/ lunes 12 de octubre de 2015

“Divergente”

Roberto Rondero / El Sol de México

Ciudad de México.- Una sola elección puede transformarte, es el eslogan de “Divergente” (Oceano Travesía, 463 páginas), la exitosa novela de Verónica Roth (Chicago, 1988) llevada a la pantalla grande el año pasado bajo la dirección de Neil Burgen, con las actuaciones de Shailene Woodley, Theo James y Kate Winslet.

“Vas a estar toda la noche despierto con Divergente, una inteligente montaña de emociones”: “Bookpage”; “Un libro absorbente y fascinante”: James Dashner (“El corredor del laberinto, New York Times”), son algunas de las críticas a este libro cuya palabra clave es la elección: que delimita quiénes son tus amigos, qué define tus creencias, y qué determina tus lealtades… para siempre.

- Enseñanzas de vida

No por nada Verónica Roth agradece a su madre Bárbara, quien la animó y motivó a escribir, “incluso antes de que ninguno de nosotros supiera que serviría para algo”, impulso que la decidió a cursar estudios de escritura creativa en la prestigiosa Northwestern University, y es que “Divergente” se convirtió en la primera novela de una trilogía que ha conquistado el éxito entre los lectores, colocándose en el primer lugar de la lista de best sellers del “New York Times”.

“Divergente” es la historia de Beatrice Prior, una chica de 16 años, que vive en una sociedad que ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra: Cordialidad, Erudición, Verdad, Abnegación y Osadía.

Beatrice, pese a su corta edad, decide abandonar su facción (Abnegación) al no saber a ciencia cierta si es tan altruista como para dedicar su vida a los demás. La elección de Beatrice marca el inicio de “Divergente”: ella deberá enfrentar las pruebas de iniciación de la facción que ha elegido, donde hará aliados y poderosos enemigos, y ella deberá cuidar que nadie la conozca como una Divergente, caracterizada por pertenecer a más de dos facciones y representar, por consiguiente, un peligro para la sociedad.

“…Noto calor en las mejillas, me levanto y me sacudo el polvo. Unas cuantas personas se pararon cuando me caí, pero ninguna se ha ofrecido a ayudarme; sus ojos me siguen hasta el borde del pasillo. Hace meses que este tipo de cosas ocurren con los de mi facción: los de Erudición han estado publicando informes hostiles sobre Abnegación, y eso ha empezado a afectar nuestra forma de relacionarnos en el instituto. Se supone que la ropa gris, el corte de pelo sencillo  y el comportamiento sin pretensiones hacen que me sea más fácil olvidarme de mí y que los demás lo hagan también, pero ahora me convierte en un objetivo.

“Me paro junto a una ventana del Ala E y espero a que lleguen los de Osadía. Lo hago todas las mañanas: a las 7:25 en punto, los osados demuestran su valor saltando de un tren en marcha.

“Mi padre llama ‘demonios’ a los de esa facción. Llevan piercings, tatuajes y ropa negra. Su principal misión es proteger la valla que rodea la ciudad. ¿De qué? Ni idea. Deberían desconcertarme, debería preguntarme qué tiene que el ver el valor (que es la virtud que más aprecian) con ponerse un aro de metal en la nariz. Sin embargo, no puedo quitarles la vista de encima allá donde van. Se oye el silbato del tren y el sonido me retumba en el pecho. La luz fija en la parte delantera del vehículo se enciende y apaga al pasar a toda velocidad junto al instituto, chirriando sobre sus vías de hierro, y, cuando casi ha terminado de pasar, un éxodo en masa de jóvenes de ambos sexos vestidos con ropa oscura salta delos vagones en movimiento. Algunos caen y ruedan, otros dan unos cuantos pasos tambaleantes antes de recuperar el equilibrio; uno de los chicos rodea con un brazo los hombros de una chica mientras se ríe.Contemplarlos es una estupidez. Doy la espalda a la ventana y me meto entre la gente para llegar a la clase de Historias de las Facciones”.

