/ viernes 5 de mayo de 2017

Potencia sensorial inunda exposición

En la galería Óscar Román se inauguraron las exposiciones: “Empatía cromática” y “Animalandia”; la primera de Manuel Moreno, quien irrumpe en la plástica contemporánea como un artista conceptual y de expresionismo abstracto; y la segunda, del escultor Antonio López con sus ideas lúdicas.

El espacio cultural de Polanco se vio pleno con el arte de estos dos creadores y también del entusiasmo de los asistentes, quienes apreciaron la propuesta de Moreno. Él desde hace 10 años desarrolla una obra catalogada de alta potencia sensorial que recoge la tradición “tachista” de los años 40-50 que tanto le apasionan.

Como se vio en su reciente muestra, que alude a la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella y al color, este artista manifiesta su activa vocación por cuidar el medio ambiente, lo cual se refleja en el uso de materiales reciclados en muchas de sus obras.

Lienzos reutilizados, cajas de fruta y madera encuentran una reencarnación artística desde la imaginación y el respeto, además de una segunda oportunidad para las cosas que ofrece una nueva interpretación para el espíritu a consideración de Manuel Moreno, cuyas piezas contienen tono y textura de forma elegante y rítmica.

Por su parte, Antonio López es escultor figurativo cuyas imágenes son un diálogo con el espectador, recordándole su infancia como origen de su personalidad, sus esculturas habitan el mundo como una pregunta, y mientras, el espectador la rodea para verla desde todos los ángulos, como lo vimos en su reciente exhibición “Animalandia”.

En la galería Óscar Román se inauguraron las exposiciones: “Empatía cromática” y “Animalandia”; la primera de Manuel Moreno, quien irrumpe en la plástica contemporánea como un artista conceptual y de expresionismo abstracto; y la segunda, del escultor Antonio López con sus ideas lúdicas.

El espacio cultural de Polanco se vio pleno con el arte de estos dos creadores y también del entusiasmo de los asistentes, quienes apreciaron la propuesta de Moreno. Él desde hace 10 años desarrolla una obra catalogada de alta potencia sensorial que recoge la tradición “tachista” de los años 40-50 que tanto le apasionan.

Como se vio en su reciente muestra, que alude a la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella y al color, este artista manifiesta su activa vocación por cuidar el medio ambiente, lo cual se refleja en el uso de materiales reciclados en muchas de sus obras.

Lienzos reutilizados, cajas de fruta y madera encuentran una reencarnación artística desde la imaginación y el respeto, además de una segunda oportunidad para las cosas que ofrece una nueva interpretación para el espíritu a consideración de Manuel Moreno, cuyas piezas contienen tono y textura de forma elegante y rítmica.

Por su parte, Antonio López es escultor figurativo cuyas imágenes son un diálogo con el espectador, recordándole su infancia como origen de su personalidad, sus esculturas habitan el mundo como una pregunta, y mientras, el espectador la rodea para verla desde todos los ángulos, como lo vimos en su reciente exhibición “Animalandia”.