/ viernes 1 de febrero de 2019

Venezuela

Hace ocho días en este espacio comentábamos que la única salida que tenía Trump para evadir su entuerto entre el muro y el presupuesto, era un acto de estridencia que llamara la atención de la opinión pública norteamericana e internacional y que esa jugada era Venezuela. El reconocimiento de Guaidó y, por lo tanto, el desconocimiento de Maduro, representan no sólo la cuartada para Trump y salirse del debate del cierre del gobierno, sino también una acción de poder de Estados Unidos, pero sobre todo, la punta del iceberg de cómo va a cambiar la correlación de fuerzas en el mundo y en específico de América Latina. Bolsonaro y Trump actuando de la mano.

Trump no crea la crisis en Venezuela, la actualiza y explota a su conveniencia y en ello va una parte importante de su futuro político, si la crisis se le sale de las manos, que es la ruta actual, tendrá un costo muy alto para su reelección; por otro lado, si logra resolver el tema y con Bolsonaro y otros presidentes latinoamericanos arma un grupo hegemónico, será el primer freno a China en América Latina y un gran éxito diplomático para él, lo que le será útil en la reelección.

Las cosas en Venezuela empeorarán antes de mejorar, el congelamiento de cuentas del Gobierno en Gran Bretaña y Estados Unidos asfixia al mercado petrolero venezolano junto con las sanciones económicas de prácticamente todo occidente harán una economía chatarra.

Frente a esto el gobierno mexicano hizo lo más digno y conveniente: respetar la Constitución. México reconoce Estados, no gobiernos, y esta frase, que se antoja poética, toma valor en la práctica diplomática.

El respeto a la Constitución representa una gran jugada del presidente López Obrador, se muestra fiel en principios, mediador y congruente, pero sobre todo, el hombre a convencer, el fiel de la balanza en cualquier escenario, él saldrá ganador.

Venezuela inicia un camino doloroso, no se ve pronta resolución y en su momento lo único que podrá imperar es la mediación. Un juego de vencidas solo traerá muerte, dolor, éxodo y desestabilización de la región, por lo que la propuesta de López Obrador será la única puerta en el mediano plazo.

@Luis__Humberto

Hace ocho días en este espacio comentábamos que la única salida que tenía Trump para evadir su entuerto entre el muro y el presupuesto, era un acto de estridencia que llamara la atención de la opinión pública norteamericana e internacional y que esa jugada era Venezuela. El reconocimiento de Guaidó y, por lo tanto, el desconocimiento de Maduro, representan no sólo la cuartada para Trump y salirse del debate del cierre del gobierno, sino también una acción de poder de Estados Unidos, pero sobre todo, la punta del iceberg de cómo va a cambiar la correlación de fuerzas en el mundo y en específico de América Latina. Bolsonaro y Trump actuando de la mano.

Trump no crea la crisis en Venezuela, la actualiza y explota a su conveniencia y en ello va una parte importante de su futuro político, si la crisis se le sale de las manos, que es la ruta actual, tendrá un costo muy alto para su reelección; por otro lado, si logra resolver el tema y con Bolsonaro y otros presidentes latinoamericanos arma un grupo hegemónico, será el primer freno a China en América Latina y un gran éxito diplomático para él, lo que le será útil en la reelección.

Las cosas en Venezuela empeorarán antes de mejorar, el congelamiento de cuentas del Gobierno en Gran Bretaña y Estados Unidos asfixia al mercado petrolero venezolano junto con las sanciones económicas de prácticamente todo occidente harán una economía chatarra.

Frente a esto el gobierno mexicano hizo lo más digno y conveniente: respetar la Constitución. México reconoce Estados, no gobiernos, y esta frase, que se antoja poética, toma valor en la práctica diplomática.

El respeto a la Constitución representa una gran jugada del presidente López Obrador, se muestra fiel en principios, mediador y congruente, pero sobre todo, el hombre a convencer, el fiel de la balanza en cualquier escenario, él saldrá ganador.

Venezuela inicia un camino doloroso, no se ve pronta resolución y en su momento lo único que podrá imperar es la mediación. Un juego de vencidas solo traerá muerte, dolor, éxodo y desestabilización de la región, por lo que la propuesta de López Obrador será la única puerta en el mediano plazo.

@Luis__Humberto

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