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Derecho Familiar

  • Derecho Familiar / Julián Güitrón Fuentevilla

  • Julián Güitrón Fuentevilla
  • ¿Cuáles son las consecuencias jurídicas más graves que origina la sucesión legítima?
  • ¡Vea en el Canal Judicial a Juan Luis González y a Demetrio Cortés!

Introducción

Impredecibles son los efectos de morir intestado. Los costos son invaluables. Las familias se deshacen. Los parentescos se alteran o se desconocen. Los bienes de la masa hereditaria se reparten por mandato impositivo del Código Civil de la Ciudad de México y no por la voluntad de su dueño. La ley ordena a quiénes y qué porcentaje de los bienes se deben entregar. Probablemente las consecuencias de morir sin hacer testamento, siembre la discordia para siempre entre los miembros de la familia del difunto y en ocasiones se proyecta a más de una generación.

Escuche las doctas y sabias opiniones de los maestros Juan Luis González Alcántara y Carrancá y la de Demetrio Cortés Ortega, quienes amalgaman la teoría académica, la práctica forense y la administración de justicia en Derecho Familiar y Derecho Procesal Familiar, para proponer las verdaderas soluciones jurídicas a esta grave problemática, quienes han respondido a las siguientes interrogantes.
Cuestionamientos

1.- ¿Hasta dónde puede la ley suplir la voluntad del dueño de los bienes?

2.- ¿Qué requisitos exige el Código Civil de la Ciudad de México para tener derecho a la herencia?

3.- ¿Quién puede ser el albacea en el juicio intestamentario?

4.- ¿Cuáles son las principales causas para perder el derecho a heredar tanto en la sucesión legítima cuanto en la testamentaria?

5.-¿Cuáles son las reglas que ordena la ley en la sucesión legítima?

6.- ¿Tienen prioridad a la herencia legítima los hijos de matrimonio?

7.- ¿Cómo resuelve la ley la situación de coherederos que al mismo tiempo son
copropietarios?

8.-¿Se puede transmitir en sucesión legítima el patrimonio familiar?

9.- ¿Cómo se reparten los bienes de una herencia en sucesión legítima?

10.- ¿Cuáles son las principales obligaciones del albacea legítimo?
Respuestas categóricas

La sucesión legítima es la figura jurídica que por mandato imperativo de la ley, transmite el derecho a la herencia a los parientes consanguíneos y colaterales, más próximos en grado. La herencia legítima, como la llama la ley o sucesión legítima, como término más común, se abre en tres hipótesis; el del testamento; el del testador y el del heredero. En la primera, procede si no hay testamento, es decir, no existe disposición alguna, donde el testador hubiera expresado su voluntad, para repartir sus bienes. La segunda posibilidad, es cuando habiendo otorgado testamento, ha sido declarado nulo; ya subrayábamos, que en el sistema sucesorio mexicano, no puede haber más que nulidad absoluta, porque para repartir los bienes con un testamento, se requiere que muera el testador y frente a eso, no cabría ninguna hipótesis de nulidad relativa, porque ni se puede convalidar, ni confirmar, ni aplicar ninguna otra figura semejante. Por otro lado, para que la herencia legítima se abra, se da respecto al testador y surgen dos situaciones, la primera, si no dispuso de todos sus bienes y la segunda, cuando no se hubiera nombrado herederos sustitutos. Respecto al heredero, procede esta situación, cuando no se cumple la condición impuesta a aquel; cuando el heredero muere antes que el testador; la tercera, es cuando el heredero repudia la herencia y finalmente, cuando es incapaz de heredar. Si siendo válido el testamento, no deba subsistir la institución del heredero, quedarán vigentes, sin embargo, las demás disposiciones que éste contenga y así, la legítima solo incluirá los bienes que debían corresponder al heredero instituido. Estos son algunos de sus principales efectos. Si el testador ha dispuesto legalmente solo de una parte de sus bienes, el resto debe repartirse por la vía de la sucesión legítima. En este caso, surgirán las dos clases de sucesión, la testamentaria y la legítima, si el testador dispuso legalmente solo de una parte de sus bienes, los demás formarán la legítima.
¿Quién se queda con la herencia?

