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21 de mayo: día de luto

  • Francisco Fonseca

El Diario Oficial de la Federación consigna el 21 de mayo como fecha de luto para toda la nación. Nuestra bandera deberá izarse a media asta y quienes han profundizado en el estudio de los hechos históricos saben que hace 97 años el presidente Venustiano Carranza -uno de los sólidos pilares de la Revolución Mexicana- encontró la muerte en una pequeña localidad de la sierra poblana llamada Tlaxcalantongo, cuando fue acribillado por órdenes de quien fingía custodiarlo, Rodolfo Herrero.

Del oscuro jacal donde murió, el cadáver de don Venustiano Carranza fue trasladado a la Ciudad de México y sepultado en el Panteón Civil de Dolores. La Patria jamás acabará de reconocer la enorme importancia de su avanzada obra política, que nos dio a los mexicanos la certidumbre de un proyecto de gobierno a través de su Constitución Política.

Precisamente, las primeras elecciones generales, después del triunfo de la lucha armada, pudieron realizarse gracias al apoyo moral y legal de nuestra Carta Magna. Y debido a la aguda visión de estadista del presidente Carranza, el movimiento armado que derrocó al régimen dictatorial en 1910-1911 encontró su cauce hacia la consolidación de la paz y al establecimiento del orden legal.

El Primer Jefe -como llamaban al presidente Carranza- luchó contra el usurpador Victoriano Huerta; creó el Ejército Constitucionalista que sería la base del Ministerio de Guerra y Marina. Empeñado en el fortalecimiento institucional sostuvo enconada lucha contra fracciones rebeldes; firme defensor de la soberanía nacional exigió al gobierno de Estados Unidos la desocupación de Veracruz y, siempre conciliador, rebasando las preferencias y los intereses de grupos, con una clara vocación social que recogía las aspiraciones de los trabajadores del campo, buscó el entendimiento con Emiliano Zapata y con Francisco Villa, otros dos baluartes del movimiento revolucionario, entendimiento que no se concretó.

En 1920, el territorio nacional todavía era el escenario de la pasión y la inconformidad de grupos y facciones. El afán caudillista debilitaba la unidad y el orden. Desde Sonora, uno de esos grupos, dirigido por Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, se cobijó en el Plan de Agua Prieta para desconocer al gobierno legítimo de don Venustiano Carranza. Ante las arremetidas de los inconformes, se vio obligado a dejar la capital de la República con un grupo de colaboradores y partidarios de comprobada lealtad. Viajó rumbo a Veracruz, donde pensaba establecer la sede del Gobierno Constitucional, pero la muerte lo sorprendió en el oscuro jacal de una pequeña localidad de la sierra poblana.

Carranza fue perseguido por los otros mexicanos, esos otros mexicanos que hoy buscan desestabilizar al país de nueva cuenta, terminar de venderlo a los mejores postores y perdurarse en el poder.

El 21 de mayo fue día de luto en la conciencia nacional.

pacofonn@yahoo.com.mx