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Los Trescientos y algunos más / Carlos Gonzalez Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Tlacotalpan y la candelaria

* Laguna de Catemaco

  • Esos pobres changos

 

Salir de la enorme capital siempre resulta una bocanada de aire fresco, y en esta ocasión, la maestra Lilia Juárez Díaz fue nuestra anfitriona jarocha el fin de semana pasado. Conocimos el Puente que atraviesa el Río Papaloapan en toda la altura de mar interior, en su salida al mar por Alvarado, une la carretera costera con la rivereña del Río de las Mariposas.

Fuimos admirando el feraz campo veracruzano con sus tierras de humedad, que no es de riego y donde hay que extremar el cuidado para que no crezca el pasto espontáneo que quita alimento a los
plantíos.

Al contrario del altiplano donde vivimos en el que pronto la tierra está seca y reparte polvo al pasar, estuvimos en Cosamaloapan, asiento del Ingenio de San Cristóbal de don Roberto García Mora, padre de mi exnovia Conchita Garcia Remes y magnate que fue propietario del mayor ingenio nacional al que llegaba la caña por lanchones en convoyes por el gran río o por el Ferrocarril, que iba de Tuxtepec.

Los cañaverales tupidos al grado que sus troncos o cañas dejan poco espacio entre ellos y llegamos a la Perla de Sotavento y de Veracruz a Tlacotalpan, hermoso sitio donde la excepción es que muchas de sus calles están cubiertas de pasto novedad exclusiva la ciudad está particularmente arreglada, porque estamos en los preparativos de la Mayor fiesta con resonancia nacional y mundial el 2 de febrero, Día de la Candelaria feria anual.

Con predominio de ganado cebú del que lucen ejemplares tan escogidos que los hay no solo con sus características raciales, color, tamaño de la giba y otros caracteres, hasta pudimos admirar un cebú enanito tan pequeño que parecía de juguete, hasta que pudimos tocarlo y ver que sacan la lengua y sueltan los desechos.

En la plaza central hay el baile popular con predominio de la música local, la jarana, música de arpas, guitarras muy reducidas forma muy especial para templar y tocar y los ingeniosos cuartetos con temas del momento como aquel popular de “quien le pega a una mujer/no tiene perdón de Dios/sino le pega otra vez”.

Con los invitados estaba el marido de la profesora, Sergio Roberto, que puso semblante serio con las coplas. El director de los trovadores, quien de inmediato les improvisó lo que nos dejó contentos “me gusta ser muy atento /me gusta ser educado/perdone usted don Roberto/por no haberlo saludado.

Los preparativos de los festejos incluyen la procesión por el Río, los juegos con los toros que los meten al agua sin hostigarlos como hacían antes, entre las glorias lugareñas destaca el dr. Gonzalo Aguirre Beltrán por múltiples obras de antropología, historia, y poesía.

El pintor Salvador Ferrando con obra tan valiosa como desconocida, en cambio, la conseja popular refiere la casa de Agustín Lara y hay una que así la llaman, pero Pancho Liguori demostró que el músico poeta nació en esta capital en el Centro Histórico.

Por lo que en alguna de sus composiciones reconoció sus méritos múltiples, pero sin dejar de mencionar, el sueño de nacer veracruzano, y así la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad a
Tlacotalpan.

Con lo que la afluencia turística de visitantes nacionales y extranjeros va en aumento sobre lo que fuera simple feria regional, su importancia data de la prosperidad del siglo XIX cuando fue navegable el Río Papaloapan desde Alvarado hasta Tuxtepec en el vecino Estado de Oaxaca.

Donde operaba puente elevadizo del Ferrocarril Panamericano para permitir el cruce por los barcos. Como el Show Boat tradicional de Nueva Orleans.

Barcos de poco calado impulsados por ruedas de paletas que llevaban pasajeros, correo y carga con estaciones en las poblaciones,por lo que, Tlacotalpan no solo fue puerto de altura sino también Escuela Naval en cursos de dos años.

Con los dulces regionales de pepita y de almendra, los panes de huevo en tiras como marquesotes que llevan ajonjolí en la parte superior con el sabor particular que dan los hornos de leña, también los licores a base de frutas locales alcohol de caña, azúcar y añejamiento de un año mínimo.

Ricos al tomarlos pero cuando los tragos van suculentos, en poco tiempo sentimos que íbamos sobre las olas en aguas del río. El jobo, el nanche, y otros estilos.Fuimos al afamado café de La Flecha, y probamos plátano macho verde y maduro en sus diversas frituras y formas, las galletas de mantequilla, los pasteles de almendra.

Y hablando de movimiento, adquirí una  mecedora en madera de cedro con asiento y respaldo de tejido de bejuco con material de hoja de palma, no con lo que hoy falsifican con tiras de plástico.

De ese rumbo fue la Hacienda de El Zapotal de Dolores Tostala bella segunda esposa del general SantaAna de quien tenemos retrato ovalado de los maestros de la
academia de San Carlos.