Es una pregunta importante, que como respuesta, enumera a los descendientes; en segundo lugar, a los cónyuges, después a los ascendientes, enseguida los parientes colaterales dentro del cuarto grado y la concubina o el concubinario, siempre y cuando satisfagan los requisitos que establece el precepto 1635, que exige aplicar a esa clase de sucesión, las reglas de la del cónyuge, con los mismos principios. Igualmente, la ley determina que debe heredar la Beneficencia Pública en sucesión legítima, cuando no existan los posibles herederos que hemos mencionado. El parentesco de afinidad, en el Derecho Civil mexicano, no da derecho a la herencia y se sigue la regla de que los parientes más próximos excluyen a los más remotos, con la excepción de los supuestos, en que la herencia se divide por cabeza y por estirpe, dependiendo quiénes sean los que concurren a recibir la herencia. En el caso de los parientes en el mismo grado, como estamos ante el mandato de la ley, ésta determina que deben heredar por partes iguales y que lo que respecta a líneas y grados de parentesco, deberán resolverse con las reglas que la ley impone.

¿Cuándo heredan los descendientes?

La regla es que si mueren los padres y quedan solo hijos, entre éstos, debe dividirse la herencia por partes iguales. En cambio, si concurren descendientes con el cónyuge que sobreviva, a éste le corresponde la porción de un hijo, según lo dispuesto en el Artículo 1624, en que la regla dice, que si el cónyuge sobreviviente concurre con descendientes, tendrá el derecho de un hijo, sobretodo, si carece de bienes o los que tiene al morir el autor de la sucesión no son iguales a la porción que corresponde a cada hijo. Lo mismo ocurre, si se acude a la sucesión con hijos adoptivos del autor de la herencia. La sucesión por cabeza y estirpe, se da cuando hay hijos y descendientes de ulterior grado, ya que a los primeros, se les permite heredar por cabeza y a los segundos, por estirpes. Lo mismo se observará, tratándose de descendientes de hijos premuertos, que hayan sido incapaces de heredar o que hubieren renunciado a la herencia. Surge la hipótesis de estirpe y división por partes iguales, si solo quedaran descendientes de ulterior grado, ya que en este caso, la herencia se va a dividir con la primera regla y si en alguna de éstas hay varios herederos, esa porción se tiene que dividir por partes iguales. Si fuere el caso de concurrir hijos con ascendientes, a éstos se les dará derecho solo a alimentos, que en ningún supuesto puede exceder de la porción de cada uno de los hijos. En cuanto al adoptado, dispone la ley, éste hereda como hijo. Esta norma dice, aún cuando ya no existe este tipo de adopción en el Distrito Federal, que en la simple, no hay derecho de sucesión entre el adoptado y los parientes del adoptante. En cambio, si concurren padres adoptantes y descendientes del adoptado, insiste el legislador, que en esta forma simple, no existe y los primeros solo tendrán derecho a alimentos. Para el caso, que el intestado no fuera absoluto, debe deducirse del total de la herencia, la parte del que legalmente hubiere dispuesto el testador y el resto se repartirá según los artículos citados.
¿También tienen derecho a heredar en esta vía los padres y los abuelos?

