/ martes 29 de septiembre de 2020

Voces en la reconstrucción económica

Como ya hemos mencionado en varias ocasiones, hacer frente a una pandemia como la que ocasionó el Covid-19, requiere más allá de esfuerzos operativos inmediatos, sobretodo si consideramos que sus efectos no solamente abarcan el elemento de salubridad, sino que tienen una serie de impactos en la sociedad y en las finanzas públicas, no por nada hoy estamos sumergidos en una crisis económica mundial.

Ni siquiera los países más fuertes económicamente han podido sortear los estragos de una economía estéril en la que la pérdida de empleos ha estado a la orden del día, en buena parte ocasionada por la falta de elementos de las empresas para soportar meses sin normalización del consumo. Esto no sólo ha provocado un impacto a las empresas, sino a las familias mismas de los trabajadores y de los empresarios.

Así como las empresas transnacionales han tenido que tomar medidas drásticas para permanecer en el mercado, las medianas, pequeñas y micro empresas, han tenido que cerrar definitivamente sus puertas con todo lo que ello implica: eliminación de empleos, disminución de ofertas en el consumo, desaparición de comercios locales que dan identidad y, lo peor de todo, aumento en el número de personas en pobreza en territorios de todo el planeta.

En casos así, la fortaleza, noción y sensatez pública deben prevalecer para otorgar un presupuesto en el gasto que vaya más allá de lo inmediato con la dificultad inherente que requiere este esfuerzo. Es decir, mientras que debe ir solventando los problemas inmediatos en materia financiera, al mismo tiempo, el trazado gubernamental de los ingresos y el gasto, deben ir generando un soporte futuro que sea el motor de la economía.

En el Senado de la República todas las fuerzas políticas coinciden en algo fundamental: a pesar de la representación que ostenta el Legislativo, poco o nada se puede hacer sin incluir las voces que operan día a día la economía mexicana. A pesar de las buenas intenciones que se pudieran tener, sin considerar a los sectores productivos y especializas en finanzas públicas e inversión, el paquete económico para 2021 no estaría bien logrado.

En esa intención de fortalecer el gasto y privilegiar la inversión del sector privado impulsándolo a resurgir, se han convocado, hasta el día de hoy, a dos foros virtuales que incluyen a sectores productivos del país, sociedad civil, académicos e investigadores en materia presupuestal, para lograr un paquete económico sólido, visionario y responsable como una respuesta a tan grave crisis económica que estamos viviendo desde ya.

Cámaras y confederaciones industriales y de servicios, centros de estudios financieros y asociaciones de productores han tenido voz en estos foros con la confianza de que todas u experiencia y preocupaciones serán trasladadas a un paquete económico incluyente, que los ayude y que, por primera vez en mucho tiempo, los haga partícipes de la reconstrucción económica de un país que clama por solidaridad.


Senadora por el PRI

Como ya hemos mencionado en varias ocasiones, hacer frente a una pandemia como la que ocasionó el Covid-19, requiere más allá de esfuerzos operativos inmediatos, sobretodo si consideramos que sus efectos no solamente abarcan el elemento de salubridad, sino que tienen una serie de impactos en la sociedad y en las finanzas públicas, no por nada hoy estamos sumergidos en una crisis económica mundial.

Ni siquiera los países más fuertes económicamente han podido sortear los estragos de una economía estéril en la que la pérdida de empleos ha estado a la orden del día, en buena parte ocasionada por la falta de elementos de las empresas para soportar meses sin normalización del consumo. Esto no sólo ha provocado un impacto a las empresas, sino a las familias mismas de los trabajadores y de los empresarios.

Así como las empresas transnacionales han tenido que tomar medidas drásticas para permanecer en el mercado, las medianas, pequeñas y micro empresas, han tenido que cerrar definitivamente sus puertas con todo lo que ello implica: eliminación de empleos, disminución de ofertas en el consumo, desaparición de comercios locales que dan identidad y, lo peor de todo, aumento en el número de personas en pobreza en territorios de todo el planeta.

En casos así, la fortaleza, noción y sensatez pública deben prevalecer para otorgar un presupuesto en el gasto que vaya más allá de lo inmediato con la dificultad inherente que requiere este esfuerzo. Es decir, mientras que debe ir solventando los problemas inmediatos en materia financiera, al mismo tiempo, el trazado gubernamental de los ingresos y el gasto, deben ir generando un soporte futuro que sea el motor de la economía.

En el Senado de la República todas las fuerzas políticas coinciden en algo fundamental: a pesar de la representación que ostenta el Legislativo, poco o nada se puede hacer sin incluir las voces que operan día a día la economía mexicana. A pesar de las buenas intenciones que se pudieran tener, sin considerar a los sectores productivos y especializas en finanzas públicas e inversión, el paquete económico para 2021 no estaría bien logrado.

En esa intención de fortalecer el gasto y privilegiar la inversión del sector privado impulsándolo a resurgir, se han convocado, hasta el día de hoy, a dos foros virtuales que incluyen a sectores productivos del país, sociedad civil, académicos e investigadores en materia presupuestal, para lograr un paquete económico sólido, visionario y responsable como una respuesta a tan grave crisis económica que estamos viviendo desde ya.

Cámaras y confederaciones industriales y de servicios, centros de estudios financieros y asociaciones de productores han tenido voz en estos foros con la confianza de que todas u experiencia y preocupaciones serán trasladadas a un paquete económico incluyente, que los ayude y que, por primera vez en mucho tiempo, los haga partícipes de la reconstrucción económica de un país que clama por solidaridad.


Senadora por el PRI

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