/ domingo 3 de abril de 2016

“¿Autismo...?”

POR ROBERTO RONDERO | El Sol de México

Un libro creado como una guía sencilla para las familias que se enfrentan por primera vez al sendero del autismo, tal ha sido el propósito de la escritora chilena Estrella Rubilar Araya con “¿Autismo…?” (Ediciones B, 284 páginas), en el que divulga los más recientes estudios clínicos e investigaciones académicas sobre el trastorno y propone una visión humana sobre los problemas que se pueden enfrentar en la vida diaria.

Madre de una niña con autismo, Rubilar Araya tiene como fin crear conciencia e integrar a las personas con “capacidades extraordinarias” y difundir información sobre este trastorno.

- Bienvenido al mundo del autismo

“El autismo –dice la autora- es una camino que en primera instancia puede parecer oscuro, tormentoso o incluso terrorífico. No lo es. Como madre de una niña con autismo y una mujer con un diagnóstico propio de autismo, te aseguro que no estás entrando a un valle tormentoso de angustias, pena y dolor.

Padre, madre, hermano o hermana, abuelos, tíos, familia y amigos: siéntanse bienvenidos al mundo del autismo. No se asusten, no tema, no es nada de otro mundo. Sus hijos se han convertido en personas diferentes a las que eran antes de obtener el diagnóstico.

Ustedes siguen siendo los mismos padres, los hermanos y familiares cariñosos, los amigos infaltables. Nada ha cambiado. Aquí no hay culpables. Sólo amor y retos. Sí, vendrán retos. ¿Pero quién está exento de ellos en la vida? Como suelen decir: respira, es sólo autismo. Y es verdad. Su hijo no ha dejado de ser el niño maravilloso, bello e inteligente que siempre ha sido ante sus ojos. Un diagnóstico no lo ha cambiado. Solo nos ha impuesto un sendero un poco diferente al que teníamos pensado en un principio.

“Si hay algo que pudiera concluir de lo que he visto a lo largo de este trayecto, conociendo a tantas familias dentro del autismo, es que todo niño con autismo ha venido a este mundo a mejorarlo, y en su camino, convierte a los padres y a todos los que le rodean en mejores personas”.

El autismo tiene muchas definiciones. Una de las más conocidas es la utilizada por la organización Autism Speaks, en cuyo manual, que se ofrece a los padres con niños con autismo, refiere: “El autismo es un término general usado para describir un grupo de complejos trastornos de desarrollo del cerebro, conocido como Trastornos Generalizados del Desarrollo TDG (Pervasive Developmental Disorder, PDD).

Esta misma definición nos habla de lo poco que se conoce del autismo. Dentro de este enfoque, podrían entrar toda clase de casos de desórdenes por los que atraviesa un ser humano en su desarrollo.

“Uno de los primeros signos para reconocer a una persona dentro del espectro autista –agrega Estrella Rubilar-, es que tendrá problemas para comunicarse y relacionarse con otros. Es probable que también muestre rutinas y comportamientos repetitivos. Una de las características más comunes es la falta de contacto visual. Por lo general, es una de las señales de alarma para reconocer a un niño con autismo; al mirarlo, él rehuirá tu mirada…”

POR ROBERTO RONDERO | El Sol de México

Un libro creado como una guía sencilla para las familias que se enfrentan por primera vez al sendero del autismo, tal ha sido el propósito de la escritora chilena Estrella Rubilar Araya con “¿Autismo…?” (Ediciones B, 284 páginas), en el que divulga los más recientes estudios clínicos e investigaciones académicas sobre el trastorno y propone una visión humana sobre los problemas que se pueden enfrentar en la vida diaria.

Madre de una niña con autismo, Rubilar Araya tiene como fin crear conciencia e integrar a las personas con “capacidades extraordinarias” y difundir información sobre este trastorno.

- Bienvenido al mundo del autismo

“El autismo –dice la autora- es una camino que en primera instancia puede parecer oscuro, tormentoso o incluso terrorífico. No lo es. Como madre de una niña con autismo y una mujer con un diagnóstico propio de autismo, te aseguro que no estás entrando a un valle tormentoso de angustias, pena y dolor.

Padre, madre, hermano o hermana, abuelos, tíos, familia y amigos: siéntanse bienvenidos al mundo del autismo. No se asusten, no tema, no es nada de otro mundo. Sus hijos se han convertido en personas diferentes a las que eran antes de obtener el diagnóstico.

Ustedes siguen siendo los mismos padres, los hermanos y familiares cariñosos, los amigos infaltables. Nada ha cambiado. Aquí no hay culpables. Sólo amor y retos. Sí, vendrán retos. ¿Pero quién está exento de ellos en la vida? Como suelen decir: respira, es sólo autismo. Y es verdad. Su hijo no ha dejado de ser el niño maravilloso, bello e inteligente que siempre ha sido ante sus ojos. Un diagnóstico no lo ha cambiado. Solo nos ha impuesto un sendero un poco diferente al que teníamos pensado en un principio.

“Si hay algo que pudiera concluir de lo que he visto a lo largo de este trayecto, conociendo a tantas familias dentro del autismo, es que todo niño con autismo ha venido a este mundo a mejorarlo, y en su camino, convierte a los padres y a todos los que le rodean en mejores personas”.

El autismo tiene muchas definiciones. Una de las más conocidas es la utilizada por la organización Autism Speaks, en cuyo manual, que se ofrece a los padres con niños con autismo, refiere: “El autismo es un término general usado para describir un grupo de complejos trastornos de desarrollo del cerebro, conocido como Trastornos Generalizados del Desarrollo TDG (Pervasive Developmental Disorder, PDD).

Esta misma definición nos habla de lo poco que se conoce del autismo. Dentro de este enfoque, podrían entrar toda clase de casos de desórdenes por los que atraviesa un ser humano en su desarrollo.

“Uno de los primeros signos para reconocer a una persona dentro del espectro autista –agrega Estrella Rubilar-, es que tendrá problemas para comunicarse y relacionarse con otros. Es probable que también muestre rutinas y comportamientos repetitivos. Una de las características más comunes es la falta de contacto visual. Por lo general, es una de las señales de alarma para reconocer a un niño con autismo; al mirarlo, él rehuirá tu mirada…”