En esta clase de sucesión legítima, la ley pone especial énfasis en las partes que se van a recibir, tomando en consideración el parentesco y cuántos de los familiares concurren a la sucesión. Una vez que nos hemos referido, de acuerdo a lo que la propia ley ordena, y habiendo hablado de los hijos, es decir de los descendientes, ahora tocamos la hipótesis de los padres y abuelos, o sea los ascendientes. Al respecto, dice la ley, si no hubiere descendientes, ni cónyuge, entonces el padre y la madre del muerto, tienen derecho a recibir partes iguales de la herencia. En cambio, si se presenta solo él o ella, quien viva, tiene derecho a recibir toda la herencia. Enseguida la ley empieza a discriminar, porque ordena que si solo hubiere ascendientes de ulterior grado, aquí debemos interpretar que no hay límite y que en realidad, habla de abuelos o bisabuelos y dice, si solo hay de éstos por una línea, la herencia debe dividirse por partes iguales. Si fuera lo contrario, por ambas líneas, entonces la herencia se divide en dos partes iguales y debe aplicarse una a los ascendientes de la línea paterna y la otra a la materna. En este caso, los miembros de las líneas citadas, deben dividirse entre ellos por partes iguales, la porción que la ley les ha otorgado. Si a las hipótesis anteriores, concurren los adoptantes con ascendientes del adoptado, en forma simple, ya dejamos claro, que en el Distrito Federal, solo hay adopción plena. En consecuencia, se aplicaría esta hipótesis y así, la herencia del adoptado debe dividirse por partes iguales entre los adoptantes y los ascendientes de aquel. Por otro lado, en la hipótesis que concurriera el esposo o esposa del adoptado, con los adoptantes, hay un cambio en la ley y así, se ordena que las dos terceras partes de la herencia, deben entregarse al cónyuge y la otra, a quienes realizaron la adopción. En otro supuesto, manteniendo una vergonzante calificación, dice la ley, que si se presentan ascendientes que sean ilegítimos, reminiscencia ésta, que ya no se adapta a ninguna norma del Código, pero esa se mantiene como una curiosidad, la ley les da derecho a heredar a sus descendientes que hayan sido reconocidos. Hay otra condición, en que no hay derecho a la herencia, si ha habido mala fe, si se ha hecho el reconocimiento de ese hijo, después de que éste hubiere adquirido bienes que por su cuantía, pueda considerarse que en realidad, quien reconoce, lo ha hecho para tener derecho a la herencia del reconocido; en este caso, dice la ley, quien “reconoce tiene derecho a alimentos, en el caso de que el reconocimiento lo haya hecho cuando el reconocido tuvo también derecho a percibir alimentos”.
¿Por qué la cónyuge supérstite hereda como si fuera hija del muerto?

En esta situación, la ley ordena las partes que deben otorgarse al cónyuge sobreviviente y la va dividiendo en dos y hasta en tres tercios, dependiendo del supuesto jurídico. Para empezar establece, el cónyuge sobreviviente, si concurre con descendientes, se le da el derecho de un hijo; siempre y cuando carezca de bienes o al morir al autor de la sucesión no sean iguales a la porción que a cada hijo debería corresponder; esto mismo se observará si concurre con hijos adoptivos del autor de la herencia. En el primer supuesto, el cónyuge tiene derecho a recibir íntegra la porción mencionada; en el segundo, solo puede recibir lo que sea suficiente para igualar sus bienes con la porción mencionada.

En el caso de que el cónyuge que sobreviva, acuda con ascendientes, padres, abuelos, la herencia debe dividirse en dos partes iguales; una para éste y la otra, para aquellos. La ley sigue ahondando y llega a dividir la herencia en tres partes, si persiste el supuesto de que concurre el cónyuge, pero en este caso, con uno o más hermanos, o sea, los hermanos del autor de la sucesión. Así determina la ley, dos tercios de la herencia le tocan al cónyuge supérstite y el tercio restante, al hermano o si son varios, esa misma porción será para que se la dividan entre ellos, en partes iguales. En este supuesto, la ley hace una excepción en todo lo que hemos venido señalando, porque ordena, que en realidad esas porciones deben entregarse completas, independientemente de que el cónyuge tenga bienes propios. Si fuera el supuesto, de no haber descendientes, ascendientes ni hermanos, la ley le da al cónyuge el derecho a suceder en todos los bienes.
¿Cuándo heredan los parientes colaterales?

