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Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

  • Los costos del desplome petrolero para México

La crisis petrolera que se vive desde hace más de un año y medio se debe ante todo al exceso de oferta de crudo a nivel mundial. Los países árabes no han querido reducir sus niveles de producción –y de oferta- debido a que con los ingresos petroleros están nutriendo sus ingresos públicos y obteniendo recursos para financiar o pagar sus deudas. Se calcula que para principios de este 2016 hay un exceso de oferta de más de 3 millones de barriles al día.

En el caso mexicano, hasta finales del año pasado la producción fue de solamente 1.2 millones de barriles diarios, lo cual, junto con el desplome en la cotización del oro negro, hizo que se presentara una disminución de cerca de 18 mil millones de dólares para el país. Esta disminución en los ingresos petroleros, producto de la disminución en la cantidad física de petróleo y una disminución en su cotización, ha generado los siguientes efectos:

En primer lugar, una seria reducción de los ingresos del erario, de los cuales dependen las participaciones federales; es decir, el dinero que da el Gobierno central a las entidades federativas. Ello obligará a muchos estados o unidades federativas a endeudarse para cumplir con sus compromisos de infraestructura y programas sociales. Sin embargo, hay que destacar que en estos momentos la deuda de estados y municipios solo constituye 2.9 por ciento del PIB mexicano.

En segundo lugar, la capacidad para importar de la economía mexicana será mucho menor. Se sabe que las divisas o los dólares de las remesas que provienen de Estados Unidos, junto con los dólares que proceden de la exportación del petróleo, dan al país los necesarios para hacer sus importaciones. Sin embargo, hay que hacer notar que los créditos externos y la inversión que recibe nuestro país son también fuentes importantes de recursos para que se compre del extranjero todo lo que se necesita. Y no hay que olvidar que se debe comprar no solo manufacturas, sino también servicios y tecnologías del extranjero.

De hecho, los mexicanos vivimos de las importaciones. Más de 30 por ciento de los bienes y servicios que consumimos en el mercado nacional proviene fuera, en especial de Estados Unidos. La teoría económica desde hace muchos años establece que para que un país pueda importar, debe de conseguir las divisas a través de las exportaciones. En el caso mexicano, los dólares que percibimos por el petróleo son solo 12 por ciento de las exportaciones totales que hace el país. No obstante, es muy sensible el efecto de la disminución de los dólares petroleros. Los que provienen de las exportaciones agropecuarias, automotrices y del sector aeroespacial no han logrado suplir o compensar la disminución de las exportaciones petroleras. Además, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, estableció que el desplome del precio del petróleo significó una reducción de casi 5 décimas de crecimiento del PIB para México.

En tercer lugar, es más que evidente que el desplome del precio del petróleo significará un severo recorte al gasto público. Es un hecho que los gastos en el sector salud y educativo se verán seriamente ajustados. De ahí la crucial importancia de recibir recursos del extranjero vía créditos externos o inversión extranjera. De esta forma, todos los dólares -e ingresos que no recibimos por el petróleo- se pueden ver compensados por los que hacen los inversionistas para construir nuevas plantas productivas, para comprar activos mexicanos, y con ello evitar que se paralice la economía nacional.

La mayoría de los economistas establece que para estimular a una economía, se le debe inyectar más dinero y potenciar los gastos de consumo e inversión. En el caso mexicano, es claro que la reducción del ingreso petrolero debe ser compensada con mayores entradas de recursos por las vías mencionadas. Desde luego, un superávit comercial también sería útil para compensar esa disminución en los precios del petróleo, pero no es el caso.

En cuarto lugar, el desplome del precio del petróleo significa un serio atentado contra el peso mexicano. La disminución de los dólares recibidos por la merma del petróleo, junto con el incremento de la tasa de interés en Estados Unidos –que puede propiciar un drenaje de divisas- son serios riesgos para la economía mexicana.
enriquevera2004@yahoo.com.mx