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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Nada de elecciones que somos decentes

Las tangas y las encuestas son iguales: lo que enseñan es sugerente, pero lo que ocultan es vital.

No creeré en la democracia hasta que vea en el Congreso o en el Gobierno, a una persona en situación de calle.

Los políticos deberían de pensarlo bien antes de presentarse como víctimas. Después de los perseguidores, dice Proudhomme, no hay nada más detestable que los mártires.

(A propósito de lo cual vale la pena recordar que el mundo está dividido entre víctimas y depredadores… y que tenemos que defendernos de ambos).

A las personas inteligentes les ofende que quienes aspiran a puestos públicos digan siempre las mismas cosas. Ignoran que las ideas trilladas son las que la muchedumbre asimila mejor. De hecho, los especialistas consideran que la edad mental del público oscila entre los 11 y 12 años.

En México siempre hay fuerzas políticas creciendo. Lo malo es que les crecen los pies más que la cabeza.

El problema de muchos de los que gobiernan, es que solo aciertan cuando rectifican.

(Y ya que Dios nos puso en este camino, habría que aclarar que “error humano” es un pleonasmo. Porque los seres humanos son los únicos capaces de equivocarse…lo que nos distingue de los animales, de las computadoras y de todo lo demás. No se culpa del mal tiempo a un “error de nube” o de una pobre cosecha a un “error de planta” . El ser humano, además de ser la primera forma viviente capaz de conocerse a sí mismo – con asegunes, claro – es también el único capaz de quejarse de sí mismo, lo que hace con singular entusiasmo.

Pero equivocarse no siempre es algo negativo. Al menos así pensaba Mae West, quien alguna vez afirmó: “Errar es humano, pero se siente divino”).

A todos los aspirantes a puestos públicos se les exige un curriculum vitae o, como se dice ahora, una Hoja de Vida.

También se le exige cumplir con la ley Tres de Tres y otra bola de requisitos. Pero lo que queremos subrayar aquí es que, con algunas excepciones (Hitler, Jack “el destripador” y Victoriano Huerta) prácticamente cualquiera puede arreglárselas para lucir bien en un pedazo de papel.

En escuelas, iglesias y mítines, las cabezas deben ser pesadas, no
contadas.

No importa lo desesperadamente que los candidatos le adviertan a usted que la salvación del mundo depende de sus victorias, recuerde que en la noche del día cinco, la mitad de ellos estarán comunicándose con la otra mitad para felicitarla y ofrecerse para colaborar en la catástrofe anunciada.

Dios llama a Moisés y le dice que tiene buenas y malas noticias.

– Primero las buenas, por favor – pide Moisés.

– Estoy planeando – dice el Creador – partir las aguas del Mar Rojo de modo que tú y tu pueblo puedan cruzarlo caminando y escapen de Egipto. Y cuando el ejército del faraón los persiga, dejaré que las aguas vuelvan a su nivel, y ahoguen a los soldados.

– Maravilloso – dice Moisés, para luego preguntar: – ¿Y cuáles son las malas noticias?

– A ti te toca escribir el análisis del impacto ambiental.

Mientras mejores son las noticias, mayor es la categoría del funcionario que cita a la rueda de prensa.

Nada es tan engañador como los hechos, excepto las cifras.
Buenos días. Buena suerte.
juegodepalabras1@yahoo.com

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