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Francisco dice no a los matrimonios homosexuales

  • Jorge Sandoval

  • Abre la puerta a los divorciados vueltos a casar

Jorge Sandoval G / El Sol de México

Corresponsal

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- Lo que estaba previsto se confirmó. El papa Francisco abrió una puerta a los divorciados que se han vuelto a casar por lo civil. De ahora en adelante, esta categoría de personas podrá, aunque solo en determinados casos, acceder a los sacramentos después de un periodo ilimitado de “discernimiento” y de momentos de reflexión y de arrepentimiento al lado del obispo local, el cual tendrá la responsabilidad y el poder decisional de autorizar eventualmente la comunión.

Pese a que no pocos esperaban que el documento afirmase una mayor apertura hacia los homosexuales. No fue así. Francisco reiteró que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, debe ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar cualquier tipo de discriminación y particularmente cualquier forma de agresión y violencia”.

Sin embargo, al mismo tiempo Bergoglio puntualizó que el matrimonio se funda en la unión entre un hombre y una mujer, cerrando la puerta por lo tanto a las uniones entre personas de un mismo sexo, las cuales –subrayó- “no pueden ser equiparadas, ni siquiera remotamente al matrimonio”.

El de los divorciados vueltos a casar fue uno de los temas más discutidos durante los dos Sínodos sobre la Familia, en octubre de 2014 y de 2015 ,y el que atrajo mayormente la atención de los medios de comunicación.

Ésta es la novedad de Bergoglio, escrita en su larga “Exhortación Apostólica” de 263 páginas titulada “Amoris Letitia” (la alegría del amor), que resume sus conclusiones sobre los resultados de los intensos debates de las dos cumbres de los obispos de todo el mundo que evidenciaron claramente la profunda división dentro de la Iglesia entre las posiciones de los llamados conservadores y los llamados progresistas.

Se puede decir que se trata, al menos en las intenciones del Pontífice argentino, de un documento conciliador entre quienes pretenden cambios radicales en la enseñanza católica y quienes en cambio defienden con fuerza la doctrina tradicional de la Iglesia y que todo se quede tal y como está. Francisco prefirió no tomar decisiones drásticas y netas, ejerciendo más bien un rol de mediador entre las opuestas posiciones. Es como si hubiera querido no descontentar a ninguna de las dos partes, o si se quiere tratar de contentar a ambas.

“Los debates en los medios de comunicación, en las publicaciones y entre los ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, hasta la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o extrayendo conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas”, precisó en sentido crítico el Papa.

De esta manera, la auténtica innovación de Bergoglio puede considerarse el haber abierto, aunque sin despalancarla, una puerta para los divorciados que han vuelto a contraer nupcias, dándoles nuevamente la posibilidad de comulgar, a determinadas condiciones, caso por caso, y sujeta a la discrecionalidad del obispo después de una atenta evaluación de la situación.

En este sentido, Francisco coincidió en reconocer que no todas estas personas son “culpables” de su fracaso matrimonial y al respecto citó algunos ejemplos: como quien sin quererlo fue abandonado, como quien se vio obligado a divorciarse por sufrir violencia por parte del cónyuge y como quien restableció un lazo matrimonial por lo civil y tuvo hijos en su nueva relación, los cuales podrían sufrir y pagar las consecuencias por la prohibición a sus padres de tomar parte completamente de la vida de la Iglesia y sus sacramentos.

En términos generales, Francisco reiteró que estos divorciados no están excomulgados y no deben sentirse excluidos por la Iglesia, precisando que pueden tomar parte en actividades parroquiales y en el ámbito de la comunidad eclesial.

Para Bergoglio, la palabra clave en su amplia “Exhortación Apostólica” es “integración”. Integración para todas aquellas personas consideradas “irregulares” por la Iglesia.

De cualquier manera, “si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas, puede comprenderse que no debería esperarse del Sínodo o de esta Exhortación, reconoció Francisco, una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable en todos los casos. Solo cabe, precisó, un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares”, reconociendo “que puesto que el grado de responsabilidad (del divorciado vuelto a casar, ndr) no es igual en todos los casos, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre los mismas”.

Interesante es también el párrafo de la Exhortación de Francisco sobre el “sí” a la educación sexual. “El Concilio Vaticano II –se lee en el documento- planteaba la necesidad de una positiva y prudente educación sexual” para los niños y los adolescentes “a medida que crecen” y teniendo en cuenta también el progreso de la psicología, de la pedagogía y de la didáctica”. En este sentido, pregunta si “nuestras instituciones educativas (es decir la Iglesia, ndr) han asumido este reto”.