/ jueves 25 de noviembre de 2021

Viajar como medida preventiva para el Alzheimer

El Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía estima que más de 350 mil personas tienen Alzheimer en el país. 

El turismo resulta en una actividad “física saludable para seguir en el tiempo libre”. Algo que quizá ya se intuía pero, ¿qué hay de la parte mental? De acuerdo con un estudio de la Coalición Mundial para el Envejecimiento, el acto de viajar puede ser un factor relevante para retrasar la aparición de enfermedades cerebrales como el Alzheimer.

Con base en su último informe en el que se encuestó a 1,500 estadunidenses, se reportó que, entre las motivaciones para viajar se encontraba precisamente el hecho de que, la estimulación mental causada por la planificación y tomar vacaciones se percibía como un agente que puede prevenir esta patología relacionada con el olvido.

Y es que el acto de planear un viaje, desde revisar las opciones de destino, la interacción con gente nueva, comunicarse con otra persona que hable un idioma diferente al nuestro y hasta el regreso es un proceso en el que la mente se activa y que resulta benéfico.

Se ha demostrado que quienes continuamente están “desafiando” a su cerebro, exponiéndolo a nuevos retos o complejas tareas de aprendizaje parecen tener un cerebro más sano y presentan menor probabilidad de desarrollar demencia.

Investigaciones recientes han demostrado que, mientras nuestro cerebro esté sano desarrollará nuevas conexiones entre las neuronas, incluso en edad avanzada. Nuestro cerebro es un ente que gusta de estar aprendiendo de manera constante, cualquier traslado de un punto monótono hacia algo nuevo, será bien recibido por éste.

Leer más:

La Sociedad Española de Neurología, afirma que las “neuronas pueden crear nuevas conexiones, pero es clave entrenar y estimular el cerebro; se hace con tres elementos: enfrentar a nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Cuando viajamos, la novedad se presenta en el propio acto, al salir de la rutina; la variedad la podemos encontrar en la gastronomía, en el momento en que degustamos un platillo diferente al que estamos acostumbrados, puede ser una experiencia sensorial altamente estimulante y el desafío podemos encontrarlo estando en un lugar desconocido

La gastronomía es solo una de tantas facetas que pueden estimular en gran medida nuestra mente, invitándonos a desafiar nuestra cognición. Está también la visita a un museo, por ejemplo, en donde, al apreciar una pintura, escultura o galería de fotos; las obras, pueden accionar algo de nuestra memoria cercana o remota.

La música puede ser otro aspecto que puede detonar la actividad de nuestra mente. Si escuchamos música de marimba, seguro recordaremos algún viaje que hicimos al sur de nuestro país: Tabasco, Campeche o Yucatán. Mientras que, si percibimos una bossa nova clásica, seguro remitiremos nuestra mente a un viaje por Brasil.

Alzheimer, padecimiento cercano

Aterrizando el panorama de esta dolencia a nuestro país, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía estima que más de 350 mil personas tienen Alzheimer en el país.

Esta alteración en la mente afecta las células del cerebro (neuronas) provocando que se degeneren y mueran. Quienes la padecen presentan un deterioro progresivo en la capacidad para procesar el pensamiento. El síntoma más representativo es el desgaste continuo de las funciones mentales como: pérdida de la memoria, problemas para articular el lenguaje (olvido de palabras), problemas para reconocer objetos, desorientación en tiempo y espacio (olvido de fechas y lugares), por mencionar algunos.

La enfermedad de Alzheimer no hace distinción de clase socioeconómica, raza ni grupo étnico, afecta por igual a hombres y mujeres, aunque más frecuentemente a personas de edad avanzada, aproximadamente un 10 % en mayores de 65 años y un 47 % en personas de 85 años, aunque también puede presentarse en personas jóvenes (35-50 años).

Pese a que esta afección es incurable, existen tratamientos eficaces modificadores de este desorden, como terapias para retrasar la progresión de los síntomas. Aunado a esto, podemos ocuparnos de factores que pueden influir para prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad, como tener una alimentación sana, realizar ejercicio, actividades de estimulación cognoscitiva, por ejemplo, hacer rompecabezas, crucigramas, leer, escuchar música.

