extraordinarias, dispendios y actitudes faraónicas; pasar de la prepotencia a la vocación de servicio; del hedonismo y la voracidad al patriotismo, será un cambio que tendrá grandes beneficios para nuestro país.

A pocos días de la elección, podemos decir con sinceridad y objetividad que en el combate a la corrupción, rescate del Estado mexicano y la austeridad, el gobierno de López Obrador va en serio.

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