/ martes 13 de junio de 2017

Aficionados viven la emoción de los clásicos del hipódromo

Como ya bien se sabe, el Hipódromo de las Américas se vuelve el punto de reunión de muchos fanáticos, seguidores, familias enteras, amigos y novios, que deciden pasar un fin de semana extremo pero con un poco de deporte.

Esta vez, el recinto ofreció a sus espectadores, dos duras y reñidas competencias, que sin duda, derrocharon adrenalina en la pista, algunos, fieles a las apuestas, entregaron su confianza a su favorito, otros simplemente apoyaron con ovaciones.

La primera contienda fue el Gran Premio Nacional, donde se coronó el hijo de Temple City en Lemonlime por Lemon Drop Kid, criado en Estados Unidos por Rancho San Jorge, obteniendo una gran satisfacción para su equipo. El LXXI Gran Premio Nacional, es la segunda prueba que compone la Triple Corona Mexicana.

La segunda carrera, esperada por muchos fue el XVII Clásico Esmeralda, donde la favorita era Jaguaryu, ganadora del Clásico Rubí, pero este título no le fue suficiente, ya que Jala Jala Jala, le arrebató la corona y llegó a la meta.

Todas las carreras sabatinas siempre son de gran sorpresa para los asistentes, aunque algunos no sean muy fans del deporte ecuestre, siempre se contagian de la diversión, pasión y adrenalina que se respira a su alrededor. La interacción en las redes sociales, es una actividad que todos realizan dentro y fuera del recinto, las selfies con los amigos y familiares, es algo que no puede faltar cuando se visita el lugar.

Como ya bien se sabe, el Hipódromo de las Américas se vuelve el punto de reunión de muchos fanáticos, seguidores, familias enteras, amigos y novios, que deciden pasar un fin de semana extremo pero con un poco de deporte.

Esta vez, el recinto ofreció a sus espectadores, dos duras y reñidas competencias, que sin duda, derrocharon adrenalina en la pista, algunos, fieles a las apuestas, entregaron su confianza a su favorito, otros simplemente apoyaron con ovaciones.

La primera contienda fue el Gran Premio Nacional, donde se coronó el hijo de Temple City en Lemonlime por Lemon Drop Kid, criado en Estados Unidos por Rancho San Jorge, obteniendo una gran satisfacción para su equipo. El LXXI Gran Premio Nacional, es la segunda prueba que compone la Triple Corona Mexicana.

La segunda carrera, esperada por muchos fue el XVII Clásico Esmeralda, donde la favorita era Jaguaryu, ganadora del Clásico Rubí, pero este título no le fue suficiente, ya que Jala Jala Jala, le arrebató la corona y llegó a la meta.

Todas las carreras sabatinas siempre son de gran sorpresa para los asistentes, aunque algunos no sean muy fans del deporte ecuestre, siempre se contagian de la diversión, pasión y adrenalina que se respira a su alrededor. La interacción en las redes sociales, es una actividad que todos realizan dentro y fuera del recinto, las selfies con los amigos y familiares, es algo que no puede faltar cuando se visita el lugar.