¿Más sugerencias? Escucha este podcast:


El turismo resulta en una actividad “física saludable para seguir en el tiempo libre”. Algo que quizá ya se intuía pero, ¿qué hay de la parte mental? De acuerdo con un estudio de la Coalición Mundial para el Envejecimiento, el acto de viajar puede ser un factor relevante para retrasar la aparición de enfermedades cerebrales como el Alzheimer.

Con base en su último informe en el que se encuestó a 1,500 estadunidenses, se reportó que, entre las motivaciones para viajar se encontraba precisamente el hecho de que, la estimulación mental causada por la planificación y tomar vacaciones se percibía como un agente que puede prevenir esta patología relacionada con el olvido.

Y es que el acto de planear un viaje, desde revisar las opciones de destino, la interacción con gente nueva, comunicarse con otra persona que hable un idioma diferente al nuestro y hasta el regreso es un proceso en el que la mente se activa y que resulta benéfico.

Se ha demostrado que quienes continuamente están “desafiando” a su cerebro, exponiéndolo a nuevos retos o complejas tareas de aprendizaje parecen tener un cerebro más sano y presentan menor probabilidad de desarrollar demencia.

Investigaciones recientes han demostrado que, mientras nuestro cerebro esté sano desarrollará nuevas conexiones entre las neuronas, incluso en edad avanzada. Nuestro cerebro es un ente que gusta de estar aprendiendo de manera constante, cualquier traslado de un punto monótono hacia algo nuevo, será bien recibido por éste.

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La Sociedad Española de Neurología, afirma que las “neuronas pueden crear nuevas conexiones, pero es clave entrenar y estimular el cerebro; se hace con tres elementos: enfrentar a nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Cuando viajamos, la novedad se presenta en el propio acto, al salir de la rutina; la variedad la podemos encontrar en la gastronomía, en el momento en que degustamos un platillo diferente al que estamos acostumbrados, puede ser una experiencia sensorial altamente estimulante y el desafío podemos encontrarlo estando en un lugar desconocido

La gastronomía es solo una de tantas facetas que pueden estimular en gran medida nuestra mente, invitándonos a desafiar nuestra cognición. Está también la visita a un museo, por ejemplo, en donde, al apreciar una pintura, escultura o galería de fotos; las obras, pueden accionar algo de nuestra memoria cercana o remota.

La música puede ser otro aspecto que puede detonar la actividad de nuestra mente. Si escuchamos música de marimba, seguro recordaremos algún viaje que hicimos al sur de nuestro país: Tabasco, Campeche o Yucatán. Mientras que, si percibimos una bossa nova clásica, seguro remitiremos nuestra mente a un viaje por Brasil.

Alzheimer, padecimiento cercano

Aterrizando el panorama de esta dolencia a nuestro país, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía estima que más de 350 mil personas tienen Alzheimer en el país.

Esta alteración en la mente afecta las células del cerebro (neuronas) provocando que se degeneren y mueran. Quienes la padecen presentan un deterioro progresivo en la capacidad para procesar el pensamiento. El síntoma más representativo es el desgaste continuo de las funciones mentales como: pérdida de la memoria, problemas para articular el lenguaje (olvido de palabras), problemas para reconocer objetos, desorientación en tiempo y espacio (olvido de fechas y lugares), por mencionar algunos.

La enfermedad de Alzheimer no hace distinción de clase socioeconómica, raza ni grupo étnico, afecta por igual a hombres y mujeres, aunque más frecuentemente a personas de edad avanzada, aproximadamente un 10 % en mayores de 65 años y un 47 % en personas de 85 años, aunque también puede presentarse en personas jóvenes (35-50 años).

Pese a que esta afección es incurable, existen tratamientos eficaces modificadores de este desorden, como terapias para retrasar la progresión de los síntomas. Aunado a esto, podemos ocuparnos de factores que pueden influir para prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad, como tener una alimentación sana, realizar ejercicio, actividades de estimulación cognoscitiva, por ejemplo, hacer rompecabezas, crucigramas, leer, escuchar música.

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