Roberto Rondero / El Sol de México

Ciudad de México.- Una sola elección puede transformarte, es el eslogan de “Divergente” (Oceano Travesía, 463 páginas), la exitosa novela de Verónica Roth (Chicago, 1988) llevada a la pantalla grande el año pasado bajo la dirección de Neil Burgen, con las actuaciones de Shailene Woodley, Theo James y Kate Winslet.

“Vas a estar toda la noche despierto con Divergente, una inteligente montaña de emociones”: “Bookpage”; “Un libro absorbente y fascinante”: James Dashner (“El corredor del laberinto, New York Times”), son algunas de las críticas a este libro cuya palabra clave es la elección: que delimita quiénes son tus amigos, qué define tus creencias, y qué determina tus lealtades… para siempre.

- Enseñanzas de vida

No por nada Verónica Roth agradece a su madre Bárbara, quien la animó y motivó a escribir, “incluso antes de que ninguno de nosotros supiera que serviría para algo”, impulso que la decidió a cursar estudios de escritura creativa en la prestigiosa Northwestern University, y es que “Divergente” se convirtió en la primera novela de una trilogía que ha conquistado el éxito entre los lectores, colocándose en el primer lugar de la lista de best sellers del “New York Times”.

“Divergente” es la historia de Beatrice Prior, una chica de 16 años, que vive en una sociedad que ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra: Cordialidad, Erudición, Verdad, Abnegación y Osadía.

Beatrice, pese a su corta edad, decide abandonar su facción (Abnegación) al no saber a ciencia cierta si es tan altruista como para dedicar su vida a los demás. La elección de Beatrice marca el inicio de “Divergente”: ella deberá enfrentar las pruebas de iniciación de la facción que ha elegido, donde hará aliados y poderosos enemigos, y ella deberá cuidar que nadie la conozca como una Divergente, caracterizada por pertenecer a más de dos facciones y representar, por consiguiente, un peligro para la sociedad.

“…Noto calor en las mejillas, me levanto y me sacudo el polvo. Unas cuantas personas se pararon cuando me caí, pero ninguna se ha ofrecido a ayudarme; sus ojos me siguen hasta el borde del pasillo. Hace meses que este tipo de cosas ocurren con los de mi facción: los de Erudición han estado publicando informes hostiles sobre Abnegación, y eso ha empezado a afectar nuestra forma de relacionarnos en el instituto. Se supone que la ropa gris, el corte de pelo sencillo  y el comportamiento sin pretensiones hacen que me sea más fácil olvidarme de mí y que los demás lo hagan también, pero ahora me convierte en un objetivo.

“Me paro junto a una ventana del Ala E y espero a que lleguen los de Osadía. Lo hago todas las mañanas: a las 7:25 en punto, los osados demuestran su valor saltando de un tren en marcha.

“Mi padre llama ‘demonios’ a los de esa facción. Llevan piercings, tatuajes y ropa negra. Su principal misión es proteger la valla que rodea la ciudad. ¿De qué? Ni idea. Deberían desconcertarme, debería preguntarme qué tiene que el ver el valor (que es la virtud que más aprecian) con ponerse un aro de metal en la nariz. Sin embargo, no puedo quitarles la vista de encima allá donde van. Se oye el silbato del tren y el sonido me retumba en el pecho. La luz fija en la parte delantera del vehículo se enciende y apaga al pasar a toda velocidad junto al instituto, chirriando sobre sus vías de hierro, y, cuando casi ha terminado de pasar, un éxodo en masa de jóvenes de ambos sexos vestidos con ropa oscura salta delos vagones en movimiento. Algunos caen y ruedan, otros dan unos cuantos pasos tambaleantes antes de recuperar el equilibrio; uno de los chicos rodea con un brazo los hombros de una chica mientras se ríe.Contemplarlos es una estupidez. Doy la espalda a la ventana y me meto entre la gente para llegar a la clase de Historias de las Facciones”.