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1-0 a favor del Fondo Monetario Internacional / Horizonte Económico / Luis G. Álvarez Tostado Valdivia

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado martes presentó su revisión anual de la economía mexicana, donde presenta estimaciones del 2015 al 2020.

El dato que dio la nota fue que la economía mexicana crecerá menos en 2016 y en general bajó la estimación de los próximos seis años respecto a su estimación de crecimiento presentada en meses pasados.

Para el presente ejercicio fiscal se crecerá 2.25 por ciento en vez de 2.3 por ciento, para el 2016 cae la estimación del 2.8 por ciento al 2.5 por ciento, para el 2017 la estimación del crecimiento disminuye de 3.1 al 2.9 por ciento, para el 2018 se estima una baja de 3.2 a 3.1 y en 2019 de 3.3 a 3.2 y solamente se mantiene la estimación del 2020 en 3.3 por ciento.

Lo que caló hondo en el Gobierno es que se disminuyera la del año que entra, pues el organismo internacional estima en 0.3 por ciento y por eso decimos que el FMI va ganando un juego que todavía no comienza, el Gobierno mexicano iniciará perdiendo el partido del 2016. Pero si vemos más críticamente los datos son devastadores para el Gobierno Federal, pues, si se cumplen la estimaciones del FMI, el presente sexenio será el de más bajo crecimiento en los últimos tres sexenios, en el mejor de los casos el crecimiento se ubicará solo por encima del 2 por ciento en promedio del sexenio.

No solo duele el dato duro que ofrece el FMI, sino los argumentos que da para bajar dicha estimación. El FMI atribuye esta disminución en su estimación del crecimiento económico, a la caída en la producción de petróleo y en su precio, lo que ha ocasionado un impacto negativo en los ingresos públicos. Por ejemplo, la mezcla mexicana de petróleo que comercializa Pemex en la semana que termina cayó a niveles mínimos desde el 2008; se cotizó a 33.54 dólares por barril. Aunque la Secretaría de Hacienda minimice este tipo de efectos diciendo que se contrataron coberturas a 50 dólares por barril, lo que es cierto es que no toda la producción de exportación está cubierta, lo que implica un margen grande que sí se verá afectado por esta disminución y por lo tanto una disminución adicional en los ingresos públicos y su repercusión en el gasto, se habla que el gasto de inversión disminuye alrededor del 20 por ciento.

El FMI señala que el Banco Central debe de mantener su meta de inflación, que durante todo el periodo 2016 se estima será de 3 por ciento, una inflación baja y controlada.

Pone “focos rojos” en el sentido de la intervención del Banco de México para mantener la estabilidad del peso, esta política no debe de ser reforzada, esta política debe de ser temporal, pues se han dado una baja en 19.4 mil millones de dólares en las reservas monetarias del país.

Asimismo, el FMI señala que el Gobierno debe de ser prudente con el déficit el cual en 2014 fue de 4.59 por ciento del PIB y en 2015 se estima que será de 3.50 por ciento del PIB, con la caída de los ingresos si no logra ajustarse en la misma proporción el gasto es muy probable que el déficit aumente en 2016.

El incremento del déficit siempre tiene una tentación muy grande para que no crezca y es el endeudamiento, por lo que el FMI sugiere controlar la deuda pública por debajo del 50 por ciento del PIB y en tanto al déficit público sugiere que se mantenga en 2 por ciento del PIB.

Las pensiones seguirán siendo un problema para nuestro país, por lo que se tiene que concretar una nueva reforma.

Por último, señala, como parte del pronóstico de crecimiento de México, una desaceleración en la economía global, en particular de Estados Unidos, lo que ocasionará menos exportaciones de nuestro país.

La crítica más severa que se hace es que la mayoría de los problemas económicos del país son internos y no externos como siempre lo señala el Gobierno, la baja en el precio del petróleo es un hecho que hay que enfrentar en políticas económicas internas para subsanarlo.

Para el FMI el petróleo, la baja en los ingresos públicos, el endeudamiento, la disminución de los gastos sobre todo los de inversión, las pensiones, y en general el déficit público y la desaceleración de la economía internacional, son problemas que llevan a disminuir la estimación del crecimiento económico del país.

Ojalá que el Gobierno tenga la capacidad de encontrar algunas alternativas que pudieran hacer que realmente no disminuyera el crecimiento, pues esto implica menos empleos y por lo tanto más problemas.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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