/ miércoles 29 de julio de 2020

Recuerdo de una boda real: a 39 años del enlace de Carlos y Diana

Millones de personas recuerdan hoy la que fuera la boda del siglo

Era el 29 de julio de 1981, cuando la mayoría de los ingleses, muchos de los cuales se habían desvelado para festejar el enlace real, apartaban sus lugares frente a la famosa catedral de San Pablo donde el príncipe de Gales contrajo matrimonio con lady Diana Francis Spencer, hija del octavo conde de Spencer.

La llamada “boda del siglo” en donde los que la vimos, creíamos en que esto era una verdadera historia de amor, un cuento de hadas, como dijo el arzobispo.

Ya sabemos el final. Pero, recordemos un poco de esta ceremonia de la cual 750 millones de personas la vimos por televisión, 3 mil 500 personas la vivieron fuera de la catedral. El novio, de 32 años y su esposa, de 20, tuvieron por padrinos a sus hermanos menores (él, a Andrés y a Eduardo), y ella, a su padre, John Spencer, quien estaba recuperándose de un infarto.

En el trayecto, tras terminar el enlace, contó con 2 millones de fanáticos de la realeza hasta el palacio de Buckingham con 4 mil policías y 22 mil oficiales militares para resguardar la seguridad.

Lady Diana, quién pasó su última noche de soltera en ClarenceHouse, residencia de la reina madre, y actualmente, hogar del príncipe Carlos y de su actual esposa, la princesa Camilia.

En esa hermosa mañana del 29 de julio, Lady Di, salió de esta residencia, al lado de su padre, en una carroza de cristal, que fue realizada en 1910 y comprada por Jorge V para su coronación. Al llegar a la catedral, ya la esperaba el novio en el altar. Su padre la acompañó junto con 5 damas de honor y 2 pajes.

Las damas de la novia fueron: lady Sarah Armstrong-Jones, de 17, India Hicks, de 14, nieta de Lord Mountbatten, Sarah Jane Gaselee, de 10, Catherine Cameron, de 6, y ClementineHambor, de 5, bisnieta de sir Winston Churchill. Y los pajes fueron Lord Nicholas Windsor, de once años, y Eduardo van Custem, de 8.

A la salida, los príncipes de Gales se dirigieron, en un landó abierto hecho para el rey Eduardo VII en 1902, al palacio de Buckingham, en donde hubo una recepción para 120 personas y en cuyo balcón, y frente multitud, el futuro rey besó a su princesa en los labios.

Diana lució un vestido de corte romántico de tafetán de seda color marfil, manga afarolada, moño central, con 10000 perlas bordadas a mano, y una cola de 25 metros de largo, de los diseñadores Elizabeth y David Emmanuel.

El vestido costó, en aquella época, un millón dólares, y se realizó una copia. La novia lució la famosa tiara Spencer. A 39 años de este enlace, y, tras la ruptura matrimonial y sus ya famosos escándalos, afirmo que, en realidad, solo fue un cuento, solo fue un negocio, y solo fue, para Carlos, el heredero del trono, un deber, con el cometido de tener descendencia de una joven cuyas cualidades para merecer ser la esposa del futuro rey consistieron en ser virgen, ser aristócrata, de sangre inglesa y de intachable reputación, sin mancha.

El próximo 31 de agosto, Diana cumplirá 23 años de haber muerto. Y Carlos y Camila, tras 15 años de matrimonio, lograron fortalecer su amor pese al recuerdo, ya lejano, de la famosísima princesa Diana. ¿Usted qué opina?

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Era el 29 de julio de 1981, cuando la mayoría de los ingleses, muchos de los cuales se habían desvelado para festejar el enlace real, apartaban sus lugares frente a la famosa catedral de San Pablo donde el príncipe de Gales contrajo matrimonio con lady Diana Francis Spencer, hija del octavo conde de Spencer.

La llamada “boda del siglo” en donde los que la vimos, creíamos en que esto era una verdadera historia de amor, un cuento de hadas, como dijo el arzobispo.

Ya sabemos el final. Pero, recordemos un poco de esta ceremonia de la cual 750 millones de personas la vimos por televisión, 3 mil 500 personas la vivieron fuera de la catedral. El novio, de 32 años y su esposa, de 20, tuvieron por padrinos a sus hermanos menores (él, a Andrés y a Eduardo), y ella, a su padre, John Spencer, quien estaba recuperándose de un infarto.

En el trayecto, tras terminar el enlace, contó con 2 millones de fanáticos de la realeza hasta el palacio de Buckingham con 4 mil policías y 22 mil oficiales militares para resguardar la seguridad.

Lady Diana, quién pasó su última noche de soltera en ClarenceHouse, residencia de la reina madre, y actualmente, hogar del príncipe Carlos y de su actual esposa, la princesa Camilia.

En esa hermosa mañana del 29 de julio, Lady Di, salió de esta residencia, al lado de su padre, en una carroza de cristal, que fue realizada en 1910 y comprada por Jorge V para su coronación. Al llegar a la catedral, ya la esperaba el novio en el altar. Su padre la acompañó junto con 5 damas de honor y 2 pajes.

Las damas de la novia fueron: lady Sarah Armstrong-Jones, de 17, India Hicks, de 14, nieta de Lord Mountbatten, Sarah Jane Gaselee, de 10, Catherine Cameron, de 6, y ClementineHambor, de 5, bisnieta de sir Winston Churchill. Y los pajes fueron Lord Nicholas Windsor, de once años, y Eduardo van Custem, de 8.

A la salida, los príncipes de Gales se dirigieron, en un landó abierto hecho para el rey Eduardo VII en 1902, al palacio de Buckingham, en donde hubo una recepción para 120 personas y en cuyo balcón, y frente multitud, el futuro rey besó a su princesa en los labios.

Diana lució un vestido de corte romántico de tafetán de seda color marfil, manga afarolada, moño central, con 10000 perlas bordadas a mano, y una cola de 25 metros de largo, de los diseñadores Elizabeth y David Emmanuel.

El vestido costó, en aquella época, un millón dólares, y se realizó una copia. La novia lució la famosa tiara Spencer. A 39 años de este enlace, y, tras la ruptura matrimonial y sus ya famosos escándalos, afirmo que, en realidad, solo fue un cuento, solo fue un negocio, y solo fue, para Carlos, el heredero del trono, un deber, con el cometido de tener descendencia de una joven cuyas cualidades para merecer ser la esposa del futuro rey consistieron en ser virgen, ser aristócrata, de sangre inglesa y de intachable reputación, sin mancha.

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