/ domingo 26 de abril de 2020

Vacunar la 4T ante la crisis del Covid-19

El impacto por la pandemia del Covid-19 se contabiliza en decesos y millones de perdidas económicas. En México, el Gobierno Federal contabiliza el impacto en la “cuarta transformación”. Las medidas anunciadas para hacer frente a la crisis económica tienen como ejes rectores salvaguardar recursos para los proyectos y programas prioritarios del presidente de la república y aplicar con mayor rigurosidad la Ley de Austeridad Republicana.

El presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, anunció las medidas para hacer frente a la crisis económica derivada del Covid-19, cuyo objetivo es aumentar el presupuesto gubernamental en 622,556 millones de pesos. La lista de medidas comprende el no incrementar el personal gubernamental, reducir 25% el salario de altos funcionarios públicos y la eliminación de aguinaldos; no se ejercerá el 75% disponible para partidas de servicios materiales y suministros, y se cancelan 10 subsecretarías.

Por otro lado, se contempla cerrar la mitad de oficinas de gobierno, con excepción de las que atiendan de manera directa al público y las consideradas esenciales para el beneficio de la gente. Se posponen las acciones y el gasto de gobierno con excepción de los proyectos y programas prioritarios del presidente. La Secretaria de Hacienda dispondrá de recursos par entregar participaciones federales a los estados, pago de nómina, pensiones y amortización de la deuda. Se aplicará la Ley de Austeridad Republicana de manera más rigurosa.

Se otorgarán tres millones de créditos dirigidos a población vulnerable, que no está definida claramente, y se crearán dos millones de nuevos empleos a partir de los proyectos prioritarios, como la Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía. López Obrador indicó que la responsabilidad de la operatividad de la medidas corresponde a los secretarios, directores de organismos y a la Secretaría de la Función Pública.

Fuera del discurso oficial, las medidas pretenden blindar los proyectos y programas prioritarios de la cuarta transformación. Proyectos y programas planteados antes de la crisis sanitaria y económica derivada del Covid-19, la caída de los precios del petróleo y la creciente tensión política entre naciones y organismos internacionales. Ante este escenario, las medidas anunciadas son insuficientes, muestran la terquedad del gobierno federal y la falta de evidencia en el diseño de políticas públicas.

El gobierno está cegado con la cuarta transformación, no observa que el mayor impacto económico es la perdida de empleos. Los programas sociales del gobierno apoyan a personas de bajos recursos, los proyectos específicos generarán empleos focalizados regionalmente, la austeridad debilita a la administración pública y los créditos para empresas familiares son insuficientes. ¿Qué pasará con las personas que perdieron y perderán sus empleos? ¿Quiénes reactivarán la economía? No hay una sola medida para evitar despidos ni para apoyar a las personas que ya perdieron su ingreso. La producción y el consumo se detendrán.

El impacto por la pandemia del Covid-19 se contabiliza en decesos y millones de perdidas económicas. En México, el Gobierno Federal contabiliza el impacto en la “cuarta transformación”. Las medidas anunciadas para hacer frente a la crisis económica tienen como ejes rectores salvaguardar recursos para los proyectos y programas prioritarios del presidente de la república y aplicar con mayor rigurosidad la Ley de Austeridad Republicana.

El presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, anunció las medidas para hacer frente a la crisis económica derivada del Covid-19, cuyo objetivo es aumentar el presupuesto gubernamental en 622,556 millones de pesos. La lista de medidas comprende el no incrementar el personal gubernamental, reducir 25% el salario de altos funcionarios públicos y la eliminación de aguinaldos; no se ejercerá el 75% disponible para partidas de servicios materiales y suministros, y se cancelan 10 subsecretarías.

Por otro lado, se contempla cerrar la mitad de oficinas de gobierno, con excepción de las que atiendan de manera directa al público y las consideradas esenciales para el beneficio de la gente. Se posponen las acciones y el gasto de gobierno con excepción de los proyectos y programas prioritarios del presidente. La Secretaria de Hacienda dispondrá de recursos par entregar participaciones federales a los estados, pago de nómina, pensiones y amortización de la deuda. Se aplicará la Ley de Austeridad Republicana de manera más rigurosa.

Se otorgarán tres millones de créditos dirigidos a población vulnerable, que no está definida claramente, y se crearán dos millones de nuevos empleos a partir de los proyectos prioritarios, como la Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía. López Obrador indicó que la responsabilidad de la operatividad de la medidas corresponde a los secretarios, directores de organismos y a la Secretaría de la Función Pública.

Fuera del discurso oficial, las medidas pretenden blindar los proyectos y programas prioritarios de la cuarta transformación. Proyectos y programas planteados antes de la crisis sanitaria y económica derivada del Covid-19, la caída de los precios del petróleo y la creciente tensión política entre naciones y organismos internacionales. Ante este escenario, las medidas anunciadas son insuficientes, muestran la terquedad del gobierno federal y la falta de evidencia en el diseño de políticas públicas.

El gobierno está cegado con la cuarta transformación, no observa que el mayor impacto económico es la perdida de empleos. Los programas sociales del gobierno apoyan a personas de bajos recursos, los proyectos específicos generarán empleos focalizados regionalmente, la austeridad debilita a la administración pública y los créditos para empresas familiares son insuficientes. ¿Qué pasará con las personas que perdieron y perderán sus empleos? ¿Quiénes reactivarán la economía? No hay una sola medida para evitar despidos ni para apoyar a las personas que ya perdieron su ingreso. La producción y el consumo se detendrán.