/ lunes 13 de mayo de 2019

Venezuela padeció enfermedad holandesa

En torno a la cruenta realidad de Venezuela, existe un aspecto de suma relevancia al que se le ha estado soslayando: se trata de las enormes dificultades que enfrentará el gobierno que asuma el poder después de la caída del prevaleciente régimen chavista. Gran parte de la población venezolana está esperanzada en que, con el derrumbe de Nicolás Maduro, la economía venezolana resurgirá y se superarán los brutales atrasos que hoy se padecen.

Desafortunadamente la realidad que les espera es la de grandes frustraciones de esas motivadoras esperanzas. El próximo gobierno enfrentará una tarea sumamente ingrata, porque ante las enormes expectativas de cambios casi milagrosos, se topará con la realidad de que la planta productiva de Venezuela está desmantelada y que la reconstrucción del país de ninguna manera se podrá dar sólo por un simple cambio de gobierno.

Existe un grave mal que ha venido padeciendo Venezuela desde hace demasiado tiempo sin que siquiera se le haya diagnosticado y, por lo tanto, sin que se le hayan aplicado ya algunos remedios útiles. Se trata de la llamada enfermedad holandesa. Considerando que Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas del mundo, ha dedicado excesiva parte de su actividad productiva a explotar dichas reservas. La consecuencia es que había logrado obtener gran parte del valor de su PIB del petróleo, lo cual les había generado un buen nivel de ingresos tanto al gobierno como a la población.

La contrapartida de esta situación, aparentemente muy ventajosa, radica en que la abundante entrada de divisas generada por la exportación petrolera trajo como consecuencia una sobrevaluación del bolívar venezolano, lo cual a su vez abarataba las importaciones al tiempo que encarecía sus exportaciones. Esta situación provocó que múltiples empresas venezolanas perdieran competitividad tanto frente a productos importados como en mercados de exportación.

Hoy Venezuela vive además impactante derrumbe de su producción petrolera, por eso ahora, ante la caída de los precios del petróleo y ese derrumbe de su producción, la colectividad nacional enfrenta severa escasez de medicinas, alimentos y bienes básicos de fundamental importancia par la supervivencia de sus ciudadanos.

amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

En torno a la cruenta realidad de Venezuela, existe un aspecto de suma relevancia al que se le ha estado soslayando: se trata de las enormes dificultades que enfrentará el gobierno que asuma el poder después de la caída del prevaleciente régimen chavista. Gran parte de la población venezolana está esperanzada en que, con el derrumbe de Nicolás Maduro, la economía venezolana resurgirá y se superarán los brutales atrasos que hoy se padecen.

Desafortunadamente la realidad que les espera es la de grandes frustraciones de esas motivadoras esperanzas. El próximo gobierno enfrentará una tarea sumamente ingrata, porque ante las enormes expectativas de cambios casi milagrosos, se topará con la realidad de que la planta productiva de Venezuela está desmantelada y que la reconstrucción del país de ninguna manera se podrá dar sólo por un simple cambio de gobierno.

Existe un grave mal que ha venido padeciendo Venezuela desde hace demasiado tiempo sin que siquiera se le haya diagnosticado y, por lo tanto, sin que se le hayan aplicado ya algunos remedios útiles. Se trata de la llamada enfermedad holandesa. Considerando que Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas del mundo, ha dedicado excesiva parte de su actividad productiva a explotar dichas reservas. La consecuencia es que había logrado obtener gran parte del valor de su PIB del petróleo, lo cual les había generado un buen nivel de ingresos tanto al gobierno como a la población.

La contrapartida de esta situación, aparentemente muy ventajosa, radica en que la abundante entrada de divisas generada por la exportación petrolera trajo como consecuencia una sobrevaluación del bolívar venezolano, lo cual a su vez abarataba las importaciones al tiempo que encarecía sus exportaciones. Esta situación provocó que múltiples empresas venezolanas perdieran competitividad tanto frente a productos importados como en mercados de exportación.

Hoy Venezuela vive además impactante derrumbe de su producción petrolera, por eso ahora, ante la caída de los precios del petróleo y ese derrumbe de su producción, la colectividad nacional enfrenta severa escasez de medicinas, alimentos y bienes básicos de fundamental importancia par la supervivencia de sus ciudadanos.

amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

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