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Lo complicado de actuar correctamente / Federico Ling Sanz Cerrada

  • Federico Ling Sanz

La visita del papa Francisco me deja un sabor agridulce. Resulta muy difícil hacer lo correcto y actuar con benevolencia y coherencia. La virtud menos vista en un político es la de actuar con humanidad, dignidad y haciendo el bien. En la semana que termina he sido testigo de primera línea de muchos casos en los que el pragmatismo se impone a la racionalidad de ser “tantito” humanos y “tantito” honestos. La visita del Papa me recuerda un poco lo mismo. Cuando hablo del Papa, es inevitable hablar también de los políticos mexicanos. Si bien es cierto, el Papa es líder de la Iglesia Católica, pero también es político, jefe de Estado y un comunicador nato. ¿Es sincero el afán comunicador del Pontífice? ¿Es auténtico que usa zapatos viejos, que carga su maletín en propia mano y que declinó vivir en el Palacio Apostólico? ¿O es publicidad meramente? Si Francisco es tan buen comunicador y tan inteligente como muchos afirman, entonces no creo que no se dé cuenta del uso político de su mensaje. Lo interesante sería saber para qué lo quiere y para qué lo usa.

Pero me deja un sabor agridulce porque el Papa decidió conceder la indulgencia plenaria a los Legionarios de Cristo (después de los “pecados” de su fundador, que todos bien conocemos y que tanto daño hizo a la imagen de la Iglesia). Si el Papa es tan buen comunicador, ¿no se habrá dado cuenta de la molestia que esto genera en la sociedad mexicana y de la hipocresía eclesiástica que está provocando al “hacerse de la vista gorda”? ¿Cuáles son las razones para permitir lo anterior? Si el Papa es tan buen comunicador, ¿por qué el Vaticano no explica la reunión que tuvo en Washington D.C. con Kim Davis y solamente sale a reconocerlo después de ser ventilado en los medios?

Ser un buen comunicador no significa ser congruente. Hacer el bien tiene que ver con otras cosas. La segunda vertiente de este sabor agridulce tiene que ver con las siguientes preguntas que tenemos que hacernos, a saber: ¿por qué los políticos mexicanos lucran con la visita pastoral del Pontífice y éste -a sabiendas de ello- decide seguir adelante? El problema no es predicar el bien y acercarse al Papa, sino ser éticos en la función pública. Luego entonces, ¿qué es lo más importante de esto? Barrunto que es la feligresía. Pero en todo este alboroto cupular -entre obispos, cardenales y políticos- ¿dónde queda el catolicismo mexicano? ¿O en verdad creerán muchos que los jerarcas católicos representan verdaderamente a la sociedad? Quizá algunos. Otros claramente no. Peor aún: ¿lo sabrán en el Vaticano?

Pero la visita pastoral no es necesariamente inadecuada en todos sentidos. Ojalá que en verdad el Papa venga a México a confrontar a los mexicanos con sus problemas e injusticias. Y ojalá los mexicanos tengamos la humildad para reconocerlo. Mal hacemos todos en escudarnos detrás de preceptos religiosos o políticos, para no entrar de lleno y arreglar aquello que nos aqueja. Es muy pronto para hacer una valoración, y evidentemente lo sabremos hasta después. Mientras tanto espero realmente que todos -religiosos o no, políticos o no- tengamos el valor de “actuar como pensamos”. Al menos, eso me enseñó mi padre y no tiene nada que ver con agradar a Dios. Eso se llama actuar con principios.

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

@fedeling