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El Observador Parlamentario / Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

  • Las alianzas de Basave ¿nefastas?
  • Izquierda diversa ante el Mando Único

En el Senado corren vientos de fronda sobre la diplomacia parlamentaria, el presidente Roberto Gil Zuart estuvo presente en la instalación de la nueva Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, sus comentarios asoman riesgos de una posible interpretación partidista, al “confiar en la reconfiguración política cambios importantes legislativos y de Gobierno”, además se presenta el Conversatorio Anual de Política Exterior, con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales y la Revista Foreing Affairs de Latinoamérica. ¿Novedades o identidades?

De ahí la importancia del cuidado cautelar a la investidura de la presidencia del Senado sobre la particular de pertenencia partidista:

LAS ALIANZAS DEL PRD: El presidente del Partido de la Revolución Democrática, Agustín Basave, está convencido en defender las alianzas con el Partido de Acción Nacional .

En su artículo “Somos o no somos oposición”, (El Universal 4.1.2016) hurga en situaciones análogas, replica a adversarios “Beltrones PRI-, y plantea opciones en el camino de la alternativa de Gobiernos locales.

El académico conviene en una remembranza al IV Centenario de la Muerte de Shakespeare quien en el soliloquio de Hamlet, lanza la frase universal; “ser o no ser, es la cuestión”.

El argumento a favor de las alianzas es que se le demanda de abolir la propiedad, así como la del Estado Guardián, en el viejo esquema nación-Estado, pero ahora es el Estado Policía, el hermano mayor de la parálisis del miedo, derivado de la privilegiar el principio de seguridad contra el terrorismo, como método de control totalitario.

Su análisis de la realidad política mexicana es menos certero, resulta inadecuada su analogía entre los partidos de Europa y los de la latitud mexicana, con distinta forma de Gobierno. En el parlamentarismo se provoca y obliga a esas alianzas necesarias para alcanzar la mayoría, con ella se afirma la gobernanza y la estabilidad. Mientras en el presidencialismo, la mayoría es dominante a partir de su valor absoluto y condiciona el Gobierno dividido.

Aún en el ejemplo de la Coalición del No a Pinochet, era una formación de frente nacional o patriótico plural diverso en la coalición de orden electoral. No hay parámetros de comparación política, pero sí de ética, algunas alianzas como la de Puebla y Veracruz se vinculan en sus niveles ruines de la falta de principios; en Puebla hay un Gobierno con la mayor cantidad de presos políticos en el país; mientras el candidato Yunes es de nefasta memoria, su actitud contra el PRD en 1994, utilizando homosexuales y enfermos mentales. Ambas figuras son propias del museo del horror, tan violadora de derechos humanos como la de la dictadura chilena

Las alianzas son necesarias pero deben mantener el sentido de origen y fin del partido, como lo define Basave, ser oposición en esta coyuntura. Sin embargo, hasta ahora la política aliancista ha sido de supervivencia electoral y solo sirve para reciclar al PRI, como en Puebla y Veracruz donde Moreno Valle y Yunes son escoria política.

El PRD carece de una estrategia de vinculación municipal y de oposición estatal, no son pocos los Estados donde el gobernador controla su vida orgánica en especial los diputados al Congreso.

EL MANDO ÚNICO: La izquierda no se define solo en una posición ante la iniciativa presidencial del mando único policial¸ como se advierte en el caso Morelos donde los que se confrontan son las facultades de dos ámbitos de poder. Ahí cobra sentido la declaración del senador Alejandro Encinas, al calificar de abuso la postura del Ejecutivo.

En el Senado, también, se menciona una iniciativa del senador Miguel Barbosa Huerta, donde se atiende a los municipios de menos de 20 mil habitantes en la coordinación de mandos de seguridad con supervisión federal, lo que parece adecuado o al menos una propuesta alterna.

El principio de la oposición como subsistencia existencial de la izquierda es, no solo obtener el poder en todas los órdenes de Gobierno, federal, estatal y municipal, sino generar una política de seguridad a favor del individuo, no de concentrar el poder presidencial.