Mujer que reunía las condiciones de la esposa mexicana pues acompañó al discutido personaje que oscila en héroe y  humillado traidor. Aunque no es posible negarle protagonismo principal enla Historia de México desde antes del Grito de Dolores en 1810 hasta la Revolución de Ayutla
en 1854.

Y que tuvo arrestos y guardó recursos para seguir en la búsqueda del poder, hasta que le robaron dinero para compra de armas y barcos de proyectada expedición y que viejo y enfermo pobre además, le acompañó en los días finales de regreso a México, a la casa en la calle de Uruguay y le mandaba y pagaba solicitantes de favores para hacerle creer que todavía tenía fuerza política para hacer recomendaciones.

Lamentamos tener que ajustarnos al itinerario cuando comenzamos a saborear la ricura anímica del ambiente testigo de Tlacotalpan. Conforme itinerario seguimos para Catemaco. Mar interior más que lago, el mayor de México junto con Chapala pues hoy está desaparecido el Lago de Texcoco y sus anexos que cubría todo el Valle de Anáhuac.

Pues al fin del Imperio Azteca y toma conquistada por Cortés, México era en una laguna y Guadalajara en un llano, la isla de Tenochtitlán capital del Imperio era apenas cuando más, todo el Centro Histórico lo que hoy está bajo la autoridad del sabio experimentado Jesús González Schmal.

Catemaco, a la bajada de la Sierra de los Tuxtlas la zona del frijol negro “de la orilla, que no tiene hollejo, lo fríen sin dejarlo grasoso y complementa cualquier guiso.

Catemaco tiene fama internacional por ser asiento nacional de los brujos, pues habitan la ciudad a orillas del agua brujos de todas las especialidades que curan el mal de ojo, hacen regresar al ser amado dan polvos para enamorar a la dama esquiva para que los compañeros de trabajo dejen de discriminar y molestar.

Recetan medicamentos para regresar a la prosperidad los negocios quebrados, curan los granos, la caída del cabello, las penas prematuras, las piedras vesiculares aunque con todo y eso no anuncian ni hemos sabido que quiten las piedras de la cabeza que producen tontera permanente.

Desde el inicio de los tiempos, el hombre evade la realidad buscando medios para realizar sus ilusiones el gran visir, los augures , los magos, los ministros eunucos, libros de profecías en términos ambiguos, los Idus de marzo, el Niño Fidencio,  Rasputín y de todos ellos la versión actual son los “Magos de Catemaco”.

Tiene calidad en la cocina local a base de mariscos, mojarras y pescados, las aguas lacustres tiene sección de baños de temazcal, venden barros para poner sobre la piel y cerrar las arrugas faciales.

Aprovechando el sitio han filmado películas de largo metraje como la de Sean Connery, así como telenovelas y cortos.

La gran extensión incluye también algunas islas la de las Garzas una de las más famosas pues son tantas las aves que ahí pernoctan aunque salen a buscar alimento en los alrededores, cuando están sobre los árboles parece que fue nieve con lo que el paisaje lo contemplamos todo blanco, cual si fuera Suiza.

No menos famosa es la Isla de los Monos que la Universidad Veracruzana trajo del Quinto Continente para mejorar las especies locales, aunque tal fuera la intención original los hechos muestran resultados no tan favorables, los macacos lucen pelambre y piel sucios y sin brillo, están flacos con los huesos pegados al cuerpo.

Se acercan a las lanchas de turistas pidiendo alimento pero no reciben lo necesario para tener correctos comodidades de vida y desarrollo, como los van enseñando a no comer aunque tengan hambre, muestran agresividad cuando están próximos a las embarcaciones.

Nunca falta un prietito en el arroz blanco, y así pasamos la agradable experiencia, la grata contemplación de las bellezas naturales, y la actividad humana en Tlacotalpan nos dejó contentos, pero, tuvimos malestar en el recorrido pues todos los tramos carreteros que caminamos adolecen de muy deficiente señalización, ni el mínimo anuncio de cuantos kilómetros faltan para el próximo poblado lo que hay en él, gasolina, restorán, hotel, botica, taller, etc., y tuvimos que encomendarnos a los Brujos de Catemaco y comprarles ungüentos y polvos para no romper llantas y suspensiones en la proliferación de baches sobre el pavimento que son muchos, son abundantes y profundos como para pedir  que amplíen las carreteras para que cubran los bache y podamos pasar en mejores condiciones.

Los usuarios, en lo favorable, experimentamos sensación de seguridad y orden en el tránsito vehicular ya que el turismo queda reconocido como importante posibilidad de ingresos fiscales y desarrollos comerciales, y México tiene abundantes opciones para el turismo que vienen desde el Continente americano.

Salió de las aguas y los humanos indígenas y conquistadores dejaron pirámides, ciudades, templos y palacios, que haya condiciones para el fácil acceso, veremos otras rutas para recorrer y ya haremos reseña y
hasta los próximos Trescientos… y… Algunos más…