Siguiendo con las mismas reglas de exclusión, llegamos a la situación de que solo hubiera parientes, es decir hermanos, que lo sean por ambas líneas, entonces determina la ley, en este caso, tienen derecho a suceder por partes iguales. Hablando de los que sean hermanos de padre y madre; la misma ley diferencia, a los medios hermanos, los de ambas líneas reciben doble porción, respecto a los segundos. La ley es más severa, si a la sucesión se presentan los hermanos del autor de la sucesión y concurren sobrinos, hijos de hermanos o de medios hermanos premuertos, si hubieren sido incapaces de heredar o en un momento dado, hubieren renunciado a la herencia, dice la ley, a los hermanos se les debe dar la herencia por cabeza y a los otros parientes por estirpes, considerando lo que acabamos de mencionar, en cuanto a las dobles porciones. Si fuera el supuesto, que no hubiere ni hermanos, entonces van a suceder los hijos de éstos y la herencia debe dividirse por estirpes y la porción de cada uno por cabezas. Finalmente, la norma que incluye o que va solo hasta el cuarto grado en la línea colateral desigual para heredar, expresa, que si no hubiere todos los que mencionamos, entonces, tienen derecho a suceder los más próximos dentro del cuarto grado y en este caso, ya no habrá distinción de línea ni el doble vínculo y la herencia se repartirá por partes iguales.
¿Cuándo heredan los concubinos o las concubinas?

En este caso, la ley empieza por señalar la reciprocidad para heredarse, entre quienes forman un concubinato y lo sigue mencionando en forma singular, la concubina y el concubinario y como una regla, que se le hizo fácil al legislador aplicarles, es remitir a las mismas reglas de la sucesión de los cónyuges, a condición de que se reúnan los requisitos que el propio Código exige, respecto al concubinato. Aquí vale la pena, como una novedad reciente de reformas al Código Civil para el Distrito Federal, destacar lo que sucedió hace unas semanas, en que el Artículo 291 bis de esta legislación, que regula el concubinato como tal, ha sufrido alguna alteración en su redacción original y ahora se presta a confusiones, al haber expresado el legislador, que en lugar de la hipótesis, que aún se mantiene en la sucesión, en el concubinato se reformó, diciendo a las concubinas y los concubinos, lo que obviamente es un grave error, porque ni siquiera tuvo la atingencia de decir que se regula el concubinato del mismo o diferente sexo, sino que simplemente se metió a esa instancia. Lo importante es que para que se dé el supuesto de sucederse recíprocamente los concubinos, es necesario que como dice la ley, hayan hecho vida en común cuando menos durante dos años o que en ese lapso hubieran dado a luz un hijo en común. Lo que es evidente, podrá darse si hablamos de concubinato de heterosexuales, pero no en el caso de que sean dos hombres o dos mujeres los que integran esta unión. Si se da el supuesto del concubinato, dice la ley, deben aplicarse las mismas reglas de los cónyuges, respecto a la sucesión, en la que hablamos del cónyuge supérstite, que en este caso, sería del concubino o de la concubina sobreviviente y que por ejemplo, tendrá derecho a recibir la porción de un hijo, en los términos mencionados y las diferentes hipótesis de los cónyuges ya reseñadas.

¿Tiene derecho a heredar la Beneficencia Pública sin tener parentesco con el de Cujus?

Al respecto, existe una regla general, en que a estas instituciones se les favorece, considerando lo que expresa la ley, si todos los mencionados como herederos no están, no existen, no hay, faltan, entonces tiene derecho a suceder la beneficencia pública; ésta tiene un impedimento, porque si va a recibir bienes inmuebles, que no puede adquirir, porque se lo prohíbe el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, entonces dice la ley, el derecho a la herencia lo tiene, deben venderse los bienes en subasta pública antes de hacerse la adjudicación, porque no se podría y lo que resulte, el valor de esos bienes y su precio, debe entregarse a la Beneficencia Pública.
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