/ sábado 9 de julio de 2016

Artistas contemporáneos retratan la deriva de la infancia “Entre los Mundos”

Once artistas internacionales de la escena contemporánea, entre ellos la española Ángela de la Cruz y el cubano estadunidense Anthony Goicolea, retratan desde el miércoles pasado, en el histórico palacio de Roskow, en las cercanías de Berlín, la deriva de la infancia, su fantasía y la lucha por sus derechos.

La muestra “Rohkunstbau”, que cumple su 22 edición y está organizada por la Fundación Heinrich Boll, descubre sus intenciones en el título: “Entre los mundos”.

Se trata de una metáfora doble que juega, por un lado, con la fase de transición de la niñez a la edad adulta, y que, por otro, hace un guiño a los numerosos menores refugiados que están “a la deriva entre dos mundos”, explicó el comisario de la muestra, Mark Gisbourne, en la presentación a los medios.

“En los países marcados por la pobreza y la guerra, la infancia se vive de manera muy diferente. Allí los niños y adolescentes viven rodeados de pobreza, soportando el hambre, el trabajo infantil o la guerra, y experimentan un retraso en el crecimiento y la educación”, denunció.

De ahí que el fin de la exposición sea evocar “los mundos de fantasía, los mundos subterráneos y las aventuras” que los libros infantiles y la literatura en general recrean entre sus páginas para evidenciar las distintas situaciones a las que se enfrentan hoy los niños”, declaró Gisbourne.

Entre los artistas se encuentran talentos reconocidos como la española Ángela de la Cruz, nominada al premio Turner 2010, (el más prestigioso del arte contemporáneo en el Reino Unido) cuyo trabajo combina pintura y escultura en una obra en la que juega con las dimensiones y los colores.

Su obra comparte sala con las pinturas del alemán Peter Strauss, quien no acostumbra a seguir los “límites establecidos” de pintura y escultura y recurre a los “collages” y la yuxtaposición de materiales.

En salas contiguas puede observarse los dibujos en forma de cómic del sirio, Hamid Sulaiman, que “dibuja la guerra para reclamar la paz”, o los filmes de Ammar al-Beik, también sirio, quien traslada a sus películas el oscuro escenario de violencia en su país.

La exposición traslada a los espectadores a la inocencia y la fantasía, en un espacio como el palacio de Roskow, que después de la II Guerra Mundial fue utilizado como refugio y, con los años, se convirtió en un colegio.

Once artistas internacionales de la escena contemporánea, entre ellos la española Ángela de la Cruz y el cubano estadunidense Anthony Goicolea, retratan desde el miércoles pasado, en el histórico palacio de Roskow, en las cercanías de Berlín, la deriva de la infancia, su fantasía y la lucha por sus derechos.

La muestra “Rohkunstbau”, que cumple su 22 edición y está organizada por la Fundación Heinrich Boll, descubre sus intenciones en el título: “Entre los mundos”.

Se trata de una metáfora doble que juega, por un lado, con la fase de transición de la niñez a la edad adulta, y que, por otro, hace un guiño a los numerosos menores refugiados que están “a la deriva entre dos mundos”, explicó el comisario de la muestra, Mark Gisbourne, en la presentación a los medios.

“En los países marcados por la pobreza y la guerra, la infancia se vive de manera muy diferente. Allí los niños y adolescentes viven rodeados de pobreza, soportando el hambre, el trabajo infantil o la guerra, y experimentan un retraso en el crecimiento y la educación”, denunció.

De ahí que el fin de la exposición sea evocar “los mundos de fantasía, los mundos subterráneos y las aventuras” que los libros infantiles y la literatura en general recrean entre sus páginas para evidenciar las distintas situaciones a las que se enfrentan hoy los niños”, declaró Gisbourne.

Entre los artistas se encuentran talentos reconocidos como la española Ángela de la Cruz, nominada al premio Turner 2010, (el más prestigioso del arte contemporáneo en el Reino Unido) cuyo trabajo combina pintura y escultura en una obra en la que juega con las dimensiones y los colores.

Su obra comparte sala con las pinturas del alemán Peter Strauss, quien no acostumbra a seguir los “límites establecidos” de pintura y escultura y recurre a los “collages” y la yuxtaposición de materiales.

En salas contiguas puede observarse los dibujos en forma de cómic del sirio, Hamid Sulaiman, que “dibuja la guerra para reclamar la paz”, o los filmes de Ammar al-Beik, también sirio, quien traslada a sus películas el oscuro escenario de violencia en su país.

La exposición traslada a los espectadores a la inocencia y la fantasía, en un espacio como el palacio de Roskow, que después de la II Guerra Mundial fue utilizado como refugio y, con los años, se convirtió en un colegio.