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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Gobernación; elecciones sin violencia, y ¿sin votos?  Elecciones sin plebiscito; ¿revisar las ZEE y Política Exterior?

Las elecciones de este 5 de junio serán realizadas en un clima de paz, y respeto al voto, ese fue el pronunciamiento conjunto del Gobierno federal y representantes de todos los partidos políticos. El enemigo no es la violencia sino la indiferencia.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acompañado de los miembros de la Comisión de Seguimiento a los Procesos electorales 2016 de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. La coincidencia común fue en torno a que prevalecen condiciones favorables para que la ciudadanía ejerza su voto con tranquilidad y respeto a la legislación electoral.

En declaraciones opuestas, representantes del PAN y el PRD califican de “tardío” el llamado conjunto, y condenan la realización de elecciones de estado en cada entidad, ¿profecías de la derrota?

Es evidente que prevalece un clima de paz en el país, afectado localmente por sucesos lamentables derivados del conflicto en educación por falta de manejo prudente y eficaz, que da oportunidad a la provocación. Por otra parte, las campañas políticas salpicaron con las descalificaciones mutuas entre candidatos corruptos. La feria del cinismo.

Ante el deterioro del ambiente el presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, así como los coordinadores parlamentarios, hicieron diversos pronunciamientos para evitar la guerra sucia y las descalificaciones. El senador del PRI, Emilio Gamboa, comentó que “queremos vivir más en paz y en tranquilidad, en ofertas y en propuestas, ¿qué nos propone cada candidata o cada candidato? Y por eso va a salir la gente a votar”.

En San Lázaro, el Presidente de los diputados, Jesús Zambrano Grijalva, reflexiona en torno a la trascendencia social de los comicios, al fortalecer “el entramado democrático institucional y asumir la gravedad de los problemas que aquejan al país para buscar soluciones de fondo”.

LA FALTA DE VOTOS debilita la legitimidad de origen. No se disputa una cuestión nacional que involucre a los ciudadanos. El recurso del plebiscito no se aplica en elecciones parciales, por lo que resultarán siempre limitadas.

La falta de compromiso de los partidos y candidatos en torno a cumplir su plataforma y oferta de campaña. El relevo será administrativo suficiente para mantener la gobernabilidad.

La confrontación derivada del conflicto de la reforma de educación, alimenta la hoguera en el sureste mexicano, renace el zapatismo; la destitución de la Presidenta municipal de Chenalho y sus desplazados; reciben respuesta cuidadosa.

El presidente de la República, responde al reto del conflicto del sureste, con la promulgación del decreto de las Zonas Económicas Especiales, originada como respuesta a la crisis de Ayotzinapa.

El acto del Ejecutivo es declarativo e insuficiente, no tiene sustento presupuestal, se basa en un modelo de estímulos fiscales principalmente, no es un asunto que se entienda desde la subsidiaridad, ni siquiera complentariedad, como el modelo de la comunidad europea.

El desequilibrio del desarrollo regional en México es estructural, se deriva de la formación del eje matriz territorial impuesta desde el exterior que parte del centro al norte del país. Las políticas públicas fueron omisas a esa tendencia acentuando el desequilibrio con perjuicio al sur del territorio. Hoy el país se encuentra sumergido en el espacio subcontinental de la América del Norte. Y ese sería tema de la campaña electoral, pero el país no da para tanto.

Las elecciones del domingo también debería discutirse la política exterior mexicana que hoy sufre dilaciones y trastrocamientos sin moderación alguna.

Este domingo las urnas no recogen las visiones de un plebiscito que confirme o condene la administración federal. No existe un consenso en torno a la política exterior dominada por ahora en el impulso de la injerencia a Venezuela bajo el dilema de una democracia alineada a la visión neoliberal.

¿Los partidos de oposición deberían dilucidar si el empeño por equilibrar el desarrollo regional del país es tardío? O si ¿la nueva política internacional injerencias es prematura? Que